“Entrevista con Betzabé Lillo Orellana, La Educación Prohibida.”

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Entrevista con Betzabé Lillo Orellana

Entrevisté a Betzabé hace aproximadamente 3 años. Desde entonces seguimos conectados por correo electrónico. Betzabé y su esposo Marco Zagal son chilenos y viven en Catalunya, donde llevan adelante una propuesta llamada Montessori Canela. Luego de su formación Montessori ellos han decidido difundir este modelo educativo y enriquecerlo con otros aportes científicos. Además de realizar cursos y talleres por toda España en escuelas tanto privadas como públicas y comunitarias, se han animado a producir nuevos materiales didácticos, realizar investigaciones desde la academia y vincular la educación Montessori con estudios de las neurociencias. Actualmente se encuentran acabando uno de sus libros.
Hoy compartimos esta entrevista por varias razones, una de ellas es que Marco y Betzabé son parte del equipo directivo y coordinador de la primera Formación Montessori de 0 a 12 años con título universitario en España. Esta noticia no es menor, ya que, hasta el momento, la formación Montessori era independiente del sistema formal. La Universidad de Barcelona, a través de su Instituto de Formación Contínua y la escuela Montessori Figueres, desde el año 2012 ofrece un Master en Educación Montessori cuya etapa presencial (en inglés y en castellano) es complementada con un trabajo online a través de su Comunidad Virtual, tanto en su sede de Europa como en sus sedes de Latinoamérica. Mucha gente de Latinoamérica puede estar interesada en esta propuesta, ya que aquí la formación no tiene titulación universitaria y suele ser muy costosa.
En la entrevista, Betzabé nos responde desde su sentir y desde sus emociones, desde sus experiencias con sus hijos y alumnos tanto en la escuela convencional como en diferentes experiencias educativas. Recomendamos leer y ver la entrevista completa porque puede sumar puntos de vista que generalmente pasamos por alto.

El texto de la entrevista fue enriquecido personalmente mediante paréntesis por Betzabé para su mejor interpretación.

  • Profesión:
    Fundadora Montessori Canela
  • Institución:
    Investigadora GIAD – Univ. de Barcelona / Montessori Figueres School
  • Sitio Web:
    http://www.formacionmontessori.com
  • Biografía:
    Maestra de Primaria, Guía Montessori, madre de 3 hijos y 1 hija. Fundadora de Montessori Canela. Investigadora del Grupo de Investigación y Asesoramientos Didáctico (GIAD) de la Universidad de Barcelona. Formadora de formadores en Educación Montessori y Neurociencia en el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Barcelona. Directora de Montessori Figueres School y del Centro de Formación e Investigación Continua del proyecto Montessori Figueres. Máster en Intervenciones Sociales y Educativas (UB), especialista en Pedagogía hospitalaria (trabajo educativo con estudiantes en situación de enfermedad); investigadora sobre educación activa-Montessori, vínculo familia-escuela y ‘autogestión-participación’ en la infancia. Email:montessoricanela@gmail.com
  • Algunas Publicaciones:
    -No tiene

Desgrabación de la entrevista

Esta entrevista fue realizada en la ciudad de Barcelona, España el 19 de Abril de 2010 en el marco de la investigación de la película La Educación Prohibida.

El camino Montessori

[00:23]
Me gustaría saber que te ha llevado al mundo Montessori, que te ha llevado a pensar en una escuela diferente.

Yo creo mucho en la sincronía de la vida ¿sábes?. En el momento preciso y con las personas que corresponde te encuentras, y nosotros con mi esposo teníamos toda una mirada de escuela, desde la expresión, la importancia de la expresión de los niños, (la posibilidad) de también nosotros como adultos, tener esa sensibilidad y esa humildad, de ser capaces de entender que también podemos aprender nosotros de nuestros niños. Desde ahí, ha sido como algo que nos ha ido uniendo desde siempre. Pero el camino de Montessori 1, llega, incipientemente en la universidad, por compañeras que nos hablaban mucho sobre (la educación) Montessori y luego fui dándome cuenta, a partir de una enfermedad de mi hija, que estuvo mucho tiempo en el hospital, que sí que habían formas reales de poder trabajar las emociones, en equilibrio con el desarrollo académico.
En ese tiempo mi esposo ya trabajaba en Montessori y por tanto empezamos a descubrir por ahí que había una vía real (de lograr este equilibrio), lo vivenciamos desde esta reconstrucción emocional de nuestra hija y bueno, tuvimos también la dicha de poder mirarlo y observarlo en la mayoría de los niños. Entonces lo que a mí me llamaba la atención principalmente, era que, (la educación Montessori) no se basa solo en materiales para desarrollar aprendizajes, las competencias y todo lo que se habla, sino que tenía que ver con una búsqueda del ser y entonces a mí eso me hizo mucho sentido con los valores que nosotros como familia también promovemos: espacios dialogantes, de paz, (nos preguntábamos) ¿cómo buscar espacios de paz?, (y reflexionábamos) cómo también desde el silencio logras construir un espacio (de equilibrio) en una sociedad (donde) el silencio está súper castigado, (pedir silencio o hacer silencio) es como ‘algo punitivo’, ¿sabes?, entonces, había muchas cosas, en términos de los rituales, del movimiento, de la expresión de las emociones, del educar esta libre elección, que a nosotros nos llevaron a tomar primero la decisión de formarnos como profesores (guías) Montessori y también apostar por este tipo de escuelas para nuestros hijos.
En el camino empezaron a surgir como dudas, en relación a lo poco accesible que a veces económicamente podría llegar a ser, y en ese sentido, ha sido muy alentador, darnos cuenta que hay proyectos que van más allá de la esfera privada, proyectos, que están dentro del marco legal y que están promoviéndose en espacios mucho más accesibles, no solo en Chile, aquí en Catalunya también. Desde ahí, yo creo que esta sincronía es la que veíamos que representaba muy bien lo que nosotros buscábamos: espacios abiertos, espacios de libertad, espacios de no estar reproduciendo algo (‘porque sí’), espacios donde tú pudieras ser tú mismo y ser feliz contribuyendo a esta construcción de una autoestima colectiva, de grupo, (cultivando el) sentido de comunidad, de tribu, de ser parte de algún lugar, de encontrar tu misión, en definitiva.

Limitaciones de la Escuela Tradicional

[04:00]
¿Qué características negativas observas en las prácticas de la educación convencional?

A ver, si partimos desde elementos muy visibles como el movimiento, no es natural tener a los niños en un espacio rígido, sentados y además realizando, algo que (en la mayoría de las veces) se propone por el otro. Yo siento que eso es poco natural, no fluyen, no es significativo, por más que queramos lograr aprendizajes significativos, si tú además estás en tu clase y quieres hacer las cosas distintas, demanda también un trabajo personal.
Yo recuerdo mi primer curso, con niños de cuarto de primaria, en Chile, cuarenta y cinco niños (Colegio Cristóbal Colón, Conchalí, Stgo-Chile) y yo sentía que no estaba siendo feliz, que no estaba siendo coherente con esta vocación que se me había regalado al tener que decirles a todos que trabajaran en tal y cual cosa al mismo tiempo. Logré ir comprendiendo poco a poco, que estos niños, que mis niños, mi clase, tenían intereses distintos, momentos y ritmos de vida distintos. Y cómo desde abrir espacios de participación, la importancia de la participación en la infancia, puede generar nuevos canales de relación y de descubrimiento, de aprendizaje y construcción de los aprendizajes. Yo creo que desde el movimiento, desde el (hecho de) creer que ellos también tienen mucho que decir, generar estos espacios, sin duda tiene mucha más relevancia. Y bueno, recuerdo con mucho cariño esos espacios que surgieron desde ellos, al transformar nuestra clase, al intentar trabajar por proyectos, muy incipiente al principio, pero que hasta el día de hoy logramos conversar con muchos de ellos y que ahora tienen quince o dieciséis años y fue algo importante en sus vidas (y también en la mía). En términos de poder tomar decisiones, de hacerte responsable de lo que viene o no viene, de ser consciente que si te equivocas, no pasa nada, si te equivocas, podemos mirar el error como una instancia para intentar buscar otro camino, otra forma de resolverlo. También en término de las frustraciones que (se) van generando en este caminar, digamos, yo creo que el unificar, siempre todo desde la escuela más bien tradicional, nos permite o nos quita la posibilidad de ver efectivamente a nuestros niños como son, tal y cual como son ellos.

Tres Espacios para Transformar

[06:51]
¿Cuáles son cambios visibles que realizarías en la escuela desde tu propuesta?

Yo creo que, yo veo, como tres espacios clave. Uno, los maestros (y maestras). Creo que la relación que tenemos entre nosotros como pares, como profesionales, o compañeros de trabajo, debería tener un componente mucho más de ‘compañerismo’, en términos de que a las reuniones (por ejemplo, acá le llaman, claustro, en otros países, consejos de profesores) pudiesen ser espacios en donde también (podamos) detenernos no sólo en la planificación, sino (que sea un espacio para) detenernos a vernos y ver cómo está el otro. Yo siento que también, a veces, en el ir haciendo, haciendo, porque se nos está exigiendo, de acá, de más allá y todo, hace que perdamos un poco la perspectiva y el poder disfrutar, y por tanto los equipos no nos cuidamos, siento que eso es un riesgo. Porque necesariamente eso va rebotando en el día a día, tanto con las familias, como con tus niños. A mí me parece que eso es un pilar fundamental, volver a replantearnos esta búsqueda de nuestra vocación, por qué estamos aquí, qué puedo ofrecer, valorar también lo que yo no puedo dar, ser humildes en eso y cómo desarrollamos esta conciencia de equipo, de maestros que nos vamos apoyando en el hacer, nos vamos apoyando a través de la reflexión, a través del diálogo o a través de la acción, yo creo que es un punto muy importante que hay que cuidar.
Otro punto, que también me parece necesario a mí, tiene que ver con la familia, cómo generamos estos canales de relación con nuestras familias, de qué manera. También ellos se van implicando en los procesos de los niños, de nuestros niños, de sus hijos, (tenemos que) ser respetuosos también desde ahí, qué cosas proponemos como escuela y qué cosas, también se proponen desde la familia. No tener ese temor de no abrir las clases, a mí me gusta mucho en Montessori, por ejemplo, que son clases abiertas. Llega un momento del año en ya has logrado una armonía con los niños y puedes abrir esos espacios, con límites claramente, pero logras abrir esos espacios para la integración de la familia en otro tipo de actividades y eso es súper interesante, muy bonito. Y claro, yo creo que también tiene que ver mucho con darles la palabra efectiva a los niños, a veces les pedimos la opinión y en definitiva cabe preguntarse si vamos a tomar en cuenta esa opinión o no, ser conscientes de aquello. Hay espacios que efectivamente quizás como escuela vamos a promover, o como comunidad vamos a promover, a nivel de valores. Hay espacios también en que los niños van a poder proponer, siento que es perder el miedo, atreverse a equilibrar un poco más la balanza y confiar en que los niños y los adolescentes tienen mucho que decir.

El Trabajo de Montessori Canela

[10:09]
¿Cuál es la propuesta de Montessori Canela para lograr estos cambios?

Un poquito lo que nosotros hacemos acá, que lo vamos coordinando con nuestras investigaciones en la universidad: 2 trabajamos con los adultos, con aquellos adultos, maestros de escuelas públicas, maestros del sector privado, personas que acompañan procesos de vida de niños y niñas en proyectos de escuela libre; también hemos tenido la suerte de poder compartir mucho en los talleres, con investigadores, con otros académicos en distintas universidades, por tanto te das cuenta que es algo viable, es algo real. ¿Desde dónde lo hacemos nosotros? Nosotros tratamos de transmitir un poco y de reflejar aquella verdad, aquellos sueños que tienen las familias, que tenemos como adultos, que en definitiva, son muy coherentes y coinciden con lo que proponía Montessonri en 1907, ¿sábes? Es como “replantearse nuevas estrategias con viejas metodologías”, como dicen algunos profesores de acá de la universidad. No hay que buscar mucho más allá, quizás, a veces es tan simple como volver a la esencia, volver a recordar que podemos sentir, que podemos canalizar nuestro conocimiento, nuestro aprendizaje a través de las emociones, a través de las sensaciones, a través del juego. Si como adultos no hemos tenido esta vivencia, yo siento que es muy difícil transmitírsela a los niños. Nosotros también basamos mucho, hacemos mucho énfasis en que de verdad no creemos que el Montessori se reduce al uso de materiales de desarrollo, (la educación Montessori) no es sólo materiales; Montessori tiene que ver con una filosofía de vida, en términos por ejemplo, de la Educación Cósmica 3 y eso no es más que colaborar con los niños a tomar conciencia, a (darnos cuenta) que estamos presentes, aquí hoy día y ahora, gracias a muchas otras cosas que han sucedido en la naturaleza y en la historia de la humanidad para que esto pueda ser así. Desde el medio ambiente, desde el respeto por el otro, desde el aprender a conocerte a ti mismo. Bueno todas estas cosas, desde la educación para la paz, nosotros la vamos trabajando con los adultos.
Aquí en España ha sido una experiencia súper enriquecedora porque nos hemos visto reflejados, nos hemos dado cuenta que no necesitamos ponerle un logotipo de Montessori, de Waldorf, de escuela libre, de escuela Nueva, de escuela moderna. No va por ahí, te das cuenta que hay sueños en común, que hay intereses en común y que de pronto lo único que hace falta es descubrir el cómo hacerlo y ese cómo tiene mucha relación con tu vida, tiene mucha relación con tu identidad, con tu cultura. Es no negar lo otro, sino que abrir espacios para que cada uno logre encontrarse desde ahí; por supuesto que el acompañamiento con los niños es un acompañamiento, muy sencillo, es un acompañamiento desde lo simple, desde la esencia, desde la alegría, porque te encontraste contigo mismo (lo sencillo y lo simple a veces es tremendamente complejo). Eso hacemos un poco en (Montessori) Canela.

El Contacto con la Naturaleza

[13:36]
¿Cuál es el lugar que ocupa la naturaleza en esta propuesta educativa?

Bueno, yo siento que una de las cosas más maravillosas tiene que ver con el poder hacer silencio un momento y contemplar (que) en la naturaleza ya está casi todo dicho. Basta que tu puedas mirarlo, que puedas descubrirlo: los colores, las formas, los ritmos vitales de la vida, el movimiento… el movimiento en conexión con el movimiento de los planetas, en el universo, el movimiento que está surgiendo ahora mismo en la tierra, en el mar, el viento. Yo creo que eso, a los niños les hace conectarse con su propia naturaleza y a uno como adulto también, y por tanto logras en algún minuto de la vida, darte cuenta, que todo es mucho más simple de lo nos han hecho creer; que no cuesta prácticamente nada, sonreír y ser feliz, eso ha sido una gran lección que hemos ido aprendiendo al estar conectados con los ciclos naturales, nos hemos olvidado de eso y en los niños tiene una relevancia impresionante, porque, como ya he dicho, es parte de ellos mismos. Uno lo ve en las excursiones, cuando te vas de campamento, todas las actividades que se pueden realizar al aire libre, en el exterior (deberían poder formar parte de muchas experiencias cotidianas de la escuela); han habido experiencias muy bonitas de niños que en este proceso de participación infantil han logrado establecer juntas infantiles (asambleas de autogestión), donde extienden peticiones a las autoridades de las alcaldías, de los municipios y que en definitiva, la mayoría de esas peticiones, tienen que ver con el cuidado de su entorno, tienen que ver con el cuidado de los parques, tienen que ver con el devolverles estos espacios a los niños.
Hay un proyecto súper bonito que se llama “La ciudad de los niños” 4 que debes conocerlo, de Tonucci, que a mí la verdad me ha hecho mucho ruido, en términos, de cómo nosotros también tenemos que ser coherentes con los espacios, en el lugar en que estemos, cómo cuidarlos, como abrir ahí (espacios de participación real de niñ@s y jóvenes).

Las Escuelas Libres y el Mundo Exterior

[16:12]
¿Qué piensas en torno al planteo común hacia estas escuelas de que los niños “no podrán adaptarse al mundo en el que vivimos”?

A ver, yo veo la experiencia concreta con los niños con los que hemos trabajado y también con nuestros hijos, ha sido (la siguiente): a pesar de tener toda la formación que hemos logrado ir haciendo, cuando mis hijos entraron en una escuela como ésta, eran muchas dudas que yo también tenía, eran muchos cuestionamientos, muchas interrogantes que a pesar de la formación que habíamos logrado adquirir, también nos planteábamos. Y yo creo que en ese sentido, los mismos niños que han ido saliendo de estas escuelas nos han ido dando la clave, ellos han sido muy generosos con el compartir su experiencia (ya sea en su vida profesional, en su vida universitaria, en su vida ya laboral) sobre lo que ha significado para ellos el haber estado en espacios como la escuela en la que ellos vivieron (Montessori) y yo creo que eso también me ha servido mucho a mí para darme cuenta que no tiene que ver con un aprender que “dos más dos es cuatro”, tiene que ver con el poder descubrir tu vocación, tu misión en la vida. Cuando tú eso lo tienes claro, puedes cerrar los ojos, respiras profundo y sabes por donde ir. Y si estás en un espacio conflictivo, puedes encontrar alternativa A, B, C, D, puedes encontrar más de un camino para lograr ser asertivo en ese espacio, llevar a cabo posibles soluciones. Si estás en un espacio competitivo… a mí lo que me llama la atención (es que un espacio como) la universidad que por lo general es competitiva y los chicos que han estado y que han salido de este tipo de escuelas nos comentan muy alegres que ellos no sienten esta presión, porque han descubierto a lo largo de su infancia y de su adolescencia que las cosas las hacen por un placer personal, por un gusto personal, por una meta personal. No me comparo yo en relación al otro, entonces yo siento, que por más que estés en espacios competitivos, ese posicionamiento de tu personalidad, de tu esencia, de tu ser, te permite claramente contribuir y aportar, porque puedes ver un poco más allá. Por eso es que yo decía al principio de todo, que a mí lo que más me alegra y no solo aquí en España, sino que en Chile, lo que más me alegra es ver que éstas no son ideas que andan por ahí volando en el aire o que (por lo general, yo aquí lo he escuchado mucho-son ideas que) “se le ha ocurrido a una comunidad de hippies-alternativos”. Yo creo que desde el sistema se pueden producir grandes cambios y ya se están produciendo y eso es súper emocionante, de poder haber sido parte de proyectos de este tipo, no solo desde Montessori, ni desde escuelas libres, sino que desde proyectos que han nacido, como mi primera escuela en Conchalí 5, que han nacido desde la necesidad de la población, de la gente, del construir una identidad colectiva y desde ahí se fortalecen (los procesos creativos y educativos de niños, niñas y jóvenes).
Yo te digo que ha sido súper interesante porque finalmente, nosotros hablamos con nuestros chicos, que ya han salido de la escuela y bueno, ya están en sus proyectos de vida y han logrado hacer lo que ellos querían. Si no les ha resultado la primera vez, pues lo han intentado una segunda; si no les ha resultado una segunda, pues lo han intentado una tercera; si no les ha resultado a la tercera, han sido capaces de darse cuenta que quizá por ahí no van a caminar. Y entonces van trabajando un poco desde ahí y son personas felices. Yo siento que es muy real, es muy real (la educación Montessori porque está conectada con la vida, no es un modelo que esté en una burbuja y por tanto, cuando salen del colegio pueden desenvolverse en cualquier escenario…eso también dependerá de cada familia. La escuela colabora con la familia en el proceso educativo de sus hijos).

La Sinceridad de las Emociones

[20:13]
¿Cuál es la importancia del trabajo emocional en la educación?

A ver, las emociones. Quizás siempre hablo, más que desde un espacio teórico, desde lo que he podido ir viendo con mis propios niños en la escuela y quizá puede parecer muy obvio, pero por la mañana cuando llegamos tú logras ver enseguida que algo ha sucedido en el camino al colegio, o por la mañana, o por la noche… si pasó una buena o mala noche y por tanto, no le podemos exigir a ese chico, que ha tenido como un remesón emocional, porque ha discutido con sus padres o porque venía atrasado, no le podemos exigir de entrada que nos tome atención y que nos escuche, porque primero tiene que mirarse así mismo. Yo siento que hay muchos malos diagnósticos y lo hemos visto aquí, han salido hace muy poco,estadísticas de muy malos diagnósticos sobre déficit atencional o de hiperactividad, (situaciones) donde efectivamente han sido diagnósticos errados porque la fuente o la esencia de aquel conflicto era más bien emocional. Cuando tú estás en una clase y logras visualizar (observar y conocer) a tus niños, logras comprender que las emociones son parte vital de tu vida y por tanto, yo creo que este modelo que hemos inventado los adultos, donde les quitamos el movimiento, donde les quitamos la decisión, donde les quitamos también las emociones, ha ido en definitiva fragmentando a los niños y nos ha ido fragmentando como adultos. Como sociedad, eso nos ha hecho mucho daño, no digo extremos de plena libertad, libre albedrío, sin dirección ni nada, no digo el otro extremo de dejar de lado los libros para tener solo experimentación. Lo que estoy diciendo en definitiva, es que al encontrarnos nosotros como adultos, con este propio equilibrio, con esta importancia de escuchar a nuestro cuerpo, a veces, tenemos que seguir haciendo cosas, pero, ser honestos de decir: ¿cómo me siento hoy día?, el “cómo” me siento, le da una nueva connotación a tu labor. ¿Cómo me siento hoy día?, está bien que tus niños también sepan que de pronto (hoy día) estás cansado o que quizás estás un poco triste, porque algo ha pasado, también está bien decirlo (sin forzarlo). Tampoco somos semidioses que no tenemos sentimientos. En términos de las emociones de los niños, yo siento que va llegando a una instancia de paz, al ser escuchados, al darles una cabida en la clase, un espacio en definitiva en donde ellos pueden confiar y se dan cuenta que tienen un valor, tal y cual por como ellos son, no como el otro quiere imponer que seas. Lo cual no significa, por ejemplo en las clases vayamos trabajando esta conciencia colectiva también. ¿Cómo a partir de mis propias emociones, lo que a mí me pasa, le afecta al otro? Necesariamente, aunque yo no lo diga, a nivel de energías, como de amor, le pasa al otro, le afecta.
Hay un juego muy bonito que hacemos con los niños y que aquí en los talleres en España, hemos hecho mucho con los adultos y que tiene que ver con una goma, con un elástico, muy ancho, muy ancho, se usa mucho en infantil, pero nosotros lo hemos hecho con adolescentes y con adultos igual y entonces vas narrando una historia, de mucho misterio, donde en un cofre o en una cajita, tienes este elástico y lo comienzas a sacar, narrando una historia, la que se te ocurra. Entonces luego rodeas (estamos en círculo) rodeas a todos los niños o a todos los adultos por la cintura. Y con una música comenzamos a danzar y entonces, esta, como magia de que mi movimiento lleva a tu movimiento y vamos rotando y a veces te dejas llevar por el movimiento del otro y a veces eres tú el que impulsa la fuerza, nos permite explicarle un poquito a los niños que todos estamos vinculados, que a mí me importa lo que a ti te pasa, que hay energías de amor entre unos y otros y que a medida que somos conscientes de aquello, pues también nos cuidamos como si fuéramos una familia.
Porque uno se pregunta siempre el “cómo”. Son palabras muy bonitas, hablas de educación para la paz, educación cósmica, del amor, pero ¿cómo se trabaja en el día a día?, bueno lo trabajamos desde ahí, desde el juego, desde los ritos, desde el re-encantarse con aquella gota de agua que va cayendo desde el pétalo de una flor. Desde poder hacer como un break en el tiempo social, e intentar ver el tiempo de los niños, vivir en función de eso, al menos en tu clase, que ellos tengan esa posibilidad, de ponerse metas, de ponerse desafíos, individuales y colectivos, y de ir por ellos. (Todo lo anterior es lo que denominamos Ambiente Preparado Psíquico).

Evaluar y Evaluarse

[25:42]
¿Qué posición toman ustedes en relación a la rotulación a la que acostumbra la escuela convencional en sus sistemas de calificaciones, exámenes, castigos?

Mira, a ver, yo creo que tenemos que ser claros, como todo en la vida, hay distintos tipos de escuelas Montessori, que por mucho que se llamen Montessori, cada uno le va a ir dando la identidad y el sello propio y va a ir resolviendo estas situaciones Montessori o no Montessori de la manera más respetuosa que encuentre. Puedo hablar desde lo que he hecho yo, ahí sí que podría hablar con propiedad y una de las primeras cosas que comencé a hacer, fue recordar mis propios días de estudiante y qué sentía yo. Por ejemplo, si hablamos de evaluación y de exámenes, qué sentía yo, al ver, en mi hoja, en aquella elaboración que yo había construido, dos cosas: ver una X con lápiz de tinta rojo porque estaba malo, así que cruzaba todo el texto; y también (por ejemplo) ver cómo con ese mismo lápiz rojo, me corregían las faltas de ortografía y yo encontraba que eso era muy violento, que era algo que yo había cuidado mucho, había trabajado por ello y eso me llevó a ir reemplazando este tipo de signos, que a lo mejor podría ser una tontería, casi irrelevante, pero a mí me dejaba una inquietud de poder ir explorando un poco más allá. Por ejemplo, lo que hacíamos muchas veces, era corregir con lápiz grafito, con lápiz que se podía borrar, porque en definitiva no es que ‘yo te voy a pillar’, ni que ‘tú me vas a engañar’, se establece previamente un voto de confianza con el otro. Te das cuenta que por ejemplo, en vez de poner la X, podríamos poner, quizás, un signo de interrogación, que te invita a ti mismo a replanteártelo: “Ojo, míralo de nuevo, qué ha pasado aquí”, vas viendo distintas formas de trabajo.
En unas de las últimas escuelas en que estuvimos, (y desde Montessori) es muy interesante el que estén las edades mezcladas: (el hecho de) tener niños de seis, siete y ocho años, permite que esta rotulación como tú bien le llamas, del que le va mejor o al que le va peor, permite que esto se transforme en un espacio de colaboración entre cada uno, (y logras ver) cómo esta clase tiene vida por sí misma. Es un espacio comunitario, permite que en algún minuto tú sientas que puedes manejar la situación, que hay un tema que dominas mejor y que puedes compartirlo con los otros y en otros momentos, vas a sentir la necesidad de ir a preguntar a otro. Lo interesante, que a mí me gusta mucho (y en las escuelas rurales, del mundo rural también sucede, que también son multigrado 6), es que esta forma de trabajo hace que tú como adulto ya no tengas esa connotación de experto, sino que los niños pueden apoyarse entre sí mismos y tú puedes colaborar en aquello.
En términos de trabajo, por ejemplo, hay una experiencia muy bonita de una escuela Montessori en Chile, donde los niños escogían (estoy hablando de taller dos, cuarto, quinto y sexto de primaria), los niños escogían sus trabajos, pero también escogían la forma en que querían ser evaluados. Entonces por ejemplo, en este parámetro de libre elección, habían parámetros y criterios claros que dábamos nosotros los profesores, pero ellos por ejemplo, nos decían, “Vale, yo voy a hacer este proyecto y quiero que sea evaluado a través de una presentación oral, que voy a presentárselo a los compañeros o quiero que sea evaluado a través de un informe escrito o tal vez a través de un exámen que tú me haces como profe y yo respondo” y había una cuarta alternativa, que ellos lo proponían, lo sugerían.
Entonces cómo también van apropiándose de este espacio, no como un espacio de castigo – punitivo, donde si te has equivocado lo siento, pero no hay nada más que hacer; sino que desde un espacio de construcción real, desde ahí, desde el error, desde la propuesta y desde la innovación. Porque claro, tú como profesor sueltas un poco esto y ellos se empoderan, ellos se hacen parte: como son sus propios acuerdos, como son sus propias propuestas, como es su propia elección, es maravilloso ver cómo se hacen más responsables del proceso. Y lo vivencian desde el proceso y el final, el cierre de los temas, porque es muy importante, que algo que inicias, lo acabes. Ese cierre es ofrecido a ti mismo, como una superación de una meta o también puede ser ofrecido como algo colectivo que yo comparto con los demás.
Entonces hay distintas modalidades que se pueden hacer. Cómo se debe trabajar a nivel de los padres este concepto, porque claro, por mucho que uno trabaje y luego haga la homologación, la transferencia entre los porcentajes o lo que fuese que te pide el ministerio en términos de calificaciones; hay algo que llevamos tan arraigados como adultos, que los padres siempre están pidiendo la calificación, te dicen “vale, ya, pero esto cuánto es”, entonces por eso yo decía, que encuentro que hay un triángulo super-importante que tiene que ver con la escuela, los niños y la familia: en la medida en que traspasamos y trasmitimos esta mirada de la evaluación más holística con las propias familias, también estamos generando un espacio de debate y de discusión al respecto, porque todos hemos vivido otro tipo de evaluación, de proceso.
Es super importante también los momentos y el cómo se cierren estas etapas. En las escuelas Montessori y no Montessori en las que yo he estado, es muy bonito, porque tiene una connotación de ritual, tiene una connotación especial. Por ejemplo, en una de las escuelas (no Montessori) en que trabajé y que se guían por “La gran aventura educativa“ (GAE), que es un proyecto super interesante, trabajan mucho con analogías sobre el mar, por lo tanto en el momento de hacer la devolución, en términos de finalización de semestre o de trimestre, se les dice a los niños la analogía “que está llegando a puerto”. Cuando llegas a puerto, abres tu maleta y vuelves a revisar lo te llevaste al principio del viaje. Cómo desde ahí entonces se genera un espacio de un vínculo más místico en torno a mirar este proceso que tú has ido viviendo, qué cosas en esta maleta vamos a ir poniendo y cuáles tendría que sacar, cuáles me faltó poner de nuevo para iniciar nuevamente el rumbo. Eso se va poniendo también, o con conceptos, con valoraciones que han consensuado con el equipo de maestros y luego llega una edad, en que también se consensúan con los propios niños, los chicos de trece, catorce años, necesitan tener algo mucho más visible, como un porcentaje de logro. Y ahí tú también vas acercando, según el momento de la edad y los niños, los intereses y los requerimiento que tengan, los van acercando y así es cuando ya están en la adolescencia es que tienen calificaciones. Ahora el punto es cómo tú nuevamente, tienes la flexibilidad y la mirada mucho más amplia de poder entender esa calificación como una fotografía del momento y no como un logotipo del ser. A mí me parece que es interesante y los chicos dan sentido, razón de ser, son ellos los que te muestran si es posible y es necesario hacerlo por aquí. Es una transición, así como transitamos desde el pensamiento concreto y como un puente hacia la abstracción, también vamos acompañando este proceso a nivel de evaluación, desde que son pequeños hasta más grandes y que si hubiese querido decirlo de alguna forma, desde los conceptos a la calificación, pero el recorrido que has hecho por ahí, yo siento que es lo que marca la diferencia, por tanto cuando ya están en el mundo empresarial, en el mundo laboral, en la construcción universitaria, se saben situar muy bien y por lo general, mucho más allá de decir que “por el otro yo me equivoqué”, tú logras evidenciar y darte cuenta en qué tú mismo has fallado, más que responsabilizar al otro, ¿me explico?
Logras entenderlo desde ahí, porque lo has vivido, porque te has dado cuenta que el profesor o tu compañero no se han burlado porque tú tuviste un insuficiente, en tu etapa de construcción (de tu vida).

Límites, Libertad y Caos

[34:49]
¿Cuáles son los límites de estas libertades? ¿Como evitar caer en el libertinaje?

Aquí en Europa, es mucho más fuerte el movimiento de escuelas libres que en América Latina, yo creo que también por el sistema como está estructurado en términos de educación, que se intenta promover una libertad de opción o una igualdad en las oportunidades, pero en definitiva, desde mi punto de vista, es más bien una obligación a que tienes que adjudicarte a ese proyecto y no tienes mucho más donde elegir. En América Latina, hay mucho más espacio, donde tú puedes elegir desde lo público, desde lo concertado y desde lo privado y por tanto en ese sentido hay un mayor movimiento de escuelas libres acá que allá. Partiendo desde esa premisa, todo el movimiento de escuelas libre la hemos podido conocer más aquí, en España, en Francia, lo que está sucediendo en Suecia, en Holanda, que hay movimiento fuerte y yo creo que ahí también hay una gran variedad de espacios donde se promueven distintas cosas, yo no sería tan categórica de decir que “en todo no hay límites”. También nos ha tocado conocer espacios en que no los hay y también van en esa búsqueda, de cómo limitar, porque hay mucho desconocimiento. Crees que el poner un límite, en definitiva, es como pasar a llevar al niño, es como “traicionar a los niños”. Y bueno yo creo que uno de los errores que se han ido cometiendo tiene que ver con esto, con que se ha ido a lo extremos, o la educación alternativa tiene que ver con la ausencia de límites y el dejar hacer por hacer o la educación tradicional que tiene que ver con lo restrictivo. El desafío es como logramos estar ahí al medio, yo creo que desde ahí el Montessori da hartas respuestas reales, en términos de que efectivamente, María Montessori decía “que un niño pequeño sin límites es como entregarle una navaja, a ese mismo niño”. Necesitan, te lo piden, lo agradecen, el tener un planteamiento claro, hasta dónde, por doóde va ir, cómo nos vamos a relacionar y en ese sentido a nivel de cualquier institución, hay valores y hay límites que la propia institución se enmarca. Como por ejemplo algo que a mí me gustaba mucho que una maestra allá en Chile, lo decía siempre: “El trato que nos damos en este espacio, es fraterno, nos tratamos con respeto y cariño”, ese es un nivel de límites que pone la institución. Hay otro nivel de límites que yo logro evidenciar, que tiene que ver contigo mismo, como profesor, con el equipo de maestros y contigo como profesor con tu clase. Por ejemplo: “Aquí, nos vamos a mover o relacionar de tal y cual forma”, por lo general cuando trabajas mucho en espacios con materiales en el suelo, también tiene que haber una forma de caminar, una forma de desplazarse dentro del salón que respete el libre desarrollo de la actividad que esta haciendo cada uno o los grupos y también tiene que haber una conciencia más global al respecto, de cómo controlar mi movimiento en función del otro. También hay otro espacio de límites y de acuerdos que son sugeridos por los niños y eso yo siento que es fundamental, porque son ellos mismos los que a través de las conversaciones o de los diálogos que se van generando en el colectivo, logran acordar qué es lo mínimo que necesitan para poder convivir en ese espacio comunitario. Desde ahí, yo creo que al igual que el contacto con la naturaleza o con espacios de educación para la paz, logran establecer estos vínculos, apropiarse de ese acuerdo y entre ellos los hacen cumplir. Por lo general, yo siento que cuando los niños están seguros y se sienten respetados y están en un espacio en armonía, en equilibrio, ellos por lo general no buscan romper el límite, sobre todo cuando ha sido y ha surgido desde ellos mismos como comunidad.

Notas el pie

  1. Se refiere al método pedagógico Montessori, creado a principios del siglo XX por María Montessori
  2. Se refiere a su trabajo en la Universidad de Barcelona. 
  3. Educación Cósmica es un concepto utilizado por Montessori, un enfoque que busca conectar a los jóvenes con las leyes o modelos universales fundamentales que existen en el cosmos. 
  4. “La ciudad de los niños” es una propuesta del pedagogo italiano Francesco Tonucci
  5. Comuna del norte del Gran Santiago de Chile. 
  6. Escuelas multigrado, multinivel o unitarias, donde frecuentemente niños de diferentes edades comparten espacio con un mismo maestro. Esto suele suceder en escuelas alejadas por la falta de recursos económicos y humanos. 

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