“Ancianidad, me…

“Ancianidad, memoria y sabiduría”

Al igual que él árbol viejo, un hombre o una mujer viejos se inclinan, se encogen, resisten…Y continúan dando frutos hasta el final. Es la antepenúltima prueba de sabiduría a la que nos enfrentamos: aprender a envejecer y reencontrar los infinitos caminos de regreso a la vida, a la calma, al proprio cuerpo, al bosque.

Aunque en el plano físico la vida es una montaña que asciende y desciende con un punto álgido y una decadencia, en el plano espiritual estamos en el centro mismo del tiempo, y en la medida en que lo comprendemos o no, podemos vivir como el anciano sabio o como el viejo amargado.

Más que nunca, en la vejez y el invierno buscamos arboleadas centenarias que se ramifican como las dentritas de un cerebro, nos acogen y envuelven y nos impulsan a reencontrar los infinitos caminos de regreso a la vida.

El poeta Willian Blake nos recuerda en sus Proverbios del Infierno, “La Eternidad está enamorada de los frutos del tiempo”. Es así como caemos en la cuenta, especialmente en este invierno que acorta día a día las horas de luz, que somos lo que somos a causa de la memoria, pero también del olvido contra el que luchamos con uñas y dientes el punto final.

Ignacio Abella.

Anúncios

Deixe um comentário

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair / Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair / Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair / Alterar )

Foto do Google+

Você está comentando utilizando sua conta Google+. Sair / Alterar )

Conectando a %s