O Descaso político social…

Hoje repassando o filme e tudo o que esta conectado ao mesmo me fez refletir muito sobre o descaso politico social que vivemos na cidade de São Paulo.

Alias cidade essa, que nasci e cresci, vivi meus 30 anos la dentro em um bairro da zona leste, adorava aquele lugar, não menos só porque estou morando fora por assuntos profissionais e sociais, mas que levo no meu coração essa cidade.

O filme em si, não demonstra toda a sínteses do problema social, revalida o problema em si, mostra com orgulho os parâmetros sociais que um menor poderá encontrar ali nas periferias da cidade grande, os muros altos, prédios enormes, uma abismo social de grandes proporções.

A preocupação neo natal politica social, não atinge os corações políticos escolhidos pelo povo em ato de ditadura democrática, alias um apelo as associações em tela que por favor, exigam o fim do voto obrigatório direto que nada tem de democrático.

A realidade que assustava no passado, da minha infância truculenta e cheia de altos e baixos, continua em dias atuais, hoje o pai que vê o filho sendo criado nas mesmas condições sociais que ele teve um dia quando menor, paira pela cabeça do ser como será a cidade, no caos urbano, do futuro do neto, quando bem dizia o grupo de rock ira, sobre a questão do pai e filho quem é quem nessa atmosfera social cheia de preconceito e desvalores sociais, o abuso do poder politico, injustiça pura e nua, o alto flagelo no corpo do povo, a falta de descaso social dos políticos que um dia foram eleitos justamente para abastecer o povo de medidas sociais e sinceras.

O filme retratou bem essa fase do menor adolescente em risco e desproteção social, venho escrevendo muito a respeito, aliás os últimos 10 anos que vivo fora do pais, parece que as medidas preventivas  estão paradas no tempo e espaço urbano social politico.

Darei inicio ao doutorado e não tenho medo das atualizações sobre esse assunto, o medo é que, em 30 anos ou mais nada fora feito a respeito de medidas preventivas sociais em relação ao menor, o adolescente carece do social…

Passar por abusos sociais talvez seria considerado um trauma equiparado ao abuso físico, psicológico etc, o social seria tão importante como as outras áreas do conhecimento e o filme retrata com pinceladas atômicas o conteúdo do saber querer.

Uma frase que ecoa no meu intimo, não querendo falar nada mais sobre o filme em particular, mas a tal frase não sai da minha cabeça, quando um dos menores alunos de Lázaro Ramos vira pra ele e diz” você vai abandonar a gente como todos fizeram, você não liga pra gente”…???

Quem liga pro menino(a) agora? quem vai cuidar deles nos próximos 30 anos…

Obrigado.

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Del libro,”El Proceso de Desviación” David Matza

En vias de iniciar una nueva investigación, que todavia no tengo el titulo, pero me dicen desde las esferas mas altas que el titulo es casi lo ultimo…

Supongo que escribir e investigar algo relacionado con una tesis, se supone que ya deberías tener el titulo o tener en mente desde hace tiempo pero no me pasa a mi, lo siento…

Por lo menos se lo que quiero escribir y investigar, y leyendo el libro de David Matza, y autores como Nels Anderson, Durkheim entre outros, en el ámbito de la Sociologia, área esa que deseo aprender mas, porque ser Jurista con connotaciones en Criminologia y Derecho Penal, pasa por desvelar la Sociologia, La nueva Escuela de Chicago, así que, os pondré un aperitivo de Matza, gracias.

“Tras haber dejado de lado las explicaciones familiares, Merton inicia un análisis, “serio” de la maquina política.

Comienza con un supuesto mas o menos común a la perspectiva funcional de los fenómenos desviantes, que Merton mantiene pese a que en su discusión sobre el funcionalismo antropológico, lo ha criticado especificamente.

De manera que Merton supone lo que la doctrina del funcionalismo no le permite suponer: que la persistencia es signo evidente de la función.

No hay mejor muestra de las diferencias básicas entre la doctrina y la practica funcionalista.

Esta ultima, la practica, con su suposición de que la persistencia es signo evidente de función, ha sido el rasgo distintivo del análisis real que esta escuela de pensamiento ha hecho de los fenómenos desviados.

La doctrina, que restringe este supuesto, ha sido usada fundamentalmente, contra las criticas, como muestra de que el funcionalismo no tiene por que mostrarse obtuso ante la estupidez del cuerpo.

Practica real y doctrina teorica se encuentran reunidas en la obra de Merton; pero, como suele ocurrir, la doctrina va entre paréntesis y la practica es lo predominante.”

Dice Merton:

En consecuencia, del punto de vista funcional se desprende el que de ordinario (no invariablemente) esperemos que pautas y estructuras sociales persistentes, realicen funciones positivas que en aquel momento no realizan en forma adecuada otras pautas y estructuras existentes, lo que induce a pensar que quizá esa organización publicamente difamada, satisface, en las presentes circunstancias, funciones latentes fundamentales. Merton, Manifest and Latent Funcions, op. cit. p. 72.

“De modo que, dada la persistencia de la maquina politica, podemos esperar que realice funciones positivas pese a la restricción que la doctrina pone teoricamente sobre este supuesto.

El argumento funcional es de una validez dudosa; y, sin embargo, volvió al revés la igualmente dudosa perspectiva de la patologia.

Había que dejar de concebir la maquina política como un cáncer; se trataba mas bien de una bendición disfrazada.

Este ultimo punto de vista sustituyo al primero, pero dado que su estabilidad fue siempre sospechosa entre las gentes dotadas de razón y de buen sentido, no se interfirió seriamente con el objetivo sustancial del naturalismo.

Así pues, los sociólogos naturalistas posteriores vieron, describieron y analizaron fenómenos similares a estos sin utilizar ni unos términos ni los otros, sino, en su lugar, termino mas próximos a aquellos que se encontraban dentro de, y afectados por, los fenómenos investigados.

La maquina politica no podia ser vista ni como un cáncer ni como una bendición disfrazada, sino simplemente como lo que de manera inalterable es: una excelente mafia.

Pero a Merton no le impresiona especialmente lo que el fenómeno es por derecho proprio, una excelente mafia, y se dispone prestamente a analizar las funciones que realiza la maquina política organizando su discusión en torno al “jefe” o “cacique”*.

A este respecto, toma en consideración dos temas conexos entre si, los cuales, conjuntamente, indican los principales generales del análisis funcional**.

Para comprender la contribución del cacique y de la maquina política que personifica, sugiere Merton, debemos centrarnos en “el contexto estructural que dificulta, si no imposibilita, que estructuras moralmente aprobadas cumplan funciones esenciales”, y, a continuación debemos localizar y especificar “los subgrupos cuyas necesidades distintivas quedan insatisfechas, excepto por lo que respecta a las funciones latentes que la maquina socialmente reprobada realmente efectua”.

El contexto estructural es la “dispersion de poder” a traves de la organización política.

La contribución del “cacique” es “organizar, centralizar, mantener en buen funcionamento los fragmentos dispersos del poder”.

Sin un contexto estructural que la implicara, no habría ocasión para la emergencia del cacique politico.

El contexto, tal como Merton lo sugiere es el seguinte:

La dispersion constitucional del poder no solo dificulta la decisión y la acción eficaces, sino que, cuando la acción tiene lugar, es definitiva y encerrada dentro de consideraciones legalistas.

En consecuencia, se desarrollo un sistema mucho mas humano de gobierno de partido cuyo principal objetivo no tardo en ser el soslayar el gobierno legal… La ilegalidad de la democracia extraoficial fue simplesmente el contra peso del legalismo de la democracia oficial.

Habiéndosele permitido al abogado subordinar la democracia a la ley, iba a recurrirse  al cacique para liberar a la víctima, cosa que hizo a su modo y con su cuenta y razón… Las deficiencias funcionales de la estructura social generan otra estructura (no oficial) para satisfacer necesidades existentes de manera algo mas eficaz”

Del libro,”El Proceso de Desviación” David Matza, pag.77 a 79.

* Traduzco boss por cacique, (N. del T.)

**Estos principios generales se desarrollan mas en Merton “Social Structure and Anomie”, op. cit., 131-160.

“La estrategia de amedrentar. El poder, Una Bestia Magnifica. Michael Foucault.”

La estrategia de amedrentar

[Texto publicado en Le Nouvel Obseroateur, 1979.]

Si hoy no se fía, ayer tampoco. Me parecen muy poco convincentes los que dicen que hoy las libertades están cercena­das, que los derechos se desmoronan y que los espacios se estre­chan alrededor de cada uno de nosotros.

Apuesto que Ia justicia penal de hace veinte años o de hace un siglo no estaba mejor ordenada ni era mas respetuosa. Es inútil, para dramatizar el pre­sente, alargar sus sombras por las claridades imaginarias de un sol declinante.

Las transformaciones que ocurren bajo nuestros ojos y que a veces se nos escapan no deben llenarnos de nostalgia. Basta con tomarlas en serio: es decir, comprender adónde vamos y señalar lo que nos negamos a aceptar para el futuro.

En el asunto de los manifestantes del 23 de marzo1 no hay nada de ilegal ni de excepcional. Todo esta conforme a las reglas de procedimiento, a Ia legislación en vigor y a cierta “filosofia” de Ia practica. Todo, jay!

¿El procedimiento? Es el flagrante delito, es decir, Ia precipita­ción, Ia defensa insuficiente, el juicio apresurado; ya se ha dicho, y no hay que cansarse de decirlo. Pero el principia mismo del flagrante delito es grave y peligroso.

En efecto, uno de los prin­cipios fundamentales del derecho penal es que persecución y delito jamás deben estar en las mismas manos: quien sostiene la acusación no podría estar encargado del establecimiento de los hechos.

Ahora bien, el procedimiento de flagrante delito exige al ministerio fiscal suministrar bien atados, con el inculpado, los elementos que permitan al tribunal resolver. El acusador obra la verdad solo (o, mas bien, con la policía).

1 El 23 de marzo de 1979, los representantes de los seis mil quinientos obreros metah1rgicos de Longwy condenados al despido se manifesta­ron en las calles de Paris. La fuerza de esta manifestaci6n estaba Iigada en igual medida a los intereses electorales de Ia Confederación General del Trabajo [CGT] y del Partido Socialista, que Ia Confederaci6n Fran­ cesa Democrática del Trabajo [CFDT] se negaba a avalar. Aprovechan­ do esa grieta, militantes de extrema izquierda y tal ve algunos provoca­ dores rompieron varios escaparates de Ia plaza de Ia Opera al final de Ia manifestaci6n. De resultas, se produjeron numerosas detenciones de personas que afirmaban no haber participado en el saqueo. [N. del E.]

¿La regla quiere que la instrucción se haga con los elementos de cargo y de descargo? Aquí, nada de instrucción: solo quedan, pues, los elementos de cargo.

Pero ¿el delito no es flagrante, y evidentes las pruebas? Por que habría que instruir? Pues bien, aquí es donde el uso de la legislación antidesmanes, de por si bastante peligrosa, se torna muy temible. Esa legislación convierte en delito el mero hecho de participar en una manifestación en cuyo transcurso se cometen actos delictivos. Participar, es decir, estar presente, encontrarse en el Iugar, estar cerca… Quien no advertirá que, al aplicar el procedimiento de flagrante delito a una infracción definida de manera tan vaga, cualquiera, con tal de que haya pasado por allí, puede tener que comparecer ante el tribunal como “autor de des­manes”? La prueba: la policía lo ha visto y lo ha atrapado.

La ley antidesmanes permite a la policía fabricar al instante un “delito” y un “delincuente”, a los cuales el procedimiento de fla­grante delito impondrá el sello de una verdad sin discusión. Enormidad de la que los magistrados (Jean Daniel tuvo razón al señalarlo) son absolutamente conscientes. Pero que justifican por la “filosofía” que impregna cada vez mas la practica penal.

“Filosofía” muy simple, casi obvia: al sancionar las infracciones, la justicia se ufana de garantizar la “defensa de la sociedad”. Esta muy anti­gua idea está convirtiéndose -y esa es la novedad- en un principia concreto de funcionamiento. Del ultimo de los fiscales adjuntos al ministro de justicia, todos garantizan la “defensa social” y toman medidas en función de esos objetivos.

Lo cual tiene varias consecuencias. Y de peso.

  • La defensa de Ia sociedad se convierte en un principio funcional común a Ia policía, los fiscales, los magistra­dos instructores y los jueces. Los controles mutuos, los equilibrios y las indispensables divergencias entre los diferentes elementos de Ia institución se desdibujan en beneficio de una continuidad aceptada y reivindicada. Del hombre con casco y cachiporra al que juzga según su alma y su conciencia, todo el mundo, en un movi­miento solidario, se pone de acuerdo para cumplir un mismo papel.
  • Pero defender Ia sociedad contra que? Contra las infracciones? Sin duda. Contra los peligros, sobre todo. Son estos, los peligros, los que marcan Ia importancia relativa de las infracciones: gran peligro de una piedra arrojada, pequeño peligro de un gran fraude fiscal.

Y además: Ia infracción ha sido mal establecida? No importa, si detrás de esos hechos dudosos se perfila un peligro cierto. No existe Ia certeza de que un manifes­tante haya lanzado golpes? En todo caso, detrás de el estaba Ia manifestación, y mas alias, todas las venideras, y aun mas alias Ia violencia en general y el desempleo, e Italia y el “P-38”, y Ia Rote Arme Fraktion [Fracción del Ejercito Rojo]. La justicia debe reaccionar ante el peligro real, mas aun que ante el delito comprobado.

  • ¿Y como protegerse de el? Persiguiendo a los autores de infracciones reales? Si, tal vez, si fuera posible. Pero Ia estrategia de amedrentar es mas eficaz: infundir mie­do, tomar medidas ejemplificadoras, intimidar. Actuar, como se dice con términos tan expresivos, sobre Ia “población blanco”, que es móvil, disgregable, incierta, y que algún día podría llegar a ser inquietante: jóvenes desocupados, estudiantes universitarios, estudiantes secundarios, etc.

Además, que es lo que hay que proteger, entonces, en esta sociedad? Sin duda lo mas valioso, mas esencial y por tanto mas amenazado. y que puede ser mas esen­cial que el Estado, puesto que protege a Ia sociedad, que tanto lo necesita? Así, el papel de la justicia consiste en proteger al Estado contra peligros que, al amena­zarlo, amenazan a la sociedad que el mismo tiene la función de proteger.

Bien calzada queda entonces la justicia entre la sociedad y el Estado. Esa es su función, ese es su lugar, y no, como ella misma todavía dice, entre el derecho y el individuo.

Las escandalosas condenas de Desraisses, Duval y tantos otros no son “aberrantes”. Muestran con un efecto de aumento la trans­formación insidiosa en virtud de la cual la justicia penal está convirtiéndose en una “justicia funcional”. Una justicia de seguridad y protección.

Una justicia que, como tantas otras instituciones, tiene que administrar una sociedad, detectar lo que es peligroso para ella, alertarla acerca de sus propios peligros. Una justicia que se asigna la misión de velar por una población en vez de respetar a unos sujetos de derecho. El influjo del poder político ha aumentado? No lo se. Pero basta con que a través de las funciones de “protección social” se hayan impuesto con toda naturalidad imperativos de Estado.

Los inculpados de Longwy han sido puestos en libertad. Las penas dictadas a los de Paris se han agravado, salvo en un caso. Entonces, una de dos.

0 bien el “buen funcionamiento del conjunto” es el motivo de que se hayan tornado dos decisiones tan opuestas (laxismo con una población desempleada, severidad con grupos parisinos) . En ese caso, se comprueba que la justicia penal en su totalidad co­mienza a actuar ya no en función de la ley, sino en función de la protección social.

0 bien sucede que los magistrados no se ponen de acuerdo so­bre lo que significa defender la sociedad. 0 que algunos se niegan a desempeorar ese papel. Y, en ese caso, la justicia ha perdido su coherencia.

De uno u otro modo, estamos ante una gran crisis. Es preciso, pues, que sean liberados cuanto antes todos los que son victimas de esta situación insostenible. De no otorgarles el indulto, el presidente de la Republica mostrará que suscribe, sin atreverse a decirlo, una transformación de la justicia que se compra al precio de condenas injustas. Nadie puede al mismo tiempo respetar el dere­cho y sostenerlas. Y mucho menos el presidente de la Republica.

El poder, Una Bestia Magnifica. Michael Foucault.

“Funciones de l…

“Funciones de la Criminología” Vale la pena recordar…

Funciones de la Criminología

 

 

 

 

La función básica de la Criminología consiste en informar a la sociedad y a los poderes públicos sobre el delito, el delincuente, la víctima y el control social, aportando un núcleo de conocimientos más seguros y contrastados que permita comprender científicamente el problema criminal, prevenirlo e intervenir con eficacia y de modo positivo en el hombre delincuente.

La investigación criminológica, en cuanto, actividad científica, reduce al máximo el intuicionismo y el subjetivismo, sometiendo el problema delictivo a un análisis riguroso, con técnicas empíricas.

Su metodología interdisciplinaria permite, además, coordinar los conocimientos obtenidos sectorialmente en los distintos campos del saber por los respectivos especialistas, eliminando contradicciones y colmando las inevitables lagunas.

Ofrece, pues, un diagnostico cualificado y de conjunto sobre el hecho criminal.

Conviene, sin embargo, desvirtuar algunos tópicos sobre el saber científico criminológico, pues ofrece una imagen tergiversada de la Criminología como ciencia, de la aportación que esta puede brindar y de su propia función.

La criminología, como ciencia, no puede aportar un saber absoluto, seguro y definitivo sobre el problema criminal, sino un saber relativo, limitado, provisional sobre el mismo.

La experiencia demuestra que con el tiempo y el progreso las teorías se superan, las concepciones otrora más acreditadas caen en el olvido y devienen obsoletas.

La criminología aspira a conocer y explicar la realidad con pretensiones de objetividad, busca la verdad y el progreso. Pero como dice Popper refiriéndose a este último, el progreso constituye una “búsqueda sin fin”.*

 

“Criminología, Una Introducción a sus Fundamentos Teóricos, Antonio Garcia-Pablos de Molina.

*POPPER, K.R. Conjeturas y Refutaciones. El desarrollo del conocimiento científico, (4ed), Barcelona (Paidos), 2001, (trad. N. Minguez), pags. 13 y ss. Cfr. SERRANO MAILLO, A., Introducción a la Criminología, cit pag. 45, nota 125.

América Latina: la paradoja del crecimiento económico con inseguridad ciudadana | Heraldo Muñoz

 

En años recientes, América Latina ha sido el escenario de dos grandes expansiones: la económico-social  y la delictiva.Pese a los avances en crecimiento y las mejoras en salud, educación y reducción de pobreza y  desigualdad, la región se ha tornado la más insegura del mundo. En América Latina, las tasas de homicidios superan la clasificación de “nivel epidémico”, con más de 10 homicidios por cada 100.000 habitantes en 11 de l8 países analizados.

 

Este es uno de los datos del Informe Regional de Desarrollo Humano “Ciudadanía con Rostro Humano: Diagnóstico y Propuestas para América Latina”, que recién damos a conocer. La constatación de que la inseguridad es un retocompartido y un obstáculo para el desarrollo social y económico en todos los países de la región nos ha llevado a dedicar dos años de investigación para diagnosticar el problema y aportar recomendaciones para mejorar las políticas públicas en la materia.

 

¿Cómo explicar el aumento en el crimen y la violencia si América Latina experimentó, entre el 2000-2010, el período de mayor crecimiento económico de las últimas cuatro décadas?

 

Por un lado, el crecimiento económico no se traduce automáticamente en una mejora en el desarrollo humano y tampoco implica que los ciudadanos estén más seguros. El informe destaca que en América Latina el crecimiento ha sido de baja calidad, basado en el consumo y con insuficiente movilidad social, lo cual ha impulsado una suerte de “delito aspiracional”. El deterioro de la inseguridad ciudadana también se relaciona con las transformaciones demográficas causadas por el crecimiento urbano acelerado y desordenado, así como los cambios en la estructura familiar y fallas en el sistema escolar; es decir, se ha erosionado el tejido social, generándose condiciones que inciden en la criminalidad.

 

En todos los países, más de un 80% de los internos en cárceles encuestados no completó 12 años de escolaridad. Los jóvenes, principalmente los varones, son los más afectados por la criminalidad y la violencia, y a la vez son los responsables más comunes de la violencia y los delitos.

 

La inseguridad ciudadana también afecta el potencial económico de la región: sin el exceso de muertes por homicidios el Producto Interno Bruto (PIB) de la región hubiese sido superior en un 0,5%.

 

La creciente percepción de inseguridad y el “adelgazamiento” del Estado han estimulado la contratación de vigilantes privados, que ha crecido en América Latina a una tasa estimada del 10% anual; agudizando la desigualdad que experimentan los latinoamericanos.

 

Entre las 10 recomendaciones para una región más segura, destaco la conveniencia de evitar la politización del tema de la inseguridad, visualizándola como un desafío de todos que demanda construir en cada país un Acuerdo Nacional por la Seguridad Ciudadana como política de Estado, provista de medidas para el corto, mediano y largo plazo.

 

 

 

No hay otro camino sino el de elaborar políticas que se orienten hacia una estrategia integral de seguridad ciudadana, que incluya la actuación policial a partir de un trabajo por cuadrantes y cercano con las comunidades locales; la mejora de la calidad de vida de la población con especial atención en los grupos más vulnerables como jóvenes y mujeres; una justicia accesible, ágil y eficaz; y una educación que se base en valores de convivencia pacífica, tolerancia y respeto al estado de derecho.

 

Heraldo Muñoz
Subsecretario General de las Naciones Unidas y Director Regional del Bureau para América Latina y el Caribe del PNUD