“La criminología como ciencia del delito” breves apuntes.

I. LA CRIMINOLOGÍA.
Las teorías criminológicas, como ciencia social, no sólo se componen de afirmaciones más o menos
explícitas sobre el delito y los delincuentes, sino que conllevan todas las teorías una serie de asunciones
latentes. Cada teoría es coherente con alguna o algunas determinadas concepciones del ser humano, de la
sociedad, de las políticas criminales, etc. Para Henry, existe “ cinco dimensiones analíticas interrelacionadas
que se encuentran en el corazón de cualquier teoría criminológica. Las dimensiones son: a) la
naturaleza humana y el comportamiento humano, b) la sociedad y el orden social, c) el papel de la ley, la
definición del delito y la imagen del delincuente, d) la lógica central; y, e) la implicaciones de justicia criminal.
¿Qué es la criminología según Sulthernal? “ elcuerpo de conocimientos sobre el delito como
es
fenómeno social. Incluye dentro de su ámbito los procesos de elaboración, infracción y de la
reacción a la infracción de las leyes”; también se ocupa de la extensión del fenómeno delictivo.
Funciones de la Criminología:
a) Su principal actividad se el estudio de las causas del delito, o sea, en explicarlo (función
etiológica). Existen distintas teorías que ofreces explicaciones sobre las causas del delito: como las del
aprendizaje, el control, la frustración, la desorganización social o la anomia.
b) Contribución a las formas de respuesta al delito, o sea a su control o prevención. La Criminología
contribuye a la Política criminal.
c) El estudio científico también incluye la medición o extensión del delito, esto es cuántos delitos se
comente en un cierto período de tiempo en una unidad espacial dada, como puede ser en un país, una
región o un barrio.
d) Estudio de los procesos de cómo y por qué se elaboran las leyes, y más concretamente las
penales.
e) También es imprescindible estudiar por qué unos hechos se definen como delictivos y otros no
y, por qué unas leyes se aplican con rigor y otras no tanto; y, si intereses de grupos particulares influyen
decisivamente en el proceso.
2. LA CRIMINOLOGÍA COMO CIENCIA:EL RECURSO AL MÉTODO CIENTÍFICO.
La aspiración de la Criminología es la aplicación del método científico, propio de las ciencias
naturales, al estudio del comportamiento humano. Esta opción se traduce en la descripción y explicación de
la realidad sobre la base de dos columnas: la teoría y la observación de hechos empíricos, a la
experimentación, a la experiencia… sobre todo porque mediante la observación es posible saber si una
determinada teoría o una hipótesis es falsa o bien verosímil y puede confiarse en ella. Así, en Criminología
es decisivo la metodología a través de la cual se realizan observaciones del delito y de los delincuentes
con técnicas tales como la observación participante, las entrevistas, las estadísticas oficiales, los
cuestionarios de autoinforme… La ciencia se centra en aquello que sea observable con una cierta

minuciosidad. Una de las aspiraciones del conocimiento científico, es ir más allá, es superar el sentido
común.
3. LA IDEA DE CIENCIA Y SUS LIMITACIONES.
1 EL CRITERIO DE LA REFUTACIÓN.
¿Cuándo puede considerarse que un sistema es científico y diferenciarlo así de los otros que no lo son?
Según Popper, un sistema científico consiste en un conjunto de hipótesis interrelacionadas que
pueden someterse a contrastación a través de la observación de los hechos. Científico será todo
sistema o hipótesis que puede ser negado mediante hechos observables. Esto es conocido como criterio de
refutación y sirve para separar –demarcar- la ciencia de cualesquiera otros saberes. El principio de
refutación propone construir teorías, derivar hipótesis de las mismas por deducción y someterlas a
refutación.
La clave para decidir si nos encontramos ante un saber científico, reside en comprobar si puede ser
sometido a refutación, es decir, si es posible encontrar algún hecho empírico que lo contradiga. Uno de los
ejemplos más conocidos en que se ha denunciado la irrefutabilidad de un sistema pretendidamente
científico es el psicoanálisis de Freud y sus seguidores.
Una hipótesis –de una teoría deriva la hipótesis- es científica solamente cuando puedan encontrarse
hechos observables contrarios a la misma, que la contradigan y que sean capaces de refutarla. Ahora bien,
una teoría puede ser fácilmente refutable y otra sólo de manera muy débil: la refutabilidad es una
cualidad graduable. Por este motivo, el principio de refutación propuesto por Popper además sirve para
evaluar las diversas teorías científicas, o sea decidir su valor científico e incluso para compararlas entre
ellas y establecer cuál es superior o preferible.
Ej. De la teoría del aprendizaje se deriva la hipótesis de que uno primero se echa amigos delincuentes y
luego delinque. La investigación empírica puede decirnos si esto es verdad o no (puede ser que primero uno
delinca y luego se eche amigos delincuentes, como hipotetizan las teorías del control).
2 CONSIDERACIONES CRÍTICAS SOBRE EL CRITERIO DE REFUTACIÓN.
El criterio de refutación (o racionalismo crítico) no carecen de problemas. Popper reconoce que su
doctrina no es completa o definitiva y que no es posible jamás presentar una refutación concluyente de una
teoría.
a) Cuando se observan unos hechos que contradicen una teoría es perfectamente posible que la teoría
no sea falsa, sino que la observación se haya realizado de manera defectuosa. No existen las
investigaciones perfectas y los errores pueden acabar en hallazgos falsos.
b) Por eso, la mayor parte de las veces se exigen varios estudios empíricos para establecer un hecho o
una observación y, en su caso, refutar una hipótesis. Esta repetición de observaciones se conoce como
replicación, y en las ciencias naturales suele exigirse la replicación de observaciones para que se acepten
por la comunidad científica. Por diversas razones, las replicaciones son muy difíciles en las ciencias
humanas y sociales.
c) Es legítimo que ante una refutación el teórico simplemente modifique la teoría ad hoc de manera que
pase a ser compatible con la observación.

d) En la Historia de la Criminología son muy raros los casos en que una teoría se refuta. Algunas teorías
siguen teniendo plena vigencia y popularidad pese a que la evidencia en su contra es abundante. Cuando,
por el contrario, una teoría cae en desgracia las más de las veces lo que parece haber es mucho más un
mero abandono por razones poco claras que una verdadera refutación. Finalmente, no es raro que cuando
una teoría parecía haber sido refutada y abandonada, con el paso del tiempo vuelva a defenderse por
nuevos teóricos.
3 LA APLICABILIDAD DEL MÉTODO CIENTÍFICO.
La aplicación del método científico al estudio del delito, tal y como propone la criminología
mayoritaria contemporánea, no es aceptada pacíficamente. Aunque las dificultades han sido reconocidas
desde hace tiempo. Sólo se pretende que los métodos de las ciencias naturales se apliquen en la medida
de lo posible, este procedimiento es especialmente prometedor sí se quiere disponer de conocimientos
verosímiles sobre la naturaleza, etiología y extensión del delito y sobre todo las posibles respuestas al
mismo y para evitar consiguientemente enfoques básicamente ideológicos o incluso de mero intercambio de
eslóganes.
El positivismo ha recibido una impresionante avalancha de críticas, y desde luego sus dos puntos de
partida se han moderado mucho desde el siglo XIX. Las críticas constituyen un abanico muy amplio que se
extiende de este lo epistemológico a lo ideológico, y así se ha llegado a acusar incluso de ser un
instrumento que favorece a los poderosos. A pesar de todo y con más o menos modificaciones, ha
sobrevivido hasta nuestros días.
La alternativa que suelen presentar los críticos más reputados no es la especulación desconectada de
la realidad ni el análisis ideológico o de cariz puramente político sino la investigación (empírica) sería de
tipo cualitativo, compresivo que suele encuadrarse en el amplio marco de la llamada hermenéutica.
Adorno “ que se discute no es la investigación empírica o su omisión, sino su interpretación… Ningún
lo
investigador social sensato puede pretende sustraerse a la investigación empírica” la especulación
,
desenfrenada “ ha puesto a sí misma en una situación extremadamente delicada con teorías como la de
se
que la raza es un factor decisivo en la vida de la sociedad” .
MAILLO, está perfectamente justificado que la criminología recurra al método científico para el
estudio del fenómeno delictivo.
a) El mejor argumento a favor de su viabilidad para el estudio del delito viene dado por éxitos que ha
proporcionado ya de hecho. Se trata, sin duda, de avances modestos y limitados, pero en definitiva gracias
a la aplicación de este método existe hoy en día un cierta confianza en la existencia de ciertos correlatos e
incluso causas del delito e incluso sobre prometedoras respuestas al mismo: la fuerte correlación que
existe entre edad y delito, o género y delito, hechos empíricos como la continuidad y el cambio o la
relevancia causal de la socialización en la familia, sólo han sido posibles de establecer con seguridad
cuando se ha recurrido al método científico.
b) El comportamiento humano no sólo es susceptible de reflexión teórica sino que entra dentro de los
fenómenos observables.
c) El positivismo es una empresa optimista, que anima a los investigadores porque les ofrece el
progreso científico y, quizá, mejoras sociales. Pues bien, advierte Popper, este optimismo promueve la
investigación, mientras que su negación en la práctica suele conducir a un cierto pesimismo que la paraliza.
4. LA CRIMINOLOGÍA COMPRENSIVA.
La criminología y las ciencias humanas y sociales aspiran a comprender su objetivo de estudio (en
nuestro caso al delito y el delincuente).

Siguiendo a Weber, la Criminología no sólo aspira a explicar, sino también a comprender el delito y al
delincuente, se trata de interpretar el sentido de la acción del sujeto, para lo cual el investigador ha de
procurar situarse en el lugar de quien ha realizado un hecho delictivo, tratar de ver a través de sus ojos, con
toda la carga emocional del contexto en que se produjo el hecho (o en el lugar de la víctima, del policía) o
en que viven habitualmente los sujetos. La criminología comprensiva (o enfoque) recurre a metodologías
cualitativas.
Naturalmente nada de esto es algo que pueda hacer la Física, por ejemplo respecto a la congelación del
agua ni tampoco la Criminología positiva basada en estadísticas o estudios de autoinforme, los cuales, a
la luz de estos estudios etnográficos, han de resultar necesariamente fríos y ajenos al verdadero drama que
supone casi siempre el delito. Esta metodología puede explicar por qué se delinque, pero no pude
ayudarnos a comprender cómo el sujeto veía la situación en que encontraba, qué le llevó a tomar la
decisión final, qué experimentó durante los hechos, si pensaba en la posibilidad de ser arrestado o tenía
miedo a sufrir una sensación… La orientación comprensiva en Criminología se refleja principalmente en
determinadas metodologías cualitativas como la observación participante o la entrevista en
profundidad.
La criminología comprensiva se inscribe en una ciencia empírica y positiva. Ambas metodologías
comparten muchos de los puntos de partida básicos, como son el establecimiento e incluso test de
hipótesis, la preocupación por la objetividad del investigador y de sus resultados o la preocupación por las
causas del delito.
A todo ello debe añadirse que los últimos quince años las heterogéneas metodologías cualitativas han
producido una serie de trabajos de enorme calidad científica que han tenido una acogida excepcional en la
criminología mayoritaria, positiva; y que muchos de estos trabajos ha mostrado una especial sensibilidad
por los temas de interés mayoritario.
5. LA NATURALEZA DE LA CRIMINOLOGÍA COMO CIENCIA: OBETIVIDAD, REALISMO Y
PROGRESO.
1. OBJETIVIDAD, REALISMO Y PROGRESO.
La ciencia aspira a ser objetiva, en el sentido de búsqueda de la verdad y de que sus propuestas sean
independientes de los puntos de vista de quienes las hacen.
El instrumento fundamental del objetivismo científico reside en el recurso a su metodología, que permite
hacer observaciones hasta cierto punto independientes de quien las haga y que pueden ser repetidas y
comprobadas por cualquier otra persona. De este modo, la ciencia confía en la existencia de un mundo real
independientemente de los sujetos que, aunque no se muestra en su totalidad ni puede ser abarcado
plenamente por el limitado conocimiento humano, sí que asegura que la ciencia puede aspirar a ser
objetiva y en este sentido es realista. Popper “ hecho de que no podamos obtener nunca certezas
el
definitivas, sino que precisamente cuando se refuta una hipótesis es que se ha tocado la realidad” .
2. AUTONOMÍA E INDEPENDENCIA CIENTÍFICAS.
La criminología es una ciencia autónoma e independiente. Tradicionalmente diversas disciplinas han
pretendido adjudicarse el estudio científico del delito; entre ellas destacan la ciencia del derecho penal, la
sociología, la psicología, la biología y la economía. Para ello, han propuesto definir el delito y el delincuente
conforme a sus propios esquemas; explicarlo de acuerdo con planteamientos o teorías particulares de su
ámbito; proponer el recurso a las metodologías que les son propias; o sugerir respuestas al fenómeno

delictivo coherente con sus intereses disciplinares. A veces, incluso se han encontrado intereses
particulares de los profesionales de cada una de estas disciplinas.
Esta tendencia se inscribe en el imperialismo disciplinar, es decir, el intento de imponer al estudio del
delito perspectivas propias de disciplinas concretas. A mayor abundamiento, las distintas disciplinas han
competido entre sí, criticándose fieramente y cayendo en lo que se ha denominado “ destrucción del
conocimiento” lo cual ha repercutido en algunos casos en un grave daño para una explicación plausible
,
del delito. Todos estos intentos disciplinares han fracasado rotundamente si se juzgan desde un punto de
vista científico sus propuestas para explicar y responder al delito. Así las cosas, sólo un estudio
especializado, independiente de cualesquiera disciplinas madre puede resultar prometedor para el estudio
científico del delito.
a) La criminología se caracteriza por tener un objetivo de estudio que le es propio y privativo como es
el delito como fenómeno individual y social. Entre sus funciones concretas se incluyen: la explicación
causal del mismo, los procesos de definición, su medición y contribuir a su prevención y control.
b) La criminología ha desarrollado teorías originales y ha establecido sus propias variables causales y
correlatos del delito.
c) La criminología tiene muchas más especificidades metodológicas.
d) La criminología es una ciencia que se caracteriza por una enorme exigencia a la hora de plantear
teorías sobre el delito o propuestas de prevención o control del mismo y a la hora de evaluar las mismas y
de proponer y desarrollar investigaciones empíricas; a la vez, posiblemente debido a ello, es una ciencia
modesta en sus conclusiones.
3. LA CRIMINOLOGÍA COMOCIENCIA LIBRE DE VALORES.
La criminología como ciencia libre de valores. Weber; quiere decir en realidad dos cosas:
a) Que ciencia por un lado y valores por otro se mueven en planos diferente: la ciencia no puede
decirnos qué valores son superiores.
La ciencia estudia aspectos empíricos de la realidad, de modo que no puede decirnos qué valores
éticos o políticos son superiores. La criminología positiva, verbigracia, puede decir si la pena privativa
de libertad tiene efectos preventivos o no, pero no puede decirnos si es buena o no.
b) Weber se refiere a si el profesor puede impartir ideología en sus clases. La respuesta a esta cuestión
tiene para Weber una naturaleza ética, de manera que no puede decidirse científicamente. De acuerdo con
una ciencia libre de valores, en todo caso, el profesor debería ser intelectualmente honesto y diferenciar
sus propias valoraciones por un lado y la constatación de hechos por otro. Afirma Weber que “ siempre que
un hombre de ciencia se presenta con sus propios juicios de valores cesa su plena comprensión de la
realidad” y que “ profeta y el demagogo no tienen su sitio en la cátedra”
el .
Introducción a la Criminología es favorable a esta idea:
a) Maíllo, el problema fundamental del voluntarismo (valores) es que suele tener consecuencias
desastrosas.
b) Pueden paralizarse las investigaciones porque no se piense que el problema es científico.
c) Hechos sospechosos no son tan indeseables a veces
d) Es probable que deban existir limitaciones éticas a las investigaciones, pero excepcionalmente.

1. EL DELITO Y EL PROBLEMA DE SU DEFINICIÓN: LA NORMALIDAD DEL DELITO.
En todas las sociedades conocidas existen y han existido una serie de conductas (delitos) que se ha
prohibido o bien han sido de obligado cumplimiento, bajo la amenaza de un mal. De acuerdo con el art. 10
CP son delitos “ acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la ley; y en sus libros II y III
las
describe una serie de conductas que, en efecto, castiga con penas. Aunque es difícil llevar a cabo una
caracterización de todos los delitos, en general éstos tenderán a ser; como señala Cerezo Mir; infracciones
graves de “ normas de la Etica social… de la sociedad” Los delitos no se tipifican de manera caprichosa,
las .
sino porque infringen normas sociales básicas.
Aunque pueda ser reprobable, el delito es un fenómeno normal de una sociedad. En efecto, no sólo
existe en toda sociedad conductas que pueden considerarse delictivas, sino que incluso parece que no
puede existir sociedad sin delito. Esto se conoce como el principio de normalidad del delito. Durkhein
afirmó que el delito, lejos de ser un fenómeno patológico, es un fenómeno normal de una sociedad, y que
incluso en una sociedad de santos habría delitos. El delito es funcional en el sentido de que contribuye al
funcionamiento de la sociedad. En efecto su verdadera función (la de la pena se impone a quien comete un
hecho delictivo) es mantener intacta la cohesión social, conservando en toda su vitalidad la conciencia
común. Durkheim, el delito es funcional para la sociedad porque:
a) El delito crea empleo.
b) Si un traficante es expulsado puede afrontar un desastre financiero.
c) El delito puede reducir el delito.
d) Las bandas de Chicago impidieron que el crack entrara en la ciudad.
Esto es paradójico porque está claro que la delincuencia supone también un costo para la sociedad, no
sólo en términos económicos directos e indirectos tanto para el Estado como para particulares, sino también
de sufrimiento para las víctimas y de miedo al delito para los ciudadanos en general. Los grupos con más
miedo tienen menos probabilidades de sufrir una victimación. Tiene tres representaciones:
a) Miedo cognitivo.
b) Miedo emocional.
c) Miedo operativo.
Como es fácil de comprender, el análisis y la medición de estos fenómenos, es de una complejidad
abrumadora.
2. EL PROBLEMA DE LA DEFINICIÓN DEL DELITO.
La Criminología estudia el delito. Una disciplina se caracteriza, entre otras cosas, por su objeto de
estudio (o variable dependiente): la autonomía e independencia de la criminología se justifican porque
estudia científicamente el delito desde un determinado punto de vista. Así, pues, ¿qué es el delito? y ¿quién
puede considerarse que es un criminal? El problema de la definición del objeto de estudio de la
Criminología es el más importante. Existen dos orientaciones: legal y natural.
1. LA CONCEPCIÓN LEGAL DE DELITO.

La idea de que el objeto de estudio de la criminología viene delimitado por el CP y las leyes penales
especiales, o sea la concepción legal del delito, se remonta a la Escuela clásica, tiene una larga tradición y
es, quizá, la más seguida en la doctrina española. De acuerdo con el principio de legalidad, para que una
conducta pueda considerarse delictiva ha de encontrarse descrita (tipificada) en las leyes penales. Todo lo
que no se encuentre tipificado en dichas normas no puede ser considerado delictivo por muy injustos o
dañino que pueda ser; a la vez, todas las conductas incluidas en dichos cuerpos legales se consideran
delictivas. De acuerdo con esta postura legalista, pues, el objeto de estudio de la criminología (delito) es
toda conducta injustificada que se encuentra tipificada en una ley penal, cometida sin justificación o
excusa y castigada por el Estado; y por delincuente o criminal ha de entenderse todo aquel que incurra en
una de dichas conductas. La ley penal define que es el delito.
El criterio legal es insatisfactorio desde un punto de vista científico:
a) No parece asumible que el objeto de estudio de una disciplina venga impuesto desde fuera de la
misma. Lo lógico es que cada disciplina defina ella misma qué va a estudiar y cuál es su contenido y
naturaleza.
b) El legislador (no sigue un criterio científicamente satisfactorio) es quien legítimamente establece qué
conductas son delitos, no sigue un criterio satisfactorio desde el punto de vista de la explicación causal de
los delitos, sino que predominan los históricos y de oportunidad. De este modo es difícil que pueda darse
una explicación científica general convincente de una materia en la que elementos irracionales y
contradicciones tienen una fuerte presencia.
c) Las leyes penales son irremediablemente vagas e imprecisas.
d) Las leyes penales son cambiantes: con relativa rapidez se tipifican nuevas conductas, mientras que
delitos tradicionales se redefinen o bien dejas de estar castigados.
2. LA CONCEPCIÓN NATURAL DE DELITO.
Tradicionalmente se ha defendido la necesidad de que la criminología definiera por sí misma su propio
objeto de estudio: ¿qué es el delito? y ¿quién es el delincuente?
Garofalo, propone un concepto natural del delito: delito sería la infracción de ciertos sentimientos
morales que sean fundamentales para una comunidad, independientemente de que estén tipificados
en las leyes penales o no (esta definición ha sido abandonada por ambigua).
Gottfredson y Hirschi ponen la definición de delito como todo acto de fuerza física o engaño
realizado buscando el beneficio propio. Sin embargo, no es asumible por diversas razones:
a) Resulta excesivamente imprecisa.
b) Muchos delitos no son engaños.
c) Algunos delitos no se realizan por propio interés.
Para Akers, el concepto implica que hechos que se han realizado por razones distintas al propio interés
no podrían considerarse delitos. A juicio Maíllo, sí sería posible encontrar un interés propio en casi todos los
delitos de las leyes penales, el problema, por lo tanto, sería más bien el de definir con precisión qué es el
interés propio y si no se trata de un concepto excesivamente amplio e impreciso.
d) Se incluyen muchos comportamientos que son irrelevantes para la criminología.
3. LA VIOLENCIA Y LA AGRESIÓN COMO OBJETOS DE ESTUDIO DE LA CRIMINOLOGÍA.

Debido a las insuficiencias científicas del concepto de delito que acabamos de ver, tanto desde el
punto de vista legal como natural, algunos autores han propuesto que una ciencia positiva debería fijar otros
objetos de estudio. En esta línea se encuentra, por ejemplo, el planteamiento de Fishbein, para quien la
investigación no debería centrarse en el delito per se ya que es una mera abstracción legal y no un
comportamiento real, sino en “ componentes del comportamiento antisocial que son susceptibles de
medición, estables y permanentes a lo largo de diversas culturas” como sería el caso de la agresión. Este
,
programa es perfectamente coherente con la apuesta de la esta autora por una ciencia positiva, pero sin
embargo no podemos compartirlo:
a) La mayoría de los delitos lo son contra la propiedad, o sea no agresivos ni violentos. Si hemos
decidido que debe existir una ciencia que estudie científicamente el delito como es la criminología, entonces
es preciso que se tenga en cuenta todos los fenómenos que entren bajo dicha denominación, o al menos el
mayor número posible de ellos. Como existen muchos hechos delictivos que no son agresivos, violentos… ,
estos conceptos sólo pueden dar razón de una parte mínima del fenómeno que pretende estudiarse.
b) Muchos comportamientos agresivos no son delictivos.
c) Es difícil definir agresión.
d) Algo parecido pude decirse respecto a la violencia: la mayoría de los delitos no conllevan violencia y
muchos actos violentos no son constitutivos de delito.
4. EL COMPORTAMIENTO DESVIADO.
Otras orientaciones mantienen que la criminología debe estudiar no sólo el delito, sino los
comportamientos desviados en general (el delito, de hecho, es en general un acto desviado).
Comportamientos desviados son conductas que infringen normas sociales, como es el caso de la
drogadicción o el alcoholismo.
El objeto de estudio de la criminología viene constituido por el delito, no por los comportamientos
desviados: conductas que infringen normas sociales. Tampoco es de recibo:
a) El estudio de la criminología se ampliaría demasiado, haciendo su labor mucho más difícil y
desviando su atención hacia comportamientos que en teoría no atentan tan gravemente contra intereses y
bienes ajenos, y que tampoco provocan una reacción oficial y formal mediante las sanciones estatales más
serias, como es el caso de las penas.
b) La desviación es un concepto esencialmente ambiguo y relativo, mucho más que el delito.
También puede aducirse que desviación y delito no se solapan en todos los casos.
c) Es competencia de la Sociología de la desviación
Sí son relevantes para la Criminología:
a) Es posible que una teoría criminológica sea tan amplia en su ámbito que incluso sea capaz de
explicar los comportamientos desviados.
b) En una investigación, Robins, encontró que diversos comportamientos desviados, incluido el
delito, tienden a concentrarse en los mismos sujetos: “ una amplia proporción de la población criminal
son personas… que no se relacionan, con escasa instrucción, carreras laborales precarias, relaciones
matrimoniales pobres, dependencia de agencias sociales, vagancia, abuso de la bebida, alimentación y
hostilidad frente a sus familias y conocidos”.

c) Esto es también coherente con el hallazgo de que los delincuente tienden a ser versátiles, o sea a
cometer hechos delictivos heterogéneos entre sí cuando se les presenta la oportunidad, y no a
especializarse en la comisión del mismo delito o grupos concretos de delitos. Algunos autores se refieren a
este fenómeno como la generalidad de la desviación, incluido el delito: tanto los delitos como otros
comportamiento antisociales tales como el consumo de drogas o alcohol, pero incluso los accidentes de
tráfico y otros tienden a concentrarse en las mismas personas o al menos en personas con las mismas
características. Cualquier teoría sobre el delito debería ser capaz de dar razón de esta generalidad de la
desviación y de hecho a mayoría de las teorías criminológicas lo son: este hallazgo empírico, como ocurre
casi siempre en criminología, puede explicarse de maneras diferentes.
d) Además, es posible no sólo que ambos tipos de comportamientos, desviados y delictivos, se
concentren en las mismas personas, sino que es incluso posible que respondan a la misma causa, con lo
cual se vuelve a presentar la posibilidad de que una única teoría etiológica pueda abarcar fenómenos tan
diferentes.
Estas reflexiones pretenden destacar que si bien la desviación en general no es por sí misma objeto
de estudio de la criminología, sí que puede ser relevante para la misma.
3. LA NECESIDAD DE UNA DEFINICIÓN CRIMINOLÓGICA.
Por diversas razones parece que la concepción legal del delito es insatisfactoria científicamente.
Una definición natural es deseable pero muy difícil de elaborar.
A pesar de estas dificultades, sugerimos una definición provisional de delito como: toda infracción
de normas sociales recogidas en las leyes penales que tienda a ser perseguida oficialmente en caso
de ser descubierta.
El delito es en primer lugar un comportamiento que viola normas básicas de una sociedad. Aunque
sin duda no es el único, sí es también el principal motivo por el que despierta la reacción de la comunidad.
Las leyes penales recogen básicamente las más graves de estas normas, y castigan su infracción a través
de sanciones formales impuestas por instituciones oficiales. Esta concreción de las normas básicas de la
sociedad en las leyes tiene lugar tanto en el momento de su elaboración legislativa como en el de su
interpretación por los Jueces y Tribunales y, en general, por todos los servidores de la Administración de
Justicia. El primer elemento de nuestra definición es, pues, la infracción de normas sociales recogidas en
las leyes penales. Hasta aquí coincide aproximadamente con una concepción legal.
Pero no todas las leyes penales son aplicadas en la práctica: muchos comportamientos que
posiblemente podrían calificarse de delictivos no son perseguidos por las instituciones cuando se
descubren. Ello es debido a que los recursos de que disponen las autoridades son limitados, pero también,
sin duda, a otras razones, como puede ser la posición de privilegio de quienes realizan tales conductas. En
general, las leyes que castigan los delitos más graves, tenderán a ser perseguidas más que las que
infringen normas menos importantes para la comunidad. A mayor abundamiento, cuando una conducta no
es perseguida, que esté o no incluida en la ley penal depende en buena medida del criterio del investigados,
con lo cual se incurre de nuevo en la imprecisión y en el voluntarismo. Por lo tanto, el segundo elemento de
nuestro concepto exige que la conducta tienda a ser perseguida en caso de ser descubierta
oficialmente.
En conclusión, es menester definir con una precisión mínima qué se entiende por delito, puesto que de
ello pueden depender críticamente las conclusiones que se alcancen. Todos los esfuerzos, sin embargo,
parecen reforzar la inferencia de que el delito es un concepto débil, lo cual representa una seria
dificultad para nuestra disciplina.
4. LOS DELITOS DE CUELLO BLANCO.

Para referirse a estos delitos de las clase altas que tendían a no aparece en las estadísticas oficiales.
Sutherland recurrió a hoy popular término de “ delito de cuello blanco: como el delito cometido por una
persona respetable y de alto status social en el curso de su ocupación” Para Sutherland, los delitos
.
de cuello blanco tenían una gran coste para un país, sobre todo económicos, superior al del delito común, y
además se encontraban bastantes extendidos. A pesar de ello era difícil que cuando se cometía la conducta
ilícita en cuestión se llegara a un arresto y no digamos ya a una condena. Los delitos de cuello blanco
tienden a no ser perseguidos por un proceso de aplicación diferencial de la ley; las personas de las
clases superiores tienen una mayor facilidad para no ser descubiertos, arrestados y condenados en caso de
incurrir en algún acto prohibido.
Pese a su complejidad, el concepto de delito de cuello blanco es muy impreciso y, por tanto,
inasumible científicamente. Es tan impreciso que resulta inútil desde un punto de vista científico: no se
sabe en qué consisten los delitos de cuello blanco y, en consecuencia, “ estas deficiencias ha hecho del
delito de cuello blanco un constructo estéril” Aunque intuitivamente se puede tener una idea de lo que
.
Sutherland quería decir con su definición, cuando se trata de precisarla de cara a una investigación teórica o
empírica se hace muy complicado decidir en qué consisten cada uno de los términos que la componen. El
problema se complica ya en la propia obra de Sutherland, en la que se refiere a comportamientos
muy diversos.
Si se entiende como una concepción legal, es menester no olvidar cuál es precisamente la pregunta
de Sutherland ¿es el delito de cuello blanco delito? ¡Sí¡ ¿es posible, pues, que existan delitos que no sólo
no los conozca la policía, sino que ni siquiera los autores o sus víctimas sean conscientes de su ocurrencia?
¡Sí¡. Para que constituyan delito en sentido estricto es suficiente con que estén tipificados en las leyes
penales.
El problema fundamental de esta postura es que es el investigador quien define qué es el delito.
Un mayor problema del delito de cuello banco es que proponer una noción de delito intuitivamente atractiva
pero que concede al investigador una gran flexibilidad para definir como delito lo que crea conveniente.
Existen muchas conductas que, con una lectura literal de las leyes penales, pueden ser constitutivas de
delito pero que sin embargo no se persiguen.
La inexactitud de la ley penal es imposible de evitar. En ese margen puede tener cabida muchas
conductas que puede ser; voluntad del intérprete, atípicas o cifra negra. Ello se traduce en la práctica en
que, con la ley en la mano, siempre es posible imaginar innumerables conductas que podrían considerarse
constitutivas de delito, pero que en la práctica no se persiguen.
La idea de delito de cuello blanco ha tenido un impacto enorme entre muchos criminólogos y penalistas,
y también a nivel popular. El impacto de delitos de cuello blanco ha sido mucho más ideológico que
científico. Molia “ puede ignorarse, sin embargo, que la significación de este nuevo tipo criminal… va
No
inseparablemente unida a una actitud crítica y de denuncia del orden social y de la justicia penal” “ ; Mayor
interés tiene el trasfondo ideológico de la discusión doctrinal. Porque no puede olvidarse que el concepto de
delincuente de cuello blanco” de Sutherland es un concepto inequívocamente crítico y “ clasista” dirigido
,
contra personas que disfrutan de respetabilidad y de un alto estatus social” .
De hecho, dentro de los muy diversos usos que se les ha dado en nuestro ámbito socio-cultural,
destaca el que ve en los delitos de cuello blanco delitos que lo son pero que no son definidos como tales,
que no son detectados y perseguidos.
Para que exista el delito de cuello blanco no es preciso que ni autor ni víctima lo definan como tal, ni
que intervenga el sistema de Administración de Justicia, incluida la policía, ni, en definitiva, que la
comunidad reaccione. Quien decide si se ha producido un delito es el investigador. No puede extrañar
que el análisis de los delitos de cuello blanco se haya hecho más en términos voluntarios, políticos y
retóricos que científico. Si se puede definir libremente el objeto de estudio de la disciplina, no puede caber la
menor duda de que todas las consideraciones etiológicas, preventivas, sobre su extensión, etc. Quedan
también en manos del investigador.

5. TEORÍAS DEL DERECHO PENAL.
La definición de delito “ toda infracción de normas sociales recogidas en las leyes penales que
es
tienda a ser perseguida oficialmente en caso de ser descubierta” presupone que las leyes penales
responde en general y con mayor o menor concordancia a las normas generalmente aceptadas por parte de
la sociedad, por lo menos en los sistemas democráticos contemporáneos. Se trata de una concepción
consensual del Derecho penal.
Otras posturas, sin embargo, no comparten esta visión consensual del derecho, y proponen más bien
que la esencia del mismo responde a la naturaleza conflictiva de la sociedad. Se trata de las
concepciones conflictuales de la sociedad y del Derecho. Aunque sin duda la polémica entre esta
concepción y la consensual se remonta a los primeros filósofos de la humanidad, quizá una de las
propuestas modernas más conocidas sea la de Marx “ las sociedades coexisten clases sociales con
en
valores e intereses contrapuestos en abierta oposición y confrontación” En palabras de Engels “
. La
sociedad se divide en clases privilegiadas y perjudicadas, explotadoras y explotadas, dominantes y
dominadas, y el estado (… ) asume a partir de ese momento, con la misma intensidad, la tarea de mantener
coercitivamente las condiciones vitales y de dominio de la clase dominante con respecto de la dominada… ” .
Es menester aclarar que, para estas posturas, por supuesto, todas las clases tienen también algunos
intereses comunes. El Derecho penal es un buena media un instrumento de control de las clases
privilegiadas sobre las desfavorecidas. Quinney afirma “ realidad social del delito se construye
la
básicamente a partir de las concepciones del delito mantenidas por los segmentos más poderosos de la
sociedad y que el Estado ha utilizado su poder legislativo para definir como criminal lo que considera como
una amenaza para el orden social y político. El delito se ha convertido en un arma política que es utilizada
en beneficio de los que controlan los procesos del gobierno”
Para otra postura cercana, en la sociedad predomina el conflicto y no el consenso pacífico; sin
embargo, no es fácil que un mismo grupo logre que sus intereses prevalezcan siempre, sino que diverso
grupos luchan por imponerse en distintas cuestiones concretas. La Ley, y en concreto la ley penal y su
interpretación aplicación, es vista ahora como el resultado de estas luchas para la resolución de conflictos.
Así, para Turk nada es intrínsicamente criminal, sino que la criminalidad es una definición que aplican
aquellos con poder suficiente para hacerlo. La diferencia fundamental con la interpretación anterior,
entonces, es que el Derecho ya no se ve como un instrumento relativamente pacífico con el que los
opresores se imponen a los oprimidos, sino que responde a la un conflicto real y constante que traducirse
en cambios relativamente rápidos y sin que medie revolución alguna.
Más allá, el conflicto no se ve solamente en términos de clases, sino que el conflicto se contempla
desde diversos puntos de vistas: razas, culturas…
Como vemos, este paradigma (es un modelo o patrón en cualquier disciplina científica u otro contexto
epistemológico) contiene más de una interpretación del conflicto social. Pero, puesto que el Derecho es
sobre todo un instrumento de grupos privilegiados o que llegan a prevalecer a la hora de reafirmar sus
intereses. La labor fundamental de la criminologíadebe ser el estudio del propio Derecho y de su
producción. Por lo que a la Criminología respecta, no es preciso defender una tesis consensual de la
sociedad, sino que bastaría con mostrar que el Derecho penal o al menos su núcleo básico sí responde a
valores e intereses generales, más o menos ampliamente compartidos y que favorece el bien común.
Algunos autores han defendido una postura ecléctica (eclecticismo: modo de juzgar u obrar que
adopta una postura intermedia, en vez de seguir soluciones extremas o bien definidas), afirmando que la
sociedad no puede comprenderse ni desde el punto de vista del menor consenso ni desde el del puro
conflicto, sino que se precisa una mirada intermedia. Así, Akers se refiere a la teoría pluralista del
conflicto, la cual caracterizaría a las sociedades democráticas contemporáneas, dentro de las cuales tienen
cabida conjuntos heterogéneos de valores e intereses. A su tenor, en nuestras sociedades existen diversos
grupos e incluso movimientos sociales desorganizados que tratan de imponer sus intereses a través de un

sistema legislativo y gubernamental que consideran legítimo. Además, aunque estos grupos puedan
imponer sus intereses, las leyes también reflejan a menudo los intereses generales de la sociedad.
Esta postura ecléctica descansa, a juicio de Maíllo, en un malentendido. Ninguna posición defiende
que en una sociedad todos estén siempre de acuerdo en todo ni que todo lo que acontezca responda sólo a
intereses de determinados grupos. Sin duda, los teóricos del conflicto conceden que las agresiones
atroces tenderán a perseguirse independientemente de quién las realice y los consensualistas que
determinadas normas responden sin duda a intereses de grupos particularmente que han ejercido con éxito
presiones políticas. Ambas tesis puede compartir muchas cosas. Lo que se discute, entonces, es si en una
sociedad predomina en general el consenso o el conflicto; y, más concretamente, si las leyes penales
protegen por regla (o sea, que hay excepciones) valores e intereses comunes o de ciertos grupos
poderosos. La postura ecléctica, pues, no puede contestar la pregunta decisiva.

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