¿Perversión o autenticidad?

¿Los niños en la escuela estudian literatura porque están interesados en conocer las experiencias vitales de gente como Unamuno, Pla o Shakespeare o bien porque hay una asignatura que se llama así y hay que aprobar a través de exámenes?

Los jóvenes en la universidad ¿tienen ganas de desarrollarse  como personas a través de los estudios elegidos o solo de encontrar un trabajo que les permita vivir lo mejor posible?

Los políticos en las administraciones ¿quieren realmente dar un servicio a la gente o servirse del sistema para su propio beneficio?

Me temo que mucha gente hace las cosas para obtener algo a cambio. Es la sociedad perversa.

Estudiamos para aprobar los exámenes, trabajamos para ganar dinero y vivimos para lucir lo que conseguimos.

Los humanos a menudo somos seres desconectados y poco auténticos. No sabemos apreciar una puesta de sol si no la podemos convertir en dinero o en algo que enseñar a los demás como si fuera un mérito nuestro.

Al final nos centramos, como decía Fromm, mucho más en el tener que en el ser, y esto nos lleva a la neurosis continuada.

Es difícil desarrollar nuestra inteligencia creativa cuando hacemos las cosas sin pasión auténtica.

Algunas empresas llegan hasta el extremo de creer que las personas vivimos única y exclusivamente pendientes del dinero y establece un sistema de incentivos basado en la recompensa externa.

Se equivocan gravemente. El dinero y los incentivos son importantes, pero la motivación interna lo es mucho más.

Hay empresas que, desgraciadamente, piensan que serán más innovadores si pagan a la gente para ser más creativa.

Y centran todo su esfuerzo en ello, consiguiendo el mayor de los fracasos.

Los humanos no estamos aquí solo para ganar dinero. Queremos vaciarnos, crecer, hacer cosas grandes.

Queremos amar y ser amados. Queremos tener la sensación de que hacemos las cosas por pura voluntad, por puras ganas, y no porque alguien nos ofrece ganar mucho dinero.

Es la motivación intrínseca de la que habla Daniel Pink ( La sorprendente verdad sobre lo que nos motiva, de Daniel Pink, Planeta. Barcelona, 2010).

Nos hemos equivocado totalmente y hemos construido un mundo que es más un simulacro que otra cosas, como decía el insigne sociólogo francés Jean Baudrillard.

Un mundo donde la pornografía es más real que el sexo, donde la publicidad es más real que la realidad. Un mundo perverso.

Hay que encontrar caminos, y la creatividad es uno, que nos conecten de nuevo con nuestras pasiones internas.

Quizás no llegaremos del todo al final de este camino, pero al menos nos adentraremos en el bosque de nuestras ilusiones.

Como diría José Antonio Marina, una estrategia de inteligencia que no nos hace más felices y buenas personas es probablemente una estrategia idiota.

 

Inteligencia Creativa, Franc Ponti y Lucía Langa.

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