O Descaso político social…

Hoje repassando o filme e tudo o que esta conectado ao mesmo me fez refletir muito sobre o descaso politico social que vivemos na cidade de São Paulo.

Alias cidade essa, que nasci e cresci, vivi meus 30 anos la dentro em um bairro da zona leste, adorava aquele lugar, não menos só porque estou morando fora por assuntos profissionais e sociais, mas que levo no meu coração essa cidade.

O filme em si, não demonstra toda a sínteses do problema social, revalida o problema em si, mostra com orgulho os parâmetros sociais que um menor poderá encontrar ali nas periferias da cidade grande, os muros altos, prédios enormes, uma abismo social de grandes proporções.

A preocupação neo natal politica social, não atinge os corações políticos escolhidos pelo povo em ato de ditadura democrática, alias um apelo as associações em tela que por favor, exigam o fim do voto obrigatório direto que nada tem de democrático.

A realidade que assustava no passado, da minha infância truculenta e cheia de altos e baixos, continua em dias atuais, hoje o pai que vê o filho sendo criado nas mesmas condições sociais que ele teve um dia quando menor, paira pela cabeça do ser como será a cidade, no caos urbano, do futuro do neto, quando bem dizia o grupo de rock ira, sobre a questão do pai e filho quem é quem nessa atmosfera social cheia de preconceito e desvalores sociais, o abuso do poder politico, injustiça pura e nua, o alto flagelo no corpo do povo, a falta de descaso social dos políticos que um dia foram eleitos justamente para abastecer o povo de medidas sociais e sinceras.

O filme retratou bem essa fase do menor adolescente em risco e desproteção social, venho escrevendo muito a respeito, aliás os últimos 10 anos que vivo fora do pais, parece que as medidas preventivas  estão paradas no tempo e espaço urbano social politico.

Darei inicio ao doutorado e não tenho medo das atualizações sobre esse assunto, o medo é que, em 30 anos ou mais nada fora feito a respeito de medidas preventivas sociais em relação ao menor, o adolescente carece do social…

Passar por abusos sociais talvez seria considerado um trauma equiparado ao abuso físico, psicológico etc, o social seria tão importante como as outras áreas do conhecimento e o filme retrata com pinceladas atômicas o conteúdo do saber querer.

Uma frase que ecoa no meu intimo, não querendo falar nada mais sobre o filme em particular, mas a tal frase não sai da minha cabeça, quando um dos menores alunos de Lázaro Ramos vira pra ele e diz” você vai abandonar a gente como todos fizeram, você não liga pra gente”…???

Quem liga pro menino(a) agora? quem vai cuidar deles nos próximos 30 anos…

Obrigado.

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Resumen del Trabajo de Investigación, “COMPORTAMIENTOS ANTISOCIALES Y RENDIMIENTO ACADÉMICO EN LA ESCUELA SECUNDARIA, EL EFECTO DE LAS VARIABLES SOCIO FAMILIARES”

COMPORTAMIENTOS ANTISOCIALES Y RENDIMIENTO ACADÉMICO EN LA ESCUELA SECUNDARIA, EL EFECTO DE LAS VARIABLES SOCIOFAMILIARES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Investigador/Alumno: Anderson Alves Ribeiro

prof.andersonalves@gmail.com

 

Tutora: María José Vázquez Figueiredo

 

Facultad de Ciencias Jurídicas y del Trabajo

Máster Universitario en Menores en Situación de Desprotección y Conflicto Social

Año académico 2014/2015

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El presente trabajo de investigación empírica, se divide en dos partes, la primera Parte Teórica, que nos revela la parte criminológica, social y política, por no hablar educacional del problema o fenómeno de la delincuencia juvenil.

 

En una segunda parte y mas extensa de la investigación, se denomina, Parte Empírica, donde se busca con la investigación, intentar relacionar conductas antisociales de los menores con futuras carreras criminales.

 

El grupo de menores que tuvimos la oportunidad de hacer la encuesta, son menores entre 12 y 17 años, de los cuales, 159 cursan, 1ª, 2ª y 3ª de la ESO, todos residentes en una ciudad al norte de España, que por motivos de confidencialidad, en el presente articulo, se llego a conclusión de no informar mas dados relevantes a identidad de los menores.

 

Inicialmente la investigación que se llevo a cabo con los menores fueran de clasificación causalidad y investigación, registrase una batería de preguntas con varias respuestas, tipo test, para evaluar conceptos cognitivos de los menores, en relación con sus grupos de iguales, familia, escuela, religión etc.

 

Fueran preguntas no de desarrollo, con la análisis de una psicóloga de la Universidad de Vigo, obtuvimos las respuestas en casi 3 meses de investigación, para llegar a una conclusión que no revela una situación preocupante, pero si un toque de atención.

 

La investigación, fuera resultado de un Master en Menores en situación de Desprotección y Conflicto Social de la Universidad de Vigo, realizado por este que os escribe, soy licenciado en Derecho, Brasil, Experto en Criminologia, Uned, Madrid, y prosigo con mis investigaciones en el ámbito social, y claro con énfasis en la Justicia/Criminología, relacionada con el menor.

 

La pregunta de mi tutora cuando me apunte para hacer ese trabajo de investigación en el ámbito psicológico, fue “que hace uno de derecho aquí en mi despacho”… la verdad que la respuesta ya tenia pero que con la película La educación prohibida, todo resulto mas fácil de explicárselo.

 

Resulta que mientras explicaba, hablaba de la película, que ya había visto cuando de su lanzamiento, hace mucho de ello entonces, pero que la curiosidad todavía sigue dentro de mi, y buscar una respuesta o un camino que pueda llevarme a la respuesta “de que porque un menor inicia en la carrera delictiva”.

 

Por mucho que pueda parecer extraño, en la película, la educación esta asociada a la política, que por su vez asociada al poder que por su vez asociada a la corrupción que por su vez con la delincuencia, pasa en el testimonio de los que ayudaran hacerla, así que, la película para mi fue de grande aportación sustancial en el inicio de mi busca.

 

En Reevo encontré apoyo, y veo que todos los compañeros que escriben artículos también, se nota en los nodo que están de alguna manera apoyado el proyecto de una educación alternativa a la que tenemos hoy, todas estas personas y instituciones son fruto de mi investigación que inicio de una manera tan simples como ver una película.

 

Con un breve resumo, seguiremos hablando de la investigación supra citada, me concentro en un momento muy peculiar de la investigación en la batería de preguntas, debería ser realizada por alguien con mas experiencia creo, pero no teníamos tiempo, así que fue yo hablar con ellos, estar delante de todos aquellos niños y niñas, de tan diferentes edades y nacionalidades en una misma aula, fue tan importante para mi, que la investigación tomo una connotación distinta de la que quería enfocar, tenia pensado en hablar mas de crimines etc., pero que con la parte empírica y la encuesta me detuve un momento para replantear y al final hablamos mas del ámbito psicológico y social de los menores encuestados.

 

 

-Muchas preguntas profesor decía uno, porque quieren saber se rezo con mi familia profesor?…

 

-Que no soy profesor.

 

Uno decía con voz fuerte y acento,

 

-Que no es profesor es educador…

 

Estar seguro que para algunos niños, o menores, la cuestión en diferenciar profesor y educador es estar casi siempre recluso en un centro de menores, sea lo régimen que sea, siempre estará estigmatizado de por vida, cuando en Brasil, los menores de centros bajan la cabeza para hablar y siempre dicen sin señor no señor como se estuviera en el ejercito, pienso y empiezo a replantear el fenómeno de la educación, como llegamos a eso?

 

Ya en la escuela no pasa eso, la conducta de los estudiantes es distinta, aunque pueda que entre ellos estén algún menor procedente de algún centro o que este cumpliendo alguna medida socio educativa, se nota entonces en seguida su “conducta” hacia los responsables, pero que no es algo común que siga con las misma postura que tenia antes.

 

 

La investigación centro, como ya comentad, en las particularidades y peculiaridades de los menores en relación a sus conductas sociales y familiares, bien como, sus aportaciones en el centro escolar y con sus grupos de iguales.

 

Reportando así, una encuesta que nos sirvió de apoyo para conclusiones como por ejemplo, se esta relacionada la conducta antisocial del estudiante con el fracaso escolar, con lares desestructurados, con familias rotas, o bien relacionada con familias procedentes de servicios sociales.

 

Las conclusiones están catalogadas por área de concentración, o sea, el informe final relaciona conductas antisociales de los menores estudiantes con el fracaso escolar, notas bajas, absentismo escolar, conductas negativas en el centro y en el aula, relaciona también familias rotas, pero que no puede relacionar la investigación es que se el menor con sus características personales puede o no iniciar en la carrera delictiva.

 

Así que, la conclusión básica de la investigación, que esta amparada pela literatura mas reciente, es que, el entorno modifica y estimula a ciertas conductas, y que grupos de iguales son formados por eso, menores con conductas iguales desafiantes a los mayores y abarcar menos responsabilidad de la que su edad les proporciona.

 

También se puede verificar que los menores con conductas negativas en su gran mayoría son menores que tiene muy poco estimulo hacia a los estudios, como por ejemplo, “para que me servirá estudiar todo eso se al final me voy a trabajar de lo que sea y no voy a necesitar.”

 

La investigación también concluí que menores que proviene de familias rotas no seguramente tienen más peores notas y conductas negativas, que tampoco los que tiene familia desestructuradas son merecedores del cartel negativo, sin hablar de los que vienen de otras localidades o países.

 

La investigación como ya informado, fue para obtener unas respuestas en relación a conducta antisocial del menor en ámbito escolar que en principio fue propuesto analizar también menores de centros de menores infractores y así comparar las dos encuestas, para que se pudiera analizar los menores de diferentes ámbitos con la misma edad y grado de escolaridad.

 

Pero no fue posible, por tiempo, pero seguiremos analizando dados y informaciones de otros estudios y cuando sea posible, algunas respuestas será compartida en el momento oportuno.

 

No descartando que esa investigación no se tendrá aquí, existen investigaciones que analizan menores en diferentes ámbitos, y que están publicados, pero la intención que tenia desde el principio fue analizar el menor en el ámbito escolar y hacer un comparativo con el ámbito social el medio que se socializa y con grupos de iguales, para que se pueda tener un grado de certeza de que el medio corrompe, que el grupo de iguales ejerce una influencia considerable y que la educación institucionalizada no esta de acuerdo con lo que de verdad los menores necesitan.

 

Así que, os ánimo a seguir estudiando, aprendiendo y la gran mayoría que esta en Reevo, educadores, pues que sigan educando y formando personas para mejora el futuro de todos, necesitamos personas de bien, no profesionales, necesitamos mas seres humanos comprometidos con el futuro del planeta y que sigan con unas pautas de positivismo y de buena fe.

 

 

Resulta que, la investigación no puede concluir por ciencia cierta que eses menores, aunque tengan mucho en contra de ellos, no se puede predecir se van o no cometer actos negativos en el curso de sus vidas juveniles.

 

 

No puede ninguna investigación concluir que los menores de cualquier centro educacional o correccional, pueda en el futuro estar ligado directa o indirectamente con el crimen, las teorías están para predecir, las investigaciones para informar, la escuela para formar.

 

No hace falta ser matemático para hacer cálculos, buena educación no quiere decir que el menor será un buen profesional, y que las mejores notas son capaces de predecir el brillante que uno puede llegar a ser.

La educación con libertad de pensar es la que de verdad los menores quieren y necesitan, la investigación no apunta para esa dirección, como relatado antes, el informe buscaba otra hipótesis de conducta antisocial dentro y fuera de la escuela, pero que, resulta prometedor en el futuro hacer una investigación en ámbito social para que escuelas alternativas también puedan entrar en la pesquisa de campo, para que se pudiera encontrar relación de bien estar entre ambas y asegurar que el entorno mas la familia todavía tiene un peso muy importante en las relaciones de aprendizaje.

 

Podría seguir hablando de la investigación o como la educación prohibida cambio mi vida, como los menores de la escuela de mi investigación o menores de muchos centros correccionales cambiaran mi vida, podría estar mucho rato aquí, pero os dejo una ultima frase.

 

Dejar pasar la oportunidad de aprender es cosa suya, pero dejar la oportunidad de hacer un niño feliz, es algo criminoso, ellos necesitan apoyo segundas o terceras oportunidades están aprendiendo, ellos quedaran aquí, necesitan aprender el buen camino, que solo tu podrás ofrecer.

 

No desanimes.

 

 

 

 

 

 

Anderson Alves Ribeiro

prof.andersonalves@gmail.com

 

Se necesitan la investigación completa no duden en enviarme un email.

Del libro,”El Proceso de Desviación” David Matza

En vias de iniciar una nueva investigación, que todavia no tengo el titulo, pero me dicen desde las esferas mas altas que el titulo es casi lo ultimo…

Supongo que escribir e investigar algo relacionado con una tesis, se supone que ya deberías tener el titulo o tener en mente desde hace tiempo pero no me pasa a mi, lo siento…

Por lo menos se lo que quiero escribir y investigar, y leyendo el libro de David Matza, y autores como Nels Anderson, Durkheim entre outros, en el ámbito de la Sociologia, área esa que deseo aprender mas, porque ser Jurista con connotaciones en Criminologia y Derecho Penal, pasa por desvelar la Sociologia, La nueva Escuela de Chicago, así que, os pondré un aperitivo de Matza, gracias.

“Tras haber dejado de lado las explicaciones familiares, Merton inicia un análisis, “serio” de la maquina política.

Comienza con un supuesto mas o menos común a la perspectiva funcional de los fenómenos desviantes, que Merton mantiene pese a que en su discusión sobre el funcionalismo antropológico, lo ha criticado especificamente.

De manera que Merton supone lo que la doctrina del funcionalismo no le permite suponer: que la persistencia es signo evidente de la función.

No hay mejor muestra de las diferencias básicas entre la doctrina y la practica funcionalista.

Esta ultima, la practica, con su suposición de que la persistencia es signo evidente de función, ha sido el rasgo distintivo del análisis real que esta escuela de pensamiento ha hecho de los fenómenos desviados.

La doctrina, que restringe este supuesto, ha sido usada fundamentalmente, contra las criticas, como muestra de que el funcionalismo no tiene por que mostrarse obtuso ante la estupidez del cuerpo.

Practica real y doctrina teorica se encuentran reunidas en la obra de Merton; pero, como suele ocurrir, la doctrina va entre paréntesis y la practica es lo predominante.”

Dice Merton:

En consecuencia, del punto de vista funcional se desprende el que de ordinario (no invariablemente) esperemos que pautas y estructuras sociales persistentes, realicen funciones positivas que en aquel momento no realizan en forma adecuada otras pautas y estructuras existentes, lo que induce a pensar que quizá esa organización publicamente difamada, satisface, en las presentes circunstancias, funciones latentes fundamentales. Merton, Manifest and Latent Funcions, op. cit. p. 72.

“De modo que, dada la persistencia de la maquina politica, podemos esperar que realice funciones positivas pese a la restricción que la doctrina pone teoricamente sobre este supuesto.

El argumento funcional es de una validez dudosa; y, sin embargo, volvió al revés la igualmente dudosa perspectiva de la patologia.

Había que dejar de concebir la maquina política como un cáncer; se trataba mas bien de una bendición disfrazada.

Este ultimo punto de vista sustituyo al primero, pero dado que su estabilidad fue siempre sospechosa entre las gentes dotadas de razón y de buen sentido, no se interfirió seriamente con el objetivo sustancial del naturalismo.

Así pues, los sociólogos naturalistas posteriores vieron, describieron y analizaron fenómenos similares a estos sin utilizar ni unos términos ni los otros, sino, en su lugar, termino mas próximos a aquellos que se encontraban dentro de, y afectados por, los fenómenos investigados.

La maquina politica no podia ser vista ni como un cáncer ni como una bendición disfrazada, sino simplemente como lo que de manera inalterable es: una excelente mafia.

Pero a Merton no le impresiona especialmente lo que el fenómeno es por derecho proprio, una excelente mafia, y se dispone prestamente a analizar las funciones que realiza la maquina política organizando su discusión en torno al “jefe” o “cacique”*.

A este respecto, toma en consideración dos temas conexos entre si, los cuales, conjuntamente, indican los principales generales del análisis funcional**.

Para comprender la contribución del cacique y de la maquina política que personifica, sugiere Merton, debemos centrarnos en “el contexto estructural que dificulta, si no imposibilita, que estructuras moralmente aprobadas cumplan funciones esenciales”, y, a continuación debemos localizar y especificar “los subgrupos cuyas necesidades distintivas quedan insatisfechas, excepto por lo que respecta a las funciones latentes que la maquina socialmente reprobada realmente efectua”.

El contexto estructural es la “dispersion de poder” a traves de la organización política.

La contribución del “cacique” es “organizar, centralizar, mantener en buen funcionamento los fragmentos dispersos del poder”.

Sin un contexto estructural que la implicara, no habría ocasión para la emergencia del cacique politico.

El contexto, tal como Merton lo sugiere es el seguinte:

La dispersion constitucional del poder no solo dificulta la decisión y la acción eficaces, sino que, cuando la acción tiene lugar, es definitiva y encerrada dentro de consideraciones legalistas.

En consecuencia, se desarrollo un sistema mucho mas humano de gobierno de partido cuyo principal objetivo no tardo en ser el soslayar el gobierno legal… La ilegalidad de la democracia extraoficial fue simplesmente el contra peso del legalismo de la democracia oficial.

Habiéndosele permitido al abogado subordinar la democracia a la ley, iba a recurrirse  al cacique para liberar a la víctima, cosa que hizo a su modo y con su cuenta y razón… Las deficiencias funcionales de la estructura social generan otra estructura (no oficial) para satisfacer necesidades existentes de manera algo mas eficaz”

Del libro,”El Proceso de Desviación” David Matza, pag.77 a 79.

* Traduzco boss por cacique, (N. del T.)

**Estos principios generales se desarrollan mas en Merton “Social Structure and Anomie”, op. cit., 131-160.

“La estrategia de amedrentar. El poder, Una Bestia Magnifica. Michael Foucault.”

La estrategia de amedrentar

[Texto publicado en Le Nouvel Obseroateur, 1979.]

Si hoy no se fía, ayer tampoco. Me parecen muy poco convincentes los que dicen que hoy las libertades están cercena­das, que los derechos se desmoronan y que los espacios se estre­chan alrededor de cada uno de nosotros.

Apuesto que Ia justicia penal de hace veinte años o de hace un siglo no estaba mejor ordenada ni era mas respetuosa. Es inútil, para dramatizar el pre­sente, alargar sus sombras por las claridades imaginarias de un sol declinante.

Las transformaciones que ocurren bajo nuestros ojos y que a veces se nos escapan no deben llenarnos de nostalgia. Basta con tomarlas en serio: es decir, comprender adónde vamos y señalar lo que nos negamos a aceptar para el futuro.

En el asunto de los manifestantes del 23 de marzo1 no hay nada de ilegal ni de excepcional. Todo esta conforme a las reglas de procedimiento, a Ia legislación en vigor y a cierta “filosofia” de Ia practica. Todo, jay!

¿El procedimiento? Es el flagrante delito, es decir, Ia precipita­ción, Ia defensa insuficiente, el juicio apresurado; ya se ha dicho, y no hay que cansarse de decirlo. Pero el principia mismo del flagrante delito es grave y peligroso.

En efecto, uno de los prin­cipios fundamentales del derecho penal es que persecución y delito jamás deben estar en las mismas manos: quien sostiene la acusación no podría estar encargado del establecimiento de los hechos.

Ahora bien, el procedimiento de flagrante delito exige al ministerio fiscal suministrar bien atados, con el inculpado, los elementos que permitan al tribunal resolver. El acusador obra la verdad solo (o, mas bien, con la policía).

1 El 23 de marzo de 1979, los representantes de los seis mil quinientos obreros metah1rgicos de Longwy condenados al despido se manifesta­ron en las calles de Paris. La fuerza de esta manifestaci6n estaba Iigada en igual medida a los intereses electorales de Ia Confederación General del Trabajo [CGT] y del Partido Socialista, que Ia Confederaci6n Fran­ cesa Democrática del Trabajo [CFDT] se negaba a avalar. Aprovechan­ do esa grieta, militantes de extrema izquierda y tal ve algunos provoca­ dores rompieron varios escaparates de Ia plaza de Ia Opera al final de Ia manifestaci6n. De resultas, se produjeron numerosas detenciones de personas que afirmaban no haber participado en el saqueo. [N. del E.]

¿La regla quiere que la instrucción se haga con los elementos de cargo y de descargo? Aquí, nada de instrucción: solo quedan, pues, los elementos de cargo.

Pero ¿el delito no es flagrante, y evidentes las pruebas? Por que habría que instruir? Pues bien, aquí es donde el uso de la legislación antidesmanes, de por si bastante peligrosa, se torna muy temible. Esa legislación convierte en delito el mero hecho de participar en una manifestación en cuyo transcurso se cometen actos delictivos. Participar, es decir, estar presente, encontrarse en el Iugar, estar cerca… Quien no advertirá que, al aplicar el procedimiento de flagrante delito a una infracción definida de manera tan vaga, cualquiera, con tal de que haya pasado por allí, puede tener que comparecer ante el tribunal como “autor de des­manes”? La prueba: la policía lo ha visto y lo ha atrapado.

La ley antidesmanes permite a la policía fabricar al instante un “delito” y un “delincuente”, a los cuales el procedimiento de fla­grante delito impondrá el sello de una verdad sin discusión. Enormidad de la que los magistrados (Jean Daniel tuvo razón al señalarlo) son absolutamente conscientes. Pero que justifican por la “filosofía” que impregna cada vez mas la practica penal.

“Filosofía” muy simple, casi obvia: al sancionar las infracciones, la justicia se ufana de garantizar la “defensa de la sociedad”. Esta muy anti­gua idea está convirtiéndose -y esa es la novedad- en un principia concreto de funcionamiento. Del ultimo de los fiscales adjuntos al ministro de justicia, todos garantizan la “defensa social” y toman medidas en función de esos objetivos.

Lo cual tiene varias consecuencias. Y de peso.

  • La defensa de Ia sociedad se convierte en un principio funcional común a Ia policía, los fiscales, los magistra­dos instructores y los jueces. Los controles mutuos, los equilibrios y las indispensables divergencias entre los diferentes elementos de Ia institución se desdibujan en beneficio de una continuidad aceptada y reivindicada. Del hombre con casco y cachiporra al que juzga según su alma y su conciencia, todo el mundo, en un movi­miento solidario, se pone de acuerdo para cumplir un mismo papel.
  • Pero defender Ia sociedad contra que? Contra las infracciones? Sin duda. Contra los peligros, sobre todo. Son estos, los peligros, los que marcan Ia importancia relativa de las infracciones: gran peligro de una piedra arrojada, pequeño peligro de un gran fraude fiscal.

Y además: Ia infracción ha sido mal establecida? No importa, si detrás de esos hechos dudosos se perfila un peligro cierto. No existe Ia certeza de que un manifes­tante haya lanzado golpes? En todo caso, detrás de el estaba Ia manifestación, y mas alias, todas las venideras, y aun mas alias Ia violencia en general y el desempleo, e Italia y el “P-38”, y Ia Rote Arme Fraktion [Fracción del Ejercito Rojo]. La justicia debe reaccionar ante el peligro real, mas aun que ante el delito comprobado.

  • ¿Y como protegerse de el? Persiguiendo a los autores de infracciones reales? Si, tal vez, si fuera posible. Pero Ia estrategia de amedrentar es mas eficaz: infundir mie­do, tomar medidas ejemplificadoras, intimidar. Actuar, como se dice con términos tan expresivos, sobre Ia “población blanco”, que es móvil, disgregable, incierta, y que algún día podría llegar a ser inquietante: jóvenes desocupados, estudiantes universitarios, estudiantes secundarios, etc.

Además, que es lo que hay que proteger, entonces, en esta sociedad? Sin duda lo mas valioso, mas esencial y por tanto mas amenazado. y que puede ser mas esen­cial que el Estado, puesto que protege a Ia sociedad, que tanto lo necesita? Así, el papel de la justicia consiste en proteger al Estado contra peligros que, al amena­zarlo, amenazan a la sociedad que el mismo tiene la función de proteger.

Bien calzada queda entonces la justicia entre la sociedad y el Estado. Esa es su función, ese es su lugar, y no, como ella misma todavía dice, entre el derecho y el individuo.

Las escandalosas condenas de Desraisses, Duval y tantos otros no son “aberrantes”. Muestran con un efecto de aumento la trans­formación insidiosa en virtud de la cual la justicia penal está convirtiéndose en una “justicia funcional”. Una justicia de seguridad y protección.

Una justicia que, como tantas otras instituciones, tiene que administrar una sociedad, detectar lo que es peligroso para ella, alertarla acerca de sus propios peligros. Una justicia que se asigna la misión de velar por una población en vez de respetar a unos sujetos de derecho. El influjo del poder político ha aumentado? No lo se. Pero basta con que a través de las funciones de “protección social” se hayan impuesto con toda naturalidad imperativos de Estado.

Los inculpados de Longwy han sido puestos en libertad. Las penas dictadas a los de Paris se han agravado, salvo en un caso. Entonces, una de dos.

0 bien el “buen funcionamiento del conjunto” es el motivo de que se hayan tornado dos decisiones tan opuestas (laxismo con una población desempleada, severidad con grupos parisinos) . En ese caso, se comprueba que la justicia penal en su totalidad co­mienza a actuar ya no en función de la ley, sino en función de la protección social.

0 bien sucede que los magistrados no se ponen de acuerdo so­bre lo que significa defender la sociedad. 0 que algunos se niegan a desempeorar ese papel. Y, en ese caso, la justicia ha perdido su coherencia.

De uno u otro modo, estamos ante una gran crisis. Es preciso, pues, que sean liberados cuanto antes todos los que son victimas de esta situación insostenible. De no otorgarles el indulto, el presidente de la Republica mostrará que suscribe, sin atreverse a decirlo, una transformación de la justicia que se compra al precio de condenas injustas. Nadie puede al mismo tiempo respetar el dere­cho y sostenerlas. Y mucho menos el presidente de la Republica.

El poder, Una Bestia Magnifica. Michael Foucault.

“La mediación en el ámbito escolar”

Master en Menores en Situación de Desprotección y Conflicto Social.

Carrasco, S., Villà, R., Ponferrada, M. e Casañas, E. (2011) Capítulo 8. La mediación en el ámbito escolar. En Casanovas, P., Magre, J. e Lauroba, Mª. E. (Dirs.), Libro Blanco de la Mediación en Cataluña (pp. 497-578). Barcelona: Departament de Justícia de la Generalitat de Catalunya / Obra Social “laCaixa”.

Anderson Alves Ribeiro.

“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.” Benjamín Franklin.

En líneas generales las autoras del presente trabajo orienta que la mediación escolar nace en la década de los 60 en EUA, y que después en UK finalmente llegando en España los años 90.

Precisamente fue en el País Vasco se inicio una temática a respecto del tema, en concreto con menores infractores.

La mediación escolar no estaba basada en la investigación empírica, y si en el tipo psicopedagógico pre disposición del proceso de mediación escolar en su momento.

La historia una vez reconocida verifica que es posible cambiar el método de investigación, lo que propuso las autoras en el presente trabajo, en Barcelona opera algunas de las modificaciones que se plantean mas urgentes, como por ejemplo la posibilidad de mas voz para los menores.

Además, la mediación escolar viene con un respaldo positivo, teniendo en cuenta que la mediación propiamente dicha es algo novedoso y muy que prometedor, las autoras recabaran informaciones complejas, en su momento, y que al final sirvió de estimulo para futuras investigaciones.

La denominada justicia restaurativa, en el ámbito escolar, como bien se caracterizo, no es de todo posible, una de las quejas de las autoras, el ámbito de la educación desde muy pronto se establece unas reglas de mando y obediencia de la cual no es usual cambiar el “poder” de manos a sin por así.

Las autoras se depararan con algunas dificultades también en el computo de las encuestas, algunas escuelas simplemente no contestaran, y algunas no hicieran el trabajo propuesto y otras simplemente adoptaran como una medida de apoyo secundario al programa de la escuela, otras pocas determinaran como apoyo social y no escolar.

Dejando a si, un lapso temporal en la investigación que no desanimo las autoras mucho menos, que sirvió de impulso para determinar que la mediación escolar o bien la justicia restaurativa es bienvenida en el ámbito escolar.

COMENTARIOS

La resolución de conflictos desde hace mucho tiempo, en el ámbito escolar, siempre tenia algunas consecuencias claves para un determinado desenlace, suponía desde una conversa amistosa con el profesor/director del centro o bien quedar sin el tiempo de merienda etc., hasta que se llamara tus padres.

Esa ultima medida, ningún niño(a), querría para su respetado currículo, era demasiado, era muy triste ver tus padres pasaren en la sala del director, y tu esperando al lado de fuera la resolución del caso, era una espera eterna, era una angustia, como las pelis de miedo…interminable.

Pero, como comentaba antes, creo que en días actuales la mediación escolar tiene un futuro prometedor, teniendo en cuenta la posibilidad de explicación de las partes involucradas en el echo, la posibilidad de una resolución amistosa y favorable para todos.

El caso concreto, del acuerdo mutuo entre todos, el centro, el profesor, los alumnos etc., menester se hace, la referencia de las autoras, que la mediación escolar, traspasa los muros de la escuela, así cabria decir que una mediación es positiva hasta para los que no estén en el presente momento de la conversación.

Valoración y aportación positiva en todos los sentidos, los menores tiene la posibilidad de arreglar sus diferencias o problemas, cuestiones pertinentes al centro en el ámbito escolar, y demás particularidades que juzgaren necesaria. Pero la principal, creo, es el poder de decidir y ser escuchado en momento oportuno.

Como comentan en su trabajo, las autoras así describen: “…difundir buenas practicas, fomentar las relaciones positivas, fomentar la resolución pacifica de conflictos, partiendo de la relación escolar y formar para la convivencia y prevenir las conductas problemáticas”

Insta detectar también, una particularidad en las palabras de las autoras, prevenir, fomentar, conductas, son y están asociadas a la resolución en área de mediación escolar, son algunos de los temas mas importantes en la educación el ser humano y que las autoras bien hace referencia y puntualizan como cuestiones importantes.

Pero el pormenor no se termina con el encuentro de las palabras y sus descripciones, menester hace referencia, en la investigación que, encontraran problemas también en conductas de los profesores y directores de algunos centros.

Nadie quiere perder el poder, entonces así se veo bloqueada el algunas escuelas el proyecto de iniciar la medicación escolar, teniendo en cuenta que el tal “poder” de decisión y sanciones ahora podría estar en manos de los alumnos, padres y colectivos asociados al ámbito de la educación.

La mediación escolar se concreta en resolver los posibles conflictos que comportan la disrupción de la convivencia en una comunidad, en ese caso, la escolar, tan claro que para resolver las cuestiones, temeraria seria dejar en manos de desconocidos al posible factor generador de tal conflicto.

El profesorado, unos 44%, cree que la mediación es una manera integrada en si estructura disciplinaria, aplican como alternativa a algunas sanciones, (leves), impuesta a los menores.

Los profesores, de algunas escuelas, están seguros que con la mediación escolar pierden el “poder” que tiene ya poco, en relación a los alumnos.

Podríamos estar aquí intentando averiguar lo que es que querría decir la autora con la palabra poder que dijo los profesores en las encuestas de evaluación del método de la mediación escolar, pero que la critica me corresponde en el presente trabajo, quiero pensar que ejerce un “poder” a los chicos el profesor que no tiene ninguna idea de enseñanza.

Me temo que mucho hacen los educadores en ámbito escolar, ahora mas efectivo es en el ámbito social, una ves que los chicos tienen una mayor responsabilidad en la actualidad, sufren mas en el sentido del progreso capitalista, mercantilista y social, cabra al profesorado cambiar la estratagema en consolidar la educación la mediación y las futuras tecnologías.

Un pequeño porcentaje de los profesores piensan que la mediación escolar es algo que para los alumnos podría ser evaluado como aprendizaje y para la gran mayoría de los educadores, el tiempo que se resta a la practica de la mediación no puede ser otro que el tiempo libre de los alumnos, en otras palabras, las materias escolares son ácima de todo mas importantes.

Resolviendo los esquemas del trabajo y llegando en sede de conclusiones, destacar que la formación por parte del profesorado podría ser exigida por lo menos un 50% del computo de los profesores del centro, y que los alumnos podrían también por el mismo proceso de enseñanza y exigirles que sea por lo menos optativas a partir de los 10 años.

Que el procedimiento de mediación escolar fuera de competencia nacional, exigido pero no de carácter obligatorio, en algún de los años escolares.

Los conflictos actuales son distintos de los anteriores, en el pasado se resolvía de una manera peculiar, no ortodoxa, pero que no se debe confundir, la actualidad plegada de matices publicitarias y del capitalismo enfermo social, termina por consagrar a los chicos como elementos del medio…la inmigración, el acoso escolar, las diferencias de etnia, las minorías, violencia entre menores, entre parejas, racismo y muchas otras son reflejo del mundo transformador que se establece todos los días y que el coadyuvante menor en ámbito escolar termina por sufrir todas las expectativas.

Podría destacar que el elenco de relaciones antisociales arriba descrito no es precursor tampoco esta destinado al ámbito escolar, pero que la interacción del medio social, bien estar, familiar escolar, son la suma de necesidades que el menor debería estar cubierto, por lo menos no que corresponde al amor.

“Eu tive um sonho, sonhava com a liberdade entre os homens, e acabei acordando” AAR.

Bibliografía

Carrasco, S., Villà, R., Ponferrada, M. e Casañas, E. (2011) Capítulo 8. La mediación en el ámbito escolar. En Casanovas, P., Magre, J. e Lauroba, Mª. E. (Dirs.), Libro Blanco de la Mediación en Cataluña (pp. 497-578). Barcelona: Departament de Justícia de la Generalitat de Catalunya / Obra Social “laCaixa”.

 

“INTERVENCIÓN EN FAMILIAS CON MENORES EN SITUACIÓN DE RIESGO”

Análisis del texto:

Besada, L. & Puñal, Mª Elena. (2012) Intervención en familias con menores en situación de riesgo. Revista IPSE-ds (Intervención psicosocioeducativa

en la desadaptación social), Vol. 5, 47-69.

Pódese descargar de: http://www.webs.ulpgc.es/ipseds/index5.html

“INTERVENCIÓN EN FAMILIAS CON MENORES EN SITUACIÓN DE RIESGO”

Anderson Alves Ribeiro.

 

 

 

 

“La persona pierde el dominio de si misma y se ve sometida aun control externo que asume como propio” Foucault.

 

 

 

Introducción

En leneas generales el trabajo en cuestión nos orienta en el sentido de que, responsabilidades del Estado con su pueblo esta siendo delegada de alguna manera a los servicios sociales del municipio con la determinación de que cada comunidad sea legitima para resolver las cuestiones que se plantean.

No obstante, son los municipios, o bien, cada comunidad, legitima para legislar en materia de derechos sociales, que al final recae sobre las familias locales, que mas necesitan o estén mas afectadas por la crisis o recortes sociales.

Por otro lado, se argumenta, en el texto, la posibilidad de las familias ejercieren un mayor control sobre las cuestiones básicas y problemas que están involucrados, minimizar las dudas, orientar cada componente de la familia en la eventual intervención.

Además, las autoras, comentan y hacen hincapié de los distintos programas y ayudas, que en el caso de Galicia, están disponibles a las familias.

La probabilidad de éxito, las cuestiones con los trabajadores en general, que están directamente ligados con las familias del programa, hace parte también de las explicaciones de las autoras.

Por ultimo, un concepto básico de logros y resumen de los programas en relación con las familias que solicitan o bien las que son intervenidas por algún tipo de información.

Seguidamente, cabe narrar, que las familias y los trabajadores son un conjunto, o sea, para la debida realización del programa, menester, que se realice un conjunto entre los dos, para el éxito del programa, que esta relacionado con la adecuación de las familias, en su recuperación, organización, reeducación, facilitando así, o mejorando la calidad de vida de las familias que están en dicho programa.

Argumentación

 

La problemática esta, cuando, las familias que son intervenidas por solicitud propia, son sometidas a “programas” de orientación familiar, como por ejemplo, reeducación familiar, podría ser cualquier programa, pero la cuestión que argumenta las autoras, en leneas generalas es la importancia del espacio físico, psicológico y humano de cada familia.

Del mismo modo, que los programas en conjunto con las familias y trabajadores sociales, están directamente ligados, el estado de manera coercitiva, hace con que la autonomía de cada familia este mermada, por dicho programa.

Al establecer “normas” conjuntas, pre establecidas por conductor del programa social, que a su vez, tiene la operación económica en reflejo de estigma, no cabe otra decisión de que aceptar la familia el dicho programa.

Además, la familia una vez dentro del programa establecido por el estado, este se ve vinculado, si o si, y la practica coercitiva empieza.

La sutileza del estado, hace con que la familia no pueda plantearse cambiar de localidad, cambiar de hogar, cambiar el país etc., una vez vinculado al programa social, se termina la posibilidad de cambio.

Uno hace lo que el estado determina, involucrarse en el programa, que por su ves esta direccionado a las familias que necesitan cambio, y que en las ultimas de cambio, lo único que no se hace es el tan soñado cambio.

A pesar de que las familias, una vez ingresada en dicho programa, se vea aliviadas por el tema económico, que es la mas frecuente en días actuales, y están saliendo a flote, pero las ayudas son así en todas las comunidades.

Igualmente, son los trabajadores en conjunto con las familias, que creo, las autoras, narran muy bien la franja tenue, que roza entre trabajadores sociales en general y familias, en ámbito que uno determina lo que se debe hacer el otro obedece, para permanecer en el programa, como titulo de ordenes, que se cumpla el programa.

Otro aspecto importante del texto, es cando las autoras determinan la cantidad de “sentimiento” que podría esbozar un trabajador social, el cariño que se podría tener mientras se trabaja en el programa con las familias, pero la argumentación mas explicita, es la que determina el agente social, o sea, quien debe poner limites.

Es demasiado la cantidad de tareas que un agente social orienta a las familias?…el contacto con las familias podría ser menos o menor? Una solución, podría ser bien dividir los trabajadores en grupos, para que no estén mucho tiempo con la misma familia, o bien marcar puntos específicos de encuentros, etc.

No obstante, las autoras recomiendan también, que la determinación de las familias, su voluntad, la opinión de cada familia y sus miembro, debería ser levado en cuenta.

Advierte, las autoras, en el sentido de una posible anulación de opinión o frustración de los familiares total o parcial, mientras que el trabajador social, podría ser llevado a una dirección del programa donde toda la responsabilidad de la familia recaería sobre el trabajador social, siendo uno miembro directo de la familia.

Una posible anulación de cualquier miembro de la familia, podría generar, un problema mas en el futuro de las familias intervenidas y por supuesto, un mayor desgaste para el equipo de trabajadores que intervienen.

Las teorías de la frustración de Sutherland, y la teoría del control social de Hirschi, están en su pleno labor en condiciones como estas, exponer una familia o sus miembros a riegos como estos, podría llevar a la dinámica, de conductas anti sociales, que estaría fuera del alcance del agente social, detectar a tiempo.

La cuestión esta muy clara, la preocupación de las autoras, fue una parte del texto que mas me impacto.

Puesto que, se una familia que esta en proceso de intervención, por lo motivo que sea, uno o mas miembro de esa familia, podría estar sufriendo mas o menos, me pongo a pensar en una familia, un ejemplo, una típica familia, con 5 personas.

Todos en situación de desempleo, hijos en la escuela, necesitan comer y ejecutar todas las tareas de una familia normal, la intervención llega como una solución, económica, no nos engañemos, en cima el padre pierde o esta mermando su condición de “padre” por las circunstancias que podría llevar o estar llevando a cabo el trabajador social, teniendo en cuenta que esta haciendo su labor, que esta allí para ayudar, pero en que momento se desprende la pregunta, en que momento sabe el trabajador social que esta pasando la barrera, de ayudar y meterse en la familia de lleno…

En contacto con el texto, las argumentaciones, son muchas, la obra es rica en contenido y detalles, las orientaciones son claras, pero la cuestión que mas me preocupa, es contestar la pregunta, cuando sabe el trabajador que no es miembro de la familia?

Sabrá, el trabajador social, diferenciar la cuestión cuando del termino del supuesto programa.

La gran mayoría de las familias que acuden, por voluntad propia, a los servicios sociales, es por cuestión económica, no la totalidad, como bien explicita en el texto, existe las intervenciones de reeducación, plan de preservar la unidad familiar, abordar el concepto de resiliencia, situación de riesgo social y en distintos ámbitos.

Las familias que sufren una intervención sin la solicitud, podría manifestar, puede, por denuncia; de la comunidad, servicios sociales, escuelas, policía, etc.

A esas familias, creo que la labor, seria aun mas dramático, por se existe el pedido de ayuda ya tendría un particular trabajo el agente social, pero sin el debido permiso de las familias, que criterio podría tener un miembro de la familia en cuestión.

Que autoridad sobre su familia podría tener un miembro de la familia se el estado interviene la familia.

Se la comparación de la problemática de cada familia es llevada en juicio de tela, podría ser que se este hablando de intervenciones distintas, que necesite si o se es urgente, pero que la cuestión que suscitan las autoras es de extrema urgencia de aprendizaje y de interesante debate.

Intervenir o no, la cuestión es, pierde el miembro o todos de la familia, el derecho de elegir que hacer con su familia y con sus vidas…

 

Conclusión

El debate es prometedor, pero no podría terminar mi humilde texto, sin antes explicitar mi opinión.

Creo que, en la obra dejo muy clara el poder del estado en relación a las familias, desde Montesquieu, Rousseau, Max, Engels, Nietzsche, etc.

Podría seguir con los pensadores que a mi mas me gustan, entre otros mas, Martín Luther King Jr., Mahatma Gandhi, Malcon X, mucho son los autores que decían del poder del estado y muchas personas escucharan y pocos entenderán, Foucault, muchos son… en aulas del profesor, es la primera vez que veo de cerca un antropólogo…

Bueno sin mas, me gustaría dedicar las ultimas leneas, a comentar en conclusión que, la obra, es de extrema docencia, no habla solamente de los programas para ayudar las familias en términos sociales, no habla solamente de cuestiones sociales, programas para los miembros de la familia, ayudar cada uno con sus responsabilidades, no habla solo del compromiso de los trabajadores sociales, creo yo, habla también del poder del estado, del poder de cada familia, que es un estado independiente, de cada miembro que es un estado independiente, habla de la fuerza de cada familia de cada miembro, de que si se puede cambiar las cosas, ayunque la crisis económica este rozando la barbarie social, que los políticos se dedican cada día mas a no hacer políticas, y que cada uno que se re-invente, que cada ser humano sea mas humano, creo que habla el texto, de una dimensión de cosas que se puede hacer con su libertad, cada familia, cada miembro de cada comunidad de cada estado, independiente, con una única finalidad, ser libre, feliz y pertenecer.

Basta creer. Resiliencia.

Bibliografía

Faitic:

Besada, L. & Puñal, Mª Elena. (2012) Intervención en familias con menores en situación de riesgo. Revista IPSE-ds (Intervención psicosocioeducativa

en la desadaptación social), Vol. 5, 47-69.

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“O conceito de desvio no pensamento sociológico de Becker e sua contribuição para uma releitura crítica da culpabilidade na teoria finalista de Hans Welzel “

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O conceito de desvio no pensamento sociológico de Becker e sua contribuição para uma releitura crítica da culpabilidade na teoria finalista de Hans Welzel

Leandro Oliveira Silva

Professor de Direito Penal e Criminologia da Faculdade de Direito da UFJF
Resumo:
Passando por algumas das principais Escolas do Pensamento Criminológico, chega-se à análise do conceito de desvio no pensamento sociológico de Howard Saul Becker[1], na linha do Interacionismo Simbólico, com o objetivo de mostrar em que medida este conceito de desvio pode contribuir para uma releitura crítica do conceito de culpabilidade, especificamente no que diz respeito às categorias do livre arbítrio e do poder agir de outro modo (exigibilidade de conduta diversa), elaboradas no bojo da teoria do crime desenvolvida por Hans Welzel[2] (Teoria Finalista da Ação), no início da década de 30 do século XX, e que, nos dias atuais, são fortemente utilizadas em sede dos julgamentos criminais no Brasil.
Palavras-chave:
Desvio – Desvio Primário e Secundário – Reação Social – Rotulação – Culpabilidade – Exigibilidade de Conduta Diversa – Poder Agir de Outro Modo – Finalismo – Indemonstrabilidade – Legitimidade – Livre Arbítrio. Criminologia.
1- ESCOLAS DO PENSAMENTO CRIMINOLÓGICO:
O pensamento criminológico, de viés marcadamente biológico e psicológico, centrado em fatores individuais, construído no âmbito da Escola Positiva por pensadores italianos como LOMBROSO[3], FERRI[4] e GAROFALO[5], já está, há muito, superado. Tal Escola nasce no florescer crescente das ciências da natureza (segunda metade do século XIX), caracterizada pelo método positivo (Positivismo Científico), cuja influência levou muitos pensadores a pretenderam uma adequação das investigações dos problemas sociais a paradigmas do método científico então reinante, marcado pela técnica do observar, descrever e demonstrar (empirismo). Pretendeu-se, assim, dar explicação à criminalidade (o crime e o homem criminoso) a partir de tais parâmetros de investigação, imprimindo às investigações e interpretações dados biopsicológicos. Lombroso desenvolveu a idéia do tipo antropológico do criminoso (genus homo delinquens – delinqüente nato), defendendo a tese de que há, no delinqüente nato, uma predisposição natural e inata, formada por caracteres biopsicológicos do indivíduo que o fazem um agente em potencial para o cometimento de crimes. No fulcro aberto por aquela predisposição natural, as circunstâncias da vida (o mundo circundante) darão conta de ativar, de forma definitiva, a personalidade criminosa, favorecendo a manifestação de uma vida de delinquência. Por outro lado, Ferri amplia os horizontes traçados por Lombroso, na medida em que aponta três fatores do crime – antropológicos, físicos e sociais –, compreendendo que as condições sociais e econômicas são importantes fatores criminógenos. Para Garofalo (apud BRUNO, 2003, p. 65), o crime “está sempre no indivíduo e é a revelação de uma natureza degenerada, quaisquer que sejam as causas, antigas ou recentes, dessa degeneração”. Prossegue o autor, afirmando que “o fundo do caráter criminoso é uma anomalia psíquica, uma anomalia moral” (Ibid, p. 65). Para ele, não se tratava de uma anomalia física, orgânica, segundo a visão esposada por Lombroso. Enfim, o arcabouço teórico da Criminologia Positivista centra-se na Etiologia, ou seja, na busca pelas causas do crime através da análise de fatores antropológicos, físicos, biológicos e sociais.
Hodiernamente, num salto qualitativo, a sociologia norte-americana, um dos maiores celeiros das mais importantes teorias sociológicas, percebe a criminalidade, em linhas gerais, como uma reação dentro de uma estrutura social. A busca investigativa não está mais focada na Etiologia Criminal, mas, especialmente a partir de Becker, houve uma mudança de paradigma, de modo a focar a investigação no controle e reação social formal, na reação social em relação ao crime e ao criminoso. A seguir destacam-se, numa breve passagem, as mais importantes escolas do pensamento criminológico marcadas por uma abordagem sociológica do fenômeno da criminalidade.
A Escola de Chicago (1920), também chamada de Escola Ecológica, identifica uma sociologia urbana, cujo ponto fundamental consiste em mostrar que o comportamento humano é delineado por fatores ambientais; tem por cenário e laboratório a cidade norte-americana de Chicago, que sofrera um crescimento desorganizado com o seu processo de industrialização, inclusive com a chegada de imigrantes asiáticos, fazendo-a experimentar as mazelas deste crescimento desordenado, tais como a pobreza, a violência e a formação dos ghettos[6]. Na visão da Escola de Chicago, a Sociologia deveria apontar soluções para os problemas da cidade de Chicago, valendo-se de uma pesquisa participante (Observação Participante)[7], pela qual o pesquisador faz uma imersão na realidade, participando diretamente do objeto de sua investigação.
Na linha de pensamento daquela Escola, destacam-se, na Teoria da Desorganização Social (Social Disorganization Theory), autores como Willian Thomas[8], Florian Znaniecki[9] e Robert Park[10] (TRAUB & LITTLE, 1994, p. 56-63). A Teoria da Desorganização Social, de Thomas e Znaniecki (1918), sustenta que a criminalidade está relacionada ao desfazimento dos vínculos de origem e à debilidade dos novos vínculos organizacionais criados (falta de referenciais), especialmente quando se refere aos imigrantes poloneses lançados no mundo da criminalidade. O objeto da pesquisa estava centrado na análise da (des)organização do espaço urbano e a criminalidade. Assim, a cidade, esse ambiente ecológico, produz, por sua desorganização, a criminalidade, com a deterioração das relações interpessoais e da família, com a perda de referenciais e a superpopulação.
Ainda na Escola de Chicago, Ernest Burgess[11], com a Teoria das Zonas Concêntricas, mostra que as cidades não crescem dentro de seus limites, mas se expandem a partir de seu centro e formam zonas, como as ondas que se formam ao se jogar uma pedra numa lagoa. As pessoas distribuem-se nessas zonas concêntricas, destacando-se a “Zona II” (Ibid, p. 65), em que localizam-se os cortiços, a gente pobre, a mão de obra para as indústrias, bancos e comércios, lugar onde não há laços de solidariedade, há muitos conflitos; para esta Zona II é que se dirigem os imigrantes.
Enfim, a Teoria Ecológica da Criminalidade (Escola de Chicago) vê uma importância etiológica no fator ambiental diante da nova engenharia das cidades, a nova geografia urbana, com a formação de centros e periferias, ambiente propício à patologia social, à marginalização, discriminação e rejeição, ingredientes suficientes para promover a “invisibilidade social” das pessoas. Tal teoria supera a visão etiológica da delinqüência do positivismo italiano (Lombroso, Ferri e Garofalo), inaugura um novo paradigma reformista, apontando para a necessidade de uma política criminal voltada para a comunidade local através de políticas sociais que deveriam reconstruir a solidariedade humana na cidade (urbi, city).
Com especial importância, surge a Teoria da Associação Diferencial – Theory of Differential Association – (TRAUB & LITTLE, 1994, p. 188-195), de Edwin Sutherland[12], fortemente influenciada pela Escola de Chicago, segundo a qual a criminalidade decorre da associação e interação com o meio no qual o indivíduo foi inserido, dele recebendo influxos para a delinqüência. Assim, a criminalidade é social e não antissocial. Para Sutherland, a associação diferencial é um processo através do qual os indivíduos aprendem, via comunicação e convivência social, a cometer crimes, inclusive aqueles tipos criminais que requerem um certo de grau de habilidade e conhecimento; salienta que esse processo não é exclusivo de pessoas de classes sociais mais baixas, envolvendo não somente a formação de gangues, mas também a atuação de grupos empresariais para o cometimento de infrações ligadas às fraudes fiscais, manipulação de informações privilegiadas no mercado de capitais.
Destaca-se ainda a Teoria da Anomia, inspirada pelas obras clássicas de Emile Dürkheim e desenvolvida por Robert Merton[13] (MERTON, 1970, p. 191-234). O autor chama a atenção para a existência de “espaços anômicos” na sociedade, o que leva os indivíduos a perderem as referências normativas, criando, assim, uma sociedade cada vez menos solidária; ocorre um desequilíbrio entre as necessidades e os meios de satisfação destas necessidades, desbordando-se para o crime, como forma de alcançar a realização de tais necessidades. Na análise da estrutura social e anomia, Merton aponta uma distância que se torna cada vez mais abissal entre, de um lado, a estrutura cultural (aquilo que a sociedade diz ser importante para realização, felicidade e bem estar e os meio legítimos e institucionalizados para alcançar tal estado de bem estar) e, de outro lado, a estrutura social (as reais possibilidades e chances de acesso aos meios pelos quais se poderia alcançar o referido estado de bem estar). Deste descompasso e abismo, surgem as formas individuais de adaptação ante a escassez dos meios apregoados como legítimos, ou seja, os indivíduos procuram encontrar meios (modos de adaptação) para alcançar os objetivos ou metas fixados culturalmente pela sociedade. Merton elenca cinco modos de adaptação – conformidade, inovação, ritualismo, evasão e rebelião –, mostrando o grau de aceitação ou rejeição por parte dos indivíduos dos meios legítimos e institucionalizados para atingir as metas; na medida em que há uma maior rejeição aos meios legítimos, maior o desvio e, por conseqüência, a anomia (MERTON, 1970, p. 213-230). Na Conformidade, o indivíduo aceita as metas culturais e os meios institucionalizados para alcançá-las, sem apresentar nenhum comportamento desviante. É um indivíduo que faz uma “carreira correta” (estudar, trabalhar, adquirir o bem estar). Na Inovação, o indivíduo adere às metas culturais, mas não o faz em relação aos meios institucionalizados, rompendo com o sistema e tornando-se um desviante na busca das metas culturalmente estabelecidas pela sociedade. No Ritualismo, o indivíduo não aprecia as metas culturais estabelecidas, acredita que nunca as alcançará, mas ritualmente respeita os meios institucionalizados para uma eventual tentativa de buscá-las. Na Evasão, a anomia é sobremodo evidente, encontrando-se neste modo de adaptação os párias da sociedade (mendigos, drogados, alcoólatras, prostitutas), pois não aceitam as metas culturais estabelecidas, nem os meios institucionalizados, nem as normas sociais, figurando como verdadeiros desviantes. Na Rebelião, há uma revolta contra as metas culturais fixadas, encaradas como insuficientes, inadequadas, ilegítimas, buscando-se a instauração de uma nova ordem social. O desvio e o desviante estão marcantemente presentes nos modos de Inovação e Evasão. Portanto, a Anomia consiste nisso: como não é possível atingir as metas culturais através dos meios tidos como legítimos pela sociedade, lança-se mão de recursos que desrespeitam as regras de comportamento socialmente aceitas, daí o comportamento desviante (o desvio), sobre o qual Becker discorrerá mais adiante.
A Teoria do Labelling Approach (Etiquetamento, Rotulação, Interacionismo Simbólico, Reação Social – 1960/1970) tem como paradigma reitor a reação social, conduzida pela política de controle formal, ao comportamento do indivíduo que comete o crime. Nesta linha do pensamento criminológico, destacam-se Erving Goffman[14], embora crítico em muitos aspectos da Labelling Approach, e o já citado Howard S. Becker. O fenômeno da criminalidade deve ser visto a partir da reação social formal: as instâncias formais do controle social, num processo altamente seletivo, especialmente no plano da criminalização secundária (atuação das agências oficiais de poder, tais como o Judiciário, o Ministério Público, a Polícia investigativa e repressiva), etiquetam, rotulam a figura do desviante. Nessa ambientação, aquele que comete um crime não se define por si mesmo, mas o delinqüente é aquilo que a reação social diz ser, etiquetando-o como um perigoso, ignóbil, estorvo ou nocivo. Para a teoria do Labelling Approach, o controle social formal, através de suas várias agências de poder, cria o desvio e o desviante. Neste processo de etiquetamento atuam fortemente os chamados empresários morais, especialmente a mídia. As agências de poder e os empresários morais, nesse processo criminalizante, focam a massa de marginalizados (pobres, negros, menores de rua – os pivetes –, prostitutas e outros desviantes) e a obra tosca da criminalidade, ou seja, crimes de fácil detecção, pois cometidos na rua, nos bailes populares, nas periferias, crimes burdos ou toscos.
Para Edwin M. Lemert (In TRAUB & LITTLE, 1994, p. 298-303), o desvio pode ser visto sob dois aspectos, o primário e o secundário. Sob o aspecto primário, o desvio se dá com a primeira ação delitiva do indivíduo (o primeiro delito), cuja realização pode ter se dado por qualquer necessidade pessoal; já o desvio sob o aspecto secundário se refere à inserção no mundo criminoso, com a reincidência delitiva, o que se dá a partir dos influxos da rotulação ou etiquetagem, ou seja, o indivíduo, depois de ter cometido o primeiro delito, é alocado num lugar tal em que passa a adquirir um novo status irremediável, o de desviante.
2- O CONCEITO DE DESVIO EM BECKER:
O conceito de desvio em Becker assume contornos diferenciados, possibilitando uma visão crítica da atuação das instâncias de poder ao reagirem ao fenômeno criminoso. O pensamento criminológico de Becker desperta indagações importantes sobre o que é o desvio e quem é o desviante; possibilita, enfim, entender melhor o que faz de um indivíduo um ser desviante; permite, em última análise, entender que o desviante é um produto elaborado a partir de algo (ou alguém) e não uma categoria que possui vida em si mesma, que existe sobre si mesma.
Nesta esteira de pensamento, pode-se dizer que as regras socialmente impostas produzem o desvio, que, por sua vez, produz o outsider. O outsider é a figura daquele que, por algum motivo – e não importa qual – se coloca fora do regramento socialmente arbitrado, apartando-se, então, de determinados padrões criados a partir deste regramento social.
Como dito alhures, anteriormente a Becker o foco da investigação sociológica sobre o crime estava na Etiologia do crime, ou seja, na busca de suas causas; as causas, por seu turno, se concentravam ora na sociedade, ora naquilo que se definia como desvio. Nesta perspectiva investigatória, que se dava a partir de padrões socialmente estabelecidos, o problema sempre estava com o desviante, ou seja, nele é que sempre havia algo de errado, que o fazia colocar-se fora do regramento imposto. Partia-se, então, do pressuposto de que o catálogo de regras e valores sociais estava certo, verdadeira corporificação do bem, imune às críticas. Assim, as indagações norteadoras das pesquisas destinavam-se tão somente aos desviantes, tais como: Por que as pessoas desviam das regras impostas? O que há de errado nelas, que as fazem desviar? Não se dava conta de questionar a estrutura social e suas incongruências e reações, mas, a partir de Becker, a investigação concentra-se na reação social (rotulação, etiquetamento) em relação ao cometimento de um ato criminoso.
A noção de desvio está ligada a comportamentos sobre os quais não há uma norma moral geral ou universal – o homicídio, por exemplo, não se enquadra no conceito de desvio, pois há uma moral universal de que é algo que deve ser punido –.
Enfim, o que vem a ser o desvio? O desvio é a sua própria interpretação. Nas palavras de Erving Goffman (apud BECKER, 2008, p. 13), aquilo que é interpretado como real é real. Assim, é condição do desvio a interpretação que se faz dele; o desvio é o que se diz ser desvio; desviante é o que se afirma ser desviante. Tal interpretação se realiza a partir de determinados padrões de comportamento socialmente fixados.
A idéia de desvio é relativa e possui duas facetas: o processamento criminalizante atua sobre os indivíduos etiquetados ou rotulados; os detentores do poder de julgar, a partir do conjunto de regras previamente imposto, vêem o desviante como um outsider, mas, por outro lado, o dito outsider vê os seus próprios julgadores como os verdadeiros outsiders. A intensidade com que alguém é considerado um outsider é igualmente relativa. Afinal, todos são desviantes. Alguns tipos de desvios, a que se denomina deslizes, são tolerados, de um modo geral, por todos; outros tipos de desvios são vistos com repugnância, pois os seus autores fogem, ou se colocam fora, de um padrão, conduta ou estilo de vida socialmente fixado. Os que se aproximam de nós, os consideramos como aqueles que cometem deslizes, os que se distanciam de nós, os consideramos como os verdadeiros desviantes, merecedores do enquadramento penal e da inflição punitiva.
O controle social se dá através de diferentes instâncias, sejam informais ou formais, cada uma com suas respectivas regras e sanções; aquelas se dão no âmbito das mais variadas relações sociais, como família, escola, religião, comunidades (e suas tradições); impõem-se por força da tradição, não menos imperativas e sancionadoras do que as últimas; e estas últimas, as formais, se dão no âmbito do poder constituído por força da Lei[15]. São estas instâncias do controle social que forjam o conceito de desvio, a partir da reação ao delinqüente.
O regramento imposto, seja ele formal ou informal, resulta da tarefa incumbida a um “corpo especializado” (BECKER, 2008, p. 16). No âmbito específico do Sistema de Justiça Criminal, observam-se dois momentos distintos de atuação das chamadas instâncias formais do controle social: a criminalização primária (elaboração do programa criminalizante primário, com a definição dos crimes e suas respectivas sanções penais através da atuação do legislador) e a criminalização secundária (a concretização do programa criminalizante primário, na medida em que atuam as instâncias oficiais do Poder Judiciário, do Ministério Público, da Polícia, dos Conselhos Tutelares, do Sistema Penitenciário, para adultos, e do Sistema Sócio-Educativo (Correcional) para crianças e adolescentes infratores.
A concepção de desvio pode ser puramente estatística; pode assumir ainda uma variação patológica, mas o que tem importância aqui é a concepção sociológica do desvio, pela qual se conhecem o desvio e o desviante a partir das regras socialmente impostas e da reação social à figura daquele que se tornou um desviante. Como foi dito no início deste tópico, o desvio e o desviante são um produto elaborado a partir de algo (ou alguém) e não uma categoria que possui vida em si mesma, que existe sobre si mesma.
Aqui está a pedra de toque da concepção sociológica do desvio: se o desvio e o desviante são o produto das regras socialmente impostas e das reações sociais ao desviante, logo, o que merece, em primeiro tempo, uma investigação atenta da Sociologia e da Criminologia, é a própria Sociedade e suas Instituições. Assim, a Lei cria a infração; quanto mais leis, mais infrações; quanto mais infrações, mais outsiders, sobretudo, quando as regras se imiscuem na seara da ética e da moral. Os outsiders são gerados comumente no processo de criminalização da pobreza, da arte de rua, dos moradores de rua, dos movimentos sociais, daqueles que assumem um estilo de vida e conduta diferente dos padrões socialmente estabelecidos. A sociedade e suas Instituições bitolam a figura do desvio e do desviante, cria os seus milhares de outsiders.
Portanto, a Lei (o Sistema Legal) cria o desvio. Este não é qualificativo do ato de quem infringe a regra. Aquele que desvia (desvio primário) ganha um rótulo de desviante e isso produz um discurso, com grave equívoco, de que o desvio é inerente ao ato desviante, de que ele, o desviante, é quem perversamente gera o desvio. O desvio é um produto da Lei e que se vincula ao indivíduo por meio da rotulação social de desviante. O desvio é, em última análise, um rótulo gerado pela Lei e imposto àquele que, por algum motivo, se coloca fora dela (outsider).
As pessoas rotuladas de desviantes não compreendem uma “categoria homogênea” (BECKER, 2008, p. 22), seja porque nem todos os ditos desviantes de fato infringiram uma regra, seja porque nem todos foram apanhados pelo sistema, ou seja, há uma cifra oculta que não entra na análise. Portanto, não há homogeneidade. É uma categoria cientificamente insegura para a pesquisa.
Como afirma Becker, o desvio não é uma qualidade simples, que pode ser tomada sem reservas, com apanágios de verdade, mas é o resultado de um processo que envolve regras impostas, reações sociais (rótulos) àqueles que as infringem. Não é um dado ontológico, mas um dado sociológico:
O desvio não é uma qualidade simples, presente em alguns tipos de comportamento e ausente em outros. É antes o produto de um processo que envolve reações de outras pessoas ao comportamento. (BECKER, 2008, p. 26)
A idéia de desvio é também relativizada no tempo e no espaço, de modo que uma conduta pode ser entendida como desvio em um lugar, e em outro não; em um tempo, e em outro tempo não. É relativa também quanto a quem a comete: se cometida por alguém pode ser desvio, mas se cometida por outra pessoa, pode não ser desvio.
Assim, o desvio não é também qualquer violação à regra imposta, não se tratando do confronto meramente formal entre o que se prescreve em um dado modelo de conduta e a conduta materialmente ocorrida no mundo dos fatos; desvio não é sinônimo de violação de regra; trata-se, em verdade, de algo mais refinado: desvio e desviante são o produto das reações que outros têm sobre determinada conduta violadora das regras impostas. Então, desvio é a reação e não propriamente o ato, em si mesmo considerado, de violar uma regra. Portanto, pode-se afirmar que todos infringem regras, de um modo ou de outro, com maior ou menor intensidade, mas nem todos são desviantes.
A rotulação de desviante acaba transpondo os limites do cometimento do ato violador da regra, de forma que o desviante passa a ser encarado como tal e, por conseguinte, indesejável em muitos aspectos de sua vida social, inclusive relativamente a searas que não guardam nenhuma vinculação com o desvio propriamente: será sempre encarado como um criminoso em potencial, como um “violador das regras”; sempre terá dificuldade de aceitação pela sociedade, especialmente no mercado de trabalho, o que gerará a marginalização.
A reação das pessoas, que constrói a figura do desviante, gera o desvio quase que como um estilo de vida ao qual deve submeter-se o desviante. Aquele que se desviou não encontra na sociedade, especialmente no mercado de trabalho, “linhas alternativas de ação”, tendo, como única alternativa, enveredar pela criminalidade, inclusive para garantir a sua sobrevivência. Vê-se, então, que a reação gera o desvio, a partir do cometimento de um ato violador da regra, mas o desvio se perpetua vida afora, colocando o indivíduo num “círculo desviante” (BECKER, 2008, p. 45-47), do qual é muito difícil sair. Portanto, basta o desvio primário para ser sempre um desviante.
3- O CONCEITO DE CULPABILIDADE EM WELZEL:
No início da década de 30 do século XX, Hans Welzel, com base em dados ontológicos, constrói sua teoria do crime, que veio a ser conhecida como “Teoria Finalista de Ação” ou “Finalismo”.
A Teoria Finalista da Ação construiu-se sobre uma base ontológica, libertando-se do conceito causal-mecânico de ação construído no bojo da Teoria Causalista por Franz Von Liszt[16] e Beling[17] – esta última teoria guiou-se pelo método científico próprio das Ciências da Natureza (Positivismo Científico do início do século XX). Hans Welzel afirma:
As condições da possibilidade da experiência são ao mesmo tempo condições da possibilidade dos objetos da experiência. Disso se deduz que as categorias do conhecimento são também categorias do ser, isto é, que não são apenas categorias gnoseológicas, mas (de modo primário) categorias ontológicas. (WELZEL, 2001, p. 13)
Não se cuida, neste trabalho, de analisar o conceito de ação desenvolvido por Welzel, de modo a refletir sobre as categorias ontológicas que o compõem. A preocupação foca-se na culpabilidade; relativamente à ação, basta dizer por ora que, enquanto categoria ontológica, é o exercício de uma atividade final; é, portanto, um acontecimento dirigido voluntária e finalisticamente e não puramente causal-mecânico; a finalidade, pondera Welzel, é vidente, enquanto a causalidade é cega; assim, não há ação se não for uma trajetória voluntária e finalisticamente dirigida. O homem, detentor do conhecimento dos processos causais ordinários e de suas possíveis conseqüências, designa-lhes a finalidade. Sem a vontade, a ação reduzir-se-ia a um processo causal cego. Assim, a vontade e o seu conteúdo (dolo e culpa) não se separam da ação; a vontade é reitora do acontecer causal; toda ação é provida deste dado finalístico, e sobre esta base ontológica incide a finalidade. Atrelar a vontade à ação significa emprestar a esta um caráter ou sentido social que a torna penalmente relevante, podendo-se falar, então, em desvalor da ação. Na medida em que se empresta sentido finalístico à ação, pode-se falar em ação injusta, em tipo de ação injusto. Atribuir o elemento finalístico à ação significa poder atribuir-lhe a noção do injusto, pois, se a ação se reduzisse apenas a um processo causal mecânico, não se poderia falar em ação socialmente injusta.
É exatamente sobre a ação socialmente injusta e finalisticamente dirigida, contrária ao ordenamento jurídico posto, que incidirá o juízo de censurabilidade ou reprovabilidade. Trata-se da “reprovabilidade da resolução de vontade”; esse juízo de reprovabilidade é “uma qualidade negativa própria da ação do autor”. (WELZEL, 2001, p. 88-89). É, portanto, uma reprovabilidade pessoal em função do cometimento de uma conduta socialmente injusta. Tal juízo é o que Welzel chama de culpabilidade. Concebe-se a culpabilidade como um juízo de censura ou reprovação que, a partir de critérios normativos (valorativos), seria feito pelo julgador sobre a conduta socialmente injusta, finalisticamente dirigida. Para tal juízo de censurabilidade, o julgador guiar-se-ia por três critérios fundamentais: 1) a imputabilidade; 2) a potencial consciência da ilicitude e 3) a exigibilidade de conduta diversa, ou o poder agir de outro modo. Enfim, ao julgador caberia responder a seguinte indagação: o indivíduo que cometera um tipo de conduta socialmente injusto deve ser reprovado pelo seu cometimento? Guiado pelos três critérios de julgamento anteriormente mencionados, e respondendo positivamente a todos, o julgador conclui que o indivíduo que cometera um fato típico e ilícito (o tipo socialmente injusto) deve ser reprovado por tal cometimento e, portanto, realizara um crime, ou seja, um fato típico, ilícito e culpável. É a teoria tripartite do crime de Hans Welzel.
O que se pretende minudenciar aqui é a culpabilidade, especificamente no tange aos seus pressupostos existenciais e o significado do terceiro elemento que serve de baliza para sua aferição: a “exigibilidade de conduta diversa” ou, sinonimamente, o “poder agir de outro modo”. O que vem a ser esta categoria? Qual a sua abrangência? Sobre quais bases ela se constrói?
Segundo Welzel, um dos pressupostos existenciais da culpabilidade (reprovabilidade) é o fato de que o homem, avaliado numa determinada situação concreta, tenha podido agir de outro modo, conforme o ordenamento jurídico. Tal afirmativa remete, necessariamente, ao problema do livre arbítrio, ou seja, de uma livre resolução de vontade. E o próprio Welzel, partindo de uma visão antropológica, afirma:
O homem é um ser responsável, ou, mais precisamente, um ser com disposição à responsabilidade; esse é o critério decisivo, que o separa existencialmente (como homo phänomenon) e não apenas normativamente (como homo noumenon) de todo o mundo animal. Ao homem não é dada biologicamente a ordem de sua existência, como ao animal; esta lhe está confiada responsavelmente como missão, como um fim vinculante da vida. (WELZEL, 2001, p. 95)
A fundamentação teórica do autor consiste em admitir que o homem, diferentemente dos animais, possui o privilégio de romper com sua vontade, autodeterminando; noutras palavras, é senhor de suas decisões, e a ele está confiada a realização de seu destino.
A culpabilidade, então, é a falta desta livre autodeterminação em um sujeito capaz de autodeterminar. A culpabilidade, destaca WELZEL (2001, p. 101) “não significa livre decisão em favor do mal, mas ficar preso pela coação causal dos impulsos, sendo o sujeito capaz de autodeterminação conforme os fins”. O autor, na análise do problema da liberdade, aponta para uma relação entre o Direito Penal e a Criminologia, ao afirmar, citando Sauer[18], que o delito é “um produto de fatores causais e a suposição e inclusive a indicação da porcentagem com que a vontade livre do autor tenha participado, junto à disposição e ao mundo circundante, da gênese do delito”.
Welzel, partindo de uma base antropológica, afirma que o homem, como ser responsável, tem condições de determinar-se conforme os fins e conduzir a dependência dos impulsos causais; define a culpabilidade como reprovabilidade na medida em que significa a falta de uma decisão conforme a finalidade em um sujeito responsável.
Todavia, Welzel vislumbra um problema em admitir a autodeterminação como um juízo geral, feito abstratamente. Admite a necessidade de aferição empírico-prática desta autodeterminação em relação a um indivíduo colocado numa situação concreta e individual. Para ele, trata-se de um juízo existencial, individual e não geral e abstrato.
Em decorrência disso, Welzel esbarra em um grave problema: aquela aferição empírica da exigibilidade de conduta diversa não é suscetível de percepção, sobretudo por terceiras pessoas, especialmente quando se refere à consciência que cada um tem acerca de sua própria capacidade de autodeterminação. Aqui está o nó inquebrantável, pois, como objetivar criteriosamente aquilo que é, em regra, subjetivo?
Assim o autor compreende que o juízo de reprovabilidade é uma operação de “caráter comunicativo”, ou seja, quando o julgador elabora o seu juízo sobre a conduta de um indivíduo, o faz de modo a reconhecer o outro “como a si mesmo, como um igual, como suscetível de determinação plena de sentido e por isso tão sujeito responsável como aquele que o julga” (WELZEL, p.103).
Mas, é muito importante deixar claro que este raciocínio de Welzel teve por objetivo pré-excluir do juízo de culpabilidade os doentes mentais e os menores de idade – estes, para ele, são os não iguais; no mais, todos nos igualamos –. Desta forma, a capacidade de autodeterminação seria aferida a partir de critérios ou padrões sociais que colocavam o julgador e o acusado em patamares de igualdade, seres humanos igualmente livres, apenas excluindo-se previamente os doentes mentais e os menores de idade. O julgador parte de um pressuposto ontológico: julga-se um igual.
Essa noção de capacidade de autodeterminação está, ainda hoje, presente no ordenamento jurídico-penal brasileiro, tendo sido utilizada, como critério obrigatório, para a construção processual do juízo de culpabilidade, na prolação da sentença. O Código Penal Brasileiro, em seus artigos 26[19] e 27[20], consagra exatamente a noção de capacidade de culpabilidade (imputabilidade) desenvolvida por Welzel, ou seja, aquele que possui a livre autodeterminação (excluindo-se os doentes mentais e os menores de idade) é capaz de suportar o juízo de reprovabilidade, de quem se pode exigir um comportamento conforme o ordenamento jurídico. Este é um conceito arbitrariamente dado.
Definido conceito de capacidade de livre autodeterminação (capacidade de culpabilidade ou imputabilidade), tomando-se por pressuposto ontológico o fato de que sempre se julga um igual, passa-se à exigibilidade de conduta diversa (o poder agir de outro modo). Noutras palavras: é possível exigir deste homem igual outro comportamento diferente daquele praticado por ele?
A exigibilidade de conduta diversa (o poder agir de outro modo) define-se quando o agente, em uma dada situação concreta, podia tomar uma decisão diferente daquela que ele acabou tomando. Como se pode ver, não se trata de capacidade geral de decisão, como se dá na idéia ontológica de imputabilidade (capacidade de ser culpável), mas se trata da possibilidade concreta de o agente, capaz de livre autodeterminação, tomar uma decisão diversa daquela que, efetivamente, tomara. Welzel destaca que há situações excepcionais, legalmente previstas, em que não é possível tal exigibilidade, mas sentencia: “o Direito deve limitar bastante, sem dúvida, essas situações, no interesse da vigência de suas normas” (WELZEL, p. 138).
Enfim, o que merece um olhar crítico é o fato de que tanto a capacidade de livre autodeterminação, quanto a exigibilidade de conduta diversa são categorias arbitrariamente fixadas a partir de padrões socialmente dominantes. A inconsistência da exigibilidade de conduta diversa (poder agir de outro modo) se dá, como ressalta SANTOS (2000, p. 210), na medida em que a capacidade de livre decisão assume como verdade a hipótese indemonstrável da liberdade vontade. Tal indemonstrabilidade existe a partir do momento em que, em nenhum julgamento, é possível retroceder no tempo, repetindo-se o evento criminoso, para avaliar a possibilidade real do agir de outro modo; também não se volta no tempo para perguntar ao criminoso se havia ou não, do seu próprio ponto de vista (sua percepção da realidade) a possibilidade de agir de outro modo; por outro lado, do ponto de vista abstrato, esse poder agir de outro modo é sempre atribuído a outras pessoas no lugar do autor do fato (uma pessoa imaginária – um homem correto), cujo perfil é construído a partir de padrões socialmente dominantes e previamente fixados. Enfim, o poder agir de outro modo é algo dado, arbitrado por uma ordem institucionalizada.
4- CONCLUSÃO:
As categorias ontológicas da “livre autodeterminação” e da “exigibilidade de conduta diversa” construídas por Welzel são elementos institucionalmente admitidos hoje e que servem para desenhar, com reforço, o estereótipo do desviante. Este estereótipo constrói-se partir do seguinte raciocínio: todos são iguais, portanto, livres para fazerem suas próprias escolhas, balizando-as ou não conforme as regras fixadas no ordenamento jurídico; aqueles que, não sendo doentes mentais ou menores de idade, infringem tais regras, são desviantes e merecem o juízo de reprovabilidade.
A figura do desviante é cada vez mais reforçada a partir daquelas duas categorias (livre autodeterminação e exigibilidade de conduta diversa) forjadas a partir de padrões socialmente fixados. Os julgadores que, em regra, são recrutados de camadas sociais mais favorecidas economicamente, fazem um juízo de censura a partir de um padrão de homem correto, com o qual eles, julgadores, se identificam moral e socialmente.
Pretendeu-se mostrar aqui que o conceito de culpabilidade elaborado por Hans Welzel – juízo de censura cujos substratos fundamentais são a livre autodeterminação e a exigibilidade de conduta diversa – não é um conceito despretensioso, mas reforça a figura do desviante nos moldes trabalhados por Howard S. Becker.
REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
BECKER, Howard S. Outsiders: estudos de sociologia do desvio. Tradução de Maria Luiza X. de Borges. Revisão técnica Karina Kuschnir. 1ª ed. – Rio de Janeiro: Jorge Zahar Ed., 2008.
__________________. Uma Teoria da Ação Coletiva. Tradução de Márcia Bandeira de Mello Leite Nunes. Revisão técnica de Gilberto Velho – Rio de Janeiro: Zahar Editores, 1977.
BRASIL, Código Penal Brasileiro. 8ª ed. – São Paulo: Saraiva, 2012.
BRUNO, Aníbal. Direito Penal, Parte Geral, Tomo I: introdução, norma penal e fato punível – Rio de Janeiro: Forense, 2003.
MERTON, Robert K. Sociologia: Teoria e Estrutura. Tradução de Miguel Maillet – São Paulo: Editora Mestre Jou, 1970, p. 191-234.
SANTOS, Juarez Cirino. A moderna teoria do fato punível – Rio de Janeiro: Freitas Bastos, 2000.
TRAUB, Stuart H. & LITTLE Craig B. Theories of deviance. 4ª ed. – Illinois, F. E. Peacock Publishers, 1994.
WELZEL, Hans. O novo sistema jurídico-penal: uma introdução à doutrina da ação finalista. Tradução de Luiz Regis Prado – São Paulo: Editora Revista dos Tribunais, 2001.
[1] Howard Saul Becker (1928), sociólogo americano, um dos principais expoentes da Escola de Chicago (EUA).
[2] Hans Welzel (1904-1977), jurista e filósofo do Direito Alemão.
[3] Cesare Lombroso (1836 – 1909), médico italiano, adepto, no campo da Criminologia, da Escola Positiva.
[4] Enrico Ferri (1856 – 1929), criminólogo italiano, da Escola Positiva.
[5] Rafael Garofalo (1851 – 1934), criminólogo italiano, da Escola Positiva.
[6] Ghetto: parte da cidade ocupada por grupos marginalizados por questões sociais, econômicas, raciais.
[7] Observação Participante: método de pesquisa científica em que o pesquisador precisa “estar lá” no local pesquisado, vivenciando-o cotidianamente.
[8] Willian Isaac Thomas (1863-1947), sociólogo americano.
[9] Florian Znaniecki (1882-1958), sociólogo polonês, mas ministrou estudos nos Estados Unidos.
[10] Robert Park (1864-1944), sociólogo americano. Atuou como jornalista nos Estados Unidos.
[11] Ernest Watson Burgess (1886 –1966), sociólogo americano.
[12] Edwin Sutherland (1883-1950), sociólogo americano.
[13] Robert King Merton (1910-2003), sociólogo americano.
[14] Erving Goffman (1922-1982), cientista social canadense.
[15] A expressão Lei é empregada aqui no sentido lato sensu, como Constituição, Conjunto de normas regente.
[16] Franz Von Liszt: (1851-1919), jurista e criminólogo alemão.
[17] Ernst Ludwig Von Beling (1866-1932), jurista alemão.
[18] John Francis William Sauer (1879-1962), jurista e criminólogo alemão.
[19] “Art. 26. É isento de pena o agente que, por doença mental ou desenvolvimento mental incompleto ou retardado, era, ao tempo da ação ou da omissão, inteiramente incapaz de entender o caráter ilícito do fato ou de determinar-se de acordo com esse entendimento.”
[20] “Art. 27. Os menores de 18 (dezoito) anos são plenamente inimputáveis, ficando sujeitos às normas estabelecidas na legislação especial.”