“La Scuola Posi…

“La Scuola Positiva”

“En tal sentido hay que interpretar tres de los dogmas del positivismo: la subordinación de los fenómenos sociales a las inflexibles leyes de la naturaleza, el permanente sometimiento de la imaginacion a la observación; la naturaleza relativa del espíritu positivo; y la previsión racional, como destino de las leyes positivas.
El proprio Ferri destacaría em cambio radical que supuso el positivismo en el ámbito metodológico. “Hablamos dos lenguajes diferentes – explica el autor referiendose a lo clásicos-. Para nosotros, em método experimental (inductivo) es la llave de todo conocimiento; para ellos, todo deriva de deducciones lógicas y de la opinión tradicional. Para ellos, los hechos deben ceder su sitio al silogismo; para nosotros, los hechos mandan…; para ellos, la ciencia solo necesita papel, pluma y lápiz, y el resto sale de un cerebro relleno de lecturas de libros, mas o menos abundantes y hecho de la misma materia. Para nosotros, la ciencia requiere un gasto de mucho tiempo, examinando uno a uno los hechos, evaluándolos, reduciéndolos a un denominador común y extrayendo de ellos la idea nuclear. Para ellos un silogismo o una anécdota es suficiente para demoler miles de hechos recabados durante años de observación y análisis; para nosotros, lo contrario es la verdad.”
Y concluye: “ La escuela Criminal Positiva no consiste únicamente en el estudio antropológico del criminal, pues constituye una renovación completa, un cambio radical de método científico en el estudio de la patología social criminal y de lo que hay más eficaz entre los remedios sociales y jurídicos que nos ofrece. La ciencia de los delitos y las penas era una exposición doctrinal de silogismos, dados a la luz por la fuerza de la fantasía lógica; nuestra escuela ha hecho de ello una ciencia de observación positiva, que, fundándose en la Antropología, la Psicología y la Estadística Criminal, así como el Derecho Penal y los estudios penitenciarios, llega a ser la ciencia sintética que yo mismo la llamo Sociologia Criminal, y así esta ciencia, aplicando el método positivo al estudio del delito, del delincuente y del medio, no hace otra cosa que llevar a la Ciencia Criminal Clásica el soplo vivificador de la últimas e irrefragables conquistas hechas por la ciencia del hombre y de la sociedad, renovada por las doctrinas evolucionistas”
Ideas que reitera FERRI en la introducción a “ Los nuevos horizontes del Derecho y del Procedimiento Penal”:
“Esta es la innovación nuestra, no tanto en las particulares conclusiones como en el método de estudio. Hasta ahora en todos los tratados de derecho criminal la génesis natural del delito ha sido completamente descuidada; se considera el delito ejecutado como dato inicial y sobre esto se construye las teorías jurídicas, ilusionándose con fáciles remedios, sin estudiar las causas del mal.
Nosotros, por el contrario, buscamos los datos y decimos…que es menester estudiar primero las causas que producen el delito y después construir las teorías sobre el mismo…”
La Escuela Positiva se representa como superación del liberalismo individualista clásico, en demanda de una eficaz defensa de la sociedad. Fundamenta el derecho a castigar en la necesidad de la conservación social y no en la mera “utilidad” ; anteponiendo los derechos de los “honrados” a los derechos de los “delincuentes”.
“ Se ha exagerado demasiado a favor de los delincuentes – dice una vez mas FERRI – …y la conciencia universal reclama “ se pong fin a exagerados sentimentalismo en favor de los malhechores, cuando se olvidan la miseria y los dolores de tantos millones de pobres honrados”…
“sin embargo, existe un hecho doloroso…el, hecho revelado por la estadística criminal es que la delincuencia aumenta continuamente, y que las penas hasta ahora aplicadas, mientras no sirven para defender a los honrados, corrompen aún mas a los criminales”…” la insuficiencia de las penas hasta ahora usadas para contener los delitos; el aumento continuo de las reincidencias; las consecuencias peligrosas y a veces absurdas de teorías sobre la locura que razona y sobre la fuerza irresistible…; la exageración de algunas formas procesales; el injerto inorgánico de instituciones extranjeras sobre el viejo tronco de nuestro procedimiento; todo esto y aún más reclamaba y reclama en la conciencia común un remedio científico y legislativo que quite ciertos abusos que favorecen a los delincuentes y perjudican a los honrados”

Antonio Garcia-Pablos de Molina.

Anúncios

” LA ESCUELA DE…

” LA ESCUELA DE “LYON” Y LAS TEORÍAS AMBIENTALES”

“LACASSAGNE (1843-1924),  a quien atribuye la máxima “las sociedades tienen los criminales que se merecen”.

LACASSAGNE contempló, también. la influencia criminógena de las condiciones socioeconómicas en su articulo “Marche de la criminalité en France de 1825 a 1880”, llegando a la conclusión de que, en términos estadísticos, existe una clara correlación entre os delitos contra o patrimonio y los cambios operados en las estructuras económicas. A su juicio, una representación gráfica del volumen y frecuencia de los primeros comparada con el crecimiento de los precios de ciertos productos de primera necesidad evidenciaría un paralelismo absoluto en las respectivas curvas, En un segundo trabajo publicado en 1882 – “La criminalité comparée des villes et de campagnes” – examinó la distinta incidencia criminógena de los factores económicos en la criminalidad urbana y en la rural; la comparación de las curvas de una y otra demostraría, a su entender, que existen, además, otros factores criminógenos, y que el fenómeno delictivo tiene, en cada caso, su propria etiología. La importancia trascendental que la Escuela francesa de Lyon atribuye al medio social no ha de confundirse con la teoria situacional de la criminalidad que profesa la Esculela Clásica.

Como advierte BERNALDO DE QUIRÓS, “no se trata de la teoría clásica de la ocasión; pues un mayor número de personas en quienes el sentido de la probidad está arraigado no sienten la tentación, y otras la sienten, mas la resisten y vencen. El vencido, en cambio, lleva siempre la huella por imperceptible que sea, de un estado morboso particular. Pero tampoco bastaría éste para el delito si el ambiente social no lo excitara. Por otra parte, a menudo, el extremo del lucro, exigido por los juristas para el delito, falta”.

Dicho de otro modo: para los clásicos, no existe diferencia cualitativa alguna entre el hombre delincuente y el no delincuente (principio de igualdad). El crimen es producto de un acto supremo de libertad individual (dogma del libre albedrío) y la concreta opción delictiva, explicable por factores estrictamente situacionales (la ocasión). La escuela de Lyon, sin embargo, reconoce un fondo patológico o estado morboso individual en el hombre delincuente, si bien asigna al mismo un rango etiológico muy secundario (predisposición) en comparación con la relevancia del “medio social” o milieu.”

“Historia Del Pensamiento Criminológico”

“Historia Del Pensamiento Criminológico”

El positivismo criminológico profesa una concepción clasista y discriminatoria del orden social, imbuida de prejuicios y acorde con el mito de la “diversidad” del delicuente. Un pasaje de FERRI parece ilustrativo al efecto:

“…la sociedad no es homogénea e igual en todas sus partes, sino, por el contrario, un organismo en el cual, como en el cuerpo anima, coexisten tejidos de diversa estructura u sensibilidad…; nosotros podemos distinguir en las relaciones de la sociología criminal las clases en tres categorias: la clase más elevada, que no delinque pporque es natural y orgánicamente honrada por efecto del sentido moral, de los sentimientos religiosos y sin otra sanción que la de su conciencia o de la opinión pública, obrando así, como nota SPENCER, solamente por costumbre adquírida o transmitida hereditariamente. Esta categoria, para la qual el Código Penal es perfectmente inútil, desgraciadamente es la menos numerosa de la sociedad. Otra clase más baja está compuesta de individuos refractarios a todo sentimiento de honradez, porque, privados de toda educación, en lucha constante y empeñada por la existencia, heredan de sus padres y transmiten a sus descendientes, por el matrimonio con otros individuos delicuentes, una organización anormal que representa, como veremos, un verdadero atavismo a las razas salvajes. De esta clase se recluta en su mayor parte el contigente de los criminales natos, contra los cuales las penas, como amenaza legislativa, son perfectamente inútiles, porque, estos hombres, que no tienen un sentido moral que les haga conocer los riesgos naturales inherentes al delito, consideran las penas como peligro de igual entidad que los que acompañan a los oficios honrados. Por último, que otra clase social de individuos que no han nacido para el delito, pero que no son honrados a toda prueba, que vacilan entre el vicio y la virtud, que no están desprovistos del sentido moral, que tienen alguna educación y cultura y para los cuales las penas pueden ser un motivo psicológico verdaderamente eficaz. Precisamente esta clase es la  que da un numeroso contingente de delincuentes de ocasión, contra los cuales las penas son de alguna utilidad, especialmente cuando su aplicación está inspirada en principios cientificos de disciplina penitenciaria y cuando son ayudadas por una eficaz prevención social de las ocasiones de delinquir.”

“Los nuevos Horizontes”, cit. págs 250 a 252. Los subrayados son míos. “Criminología, autor, Antonio García-Pablos de Molina.