“El pensamiento Criminológico”

El pensamiento criminológico
Rebeca Elizabeth Contreras López
*
Sumario: Introducción. 1. Los precursores. 2. Influencia del positivismo en el
pensamiento criminológico: 2.1 Positivismo criminológico. 2.2 Positivismo jurídico. 3.
Tendencias posteriores: 3.1 Funcionalismo. 3.2 Interaccionismo simbólico. 3.3 El
pensamiento marxista y la Criminología crítica. Conclusiones. Bibliografía.
En este artículo se realizan algunas reflexiones sobre las
tendencias que ha seguido el pensamiento criminológico, desde el positivismo
hasta las nuevas posturas que llevan a una visión crítica de la criminalidad. Se
pone énfasis en la necesidad de vincular a la ciencia criminológica con el
derecho penal y la política criminal para acceder a una posibilidad más eficaz
de combate al delito y prevención del mismo. Que en, un primer momento,
fueron guiados por la filosofía positivista del pensamiento ilustrado, que
derivó en posturas positivistas tanto criminológicas como jurídicas.
En las tendencias contemporáneas del pensamiento criminológico
llaman la atención los planteamientos del funcionalismo, el interaccionismo
simbólico y el pensamiento marxista que permite desarrollar la Criminología
crítica como una reconstrucción de la realidad social del delito.
Introducción
Una preocupación latente para quienes nos dedicamos a la investigación jurídico
criminológica es la relación que existe entre la criminología, el derecho penal y la
política criminal; ya que de su interacción dinámica y creativa podemos obtener
respuestas que nos permitan explicar y enfrentar el problema de la criminalidad. Un
fenómeno que ya no es regional o interno, sino global y en el que cada día encontramos
nuevos retos y preguntas, aún sin respuesta.
Esta preocupación tiene un inicio sumamente complejo, que se refiere a que el
pensamiento criminológico aún no se incorpora a la curricula de nuestras
Universidades
1
, en las cuales la formación de los estudiantes es estrictamente (o
preferentemente) dogmático-jurídica y aunque existen esfuerzos individuales que cada
profesor realiza al interior del aula, aún no se ha adoptado la formación criminológica
como parte de los programas oficiales de estudio. De ahí que, llama la atención que el
profesor alemán Günther Kaiser en su Introducción a la criminología, publicada en los
inicios de los setentas, afirmaba que “La Criminología y el Derecho penal se hallan hoy
firmemente establecidas como disciplinas autónomas en el ámbito científico de la
Universidad”
2
. Ello no es así en nuestra región del mundo y tenemos que realizar un
esfuerzo extraordinario para caminar en ese sentido.
El propio Kaiser nos ayuda a delimitar los campos de aplicación de las
disciplinas ya señaladas, al afirmar:
Hace tiempo que es usual separar el Derecho Penal y la Criminología con los conceptos de
ciencia jurídica y no jurídica, normativa y empírica. La ciencia del Derecho penal trata

*
Investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Veracruzana e investigadora
nacional, nivel I.
1
Me refiero a la región de Veracruz.
2
Günther Kaiser. Introducción a la criminología, tr. J.A. Rodríguez Nuñez, 7ª. ed, Dykinson, Madrid,
1988, p. 51.
1sobre todo del pensamiento decisorio, la interpretación y análisis teorético estructural del
delito, así como de los presupuestos procesales y de las vías jurídico formales para la
persecución del delito. Por el contrario, compete a la Criminología el análisis, despojado
hasta donde sea posible de valoraciones, de las circunstancias y formas reales de aparición
relacionadas con lo que concierne a génesis, desarrollo y control del delito…3
Los puntos de partida son comunes, aunque difieren en los planteamientos y
métodos de análisis y su conjugación permite acceder al control racional y eficiente de
la criminalidad, que es tarea reservada a la Política criminal
4
. La cual, como ciencia,
“pretende la exposición sistemáticamente ordenada de las estrategias, tácticas y medios
de sanción social para conseguir un control óptimo del delito”
5
y, como disciplina
práctica es la actividad estatal que se dirige al control del delito y forma parte de la
política general del Estado.
6
Ahora bien, nuestro interés ahora es describir cómo el pensamiento
criminológico se ha modificado en diferentes vertientes que tienen que ver, sobre todo
con la concepción misma de la conducta criminal y la naturaleza humana y el papel que
el Estado juega en el control de las conductas delictivas.
1. Los precursores
Desde el siglo XIII encontramos los primeros aportes al pensamiento
criminológico, sobre todo por los adelantos de la medicina forense, sin embargo:
Ulteriores impulsos los suministran los estudios político criminales de MONTESQUIEU
(1721) y BECCARIA (1764), así como las colecciones de casos de PITAVAL (1734) y
VON FEUERBACH (1808, 1828). Además hay que tener en cuenta las observaciones y
aspiraciones de reforma de HOWARD respecto al sistema penitenciario (1774). A esto
corresponde el que en Alemania, a fines del siglo XVIII, se haga sentir un fuerte
movimiento en contra de los orfanatos y del internamiento en instituciones de jóvenes
necesitados de asistencia, y a favor de la educación en la familia. En aquella disputa sobre
los orfanatos, los críticos censuraban las malas condiciones higiénicas existentes en los
establecimientos y otras deficiencias. Por fin hay que destacar los Principios de higiene
social (FRANK, 1779) y los Análisis de las estadísticas morales de GUERRY (1833) y
QUETELET (1835). Desde 1808 conocemos la palabra “Psiquiatría”. El primer tratado en
lengua alemana de Ciencia penitenciaria fue publicado en 1828 por el médico de prisiones
JULIUS. La llamada Criminología socialista comienza su desarrollo con el libro de
ENGELS sobre “La situación de la clase trabajadora en Inglaterra” (1845).
7
La nota sustancial de los primeros estudios del hombre criminal es el enfoque
metodológico-sistemático del positivismo, que se fue transformando desde el
Renacimiento hasta el siglo XIX. Y que tiene otro modo de entender la realidad y, por
ende, una nueva construcción del delito.
Para el siglo XIX el conocimiento científico de los fenómenos sociales se va
cimentando, sólo que por la influencia de Augusto Comte (1798-1857) “se aplica a los

3
Idem
4
Cfr. Moisés Moreno Hernández, Política criminal y reforma penal, CEPOLCRIM, ius poenale, México,
1999, 489 p.
5
Kaiser, op. cit. p. 53.
6
Cfr. Ignacio Berdugo Gómez. Et al. Lecciones de Derecho penal, (parte general), Praxis, Barcelona,
1996, 370 p.
7
Kaiser, op. cit. p. 42.
2fenómenos sociales el método desarrollado para el conocimiento de los fenómenos
naturales”
8
.
La filosofía positivista
9
se caracteriza por su búsqueda de certeza y objetividad,
parte de la observación de lo real.
Algunas de las características principales de este método son:
• Existencia de leyes sociales, ya que la ciencia se compone de leyes, no de hechos.
• La previsión racional, que consiste en deducir lo que será el fenómeno en estudio, el cual
se encuentra sometido a leyes inmutables.
• Observación de los hechos, que es la única base sólida de conocimiento de la realidad
social.
• El conocimiento adquirido en la observación será objetivo y relativo.
• Neutralidad científica, ya que el observador debe mantenerse neutro en su relación con el
objeto de estudio.
• Especificidad de los hechos sociales (objeto de estudio del observador), que implica la
existencia de una norma única de comportamiento a la que todos están sometidos y, a la
vez, todos apoyan.
• El método se centra en la totalidad de los fenómenos sociales, cuyo factor humano
asegura la homogeneidad.
• Dogma de la causalidad, que significa que existe una inevitable relación causal de los
fenómenos.
Posteriormente, han sido muchas las objeciones hacia el pensamiento positivista,
una de las principales es su pretensión de universalidad, la posibilidad absoluta de
conocimiento: un conocimiento total, verdadero, neutral, objetivo. Que, sin duda, en su
momento tuvo una influencia notable en las explicaciones jurídico criminológicas del
delito y su autor.
2. Influencia del positivismo en el pensamiento criminológico
2.1 Positivismo criminológico
Con el desarrollo del capitalismo manufacturero y la consolidación de la
sociedad industrial
10
, el positivismo es el mecanismo legitimador del nuevo orden
político y social; así la ciencia (el nuevo Dios de la humanidad) viene a completar los
vacíos que aún quedaban en la revolución industrial.
En este contexto, el análisis de la delincuencia da un sesgo peligroso, al asimilar
la criminalidad a todos los brotes de descontento y agitación social. El delincuente “es
el individuo que dificulta el nuevo orden burgués, que por su situación social supone un
ataque a las normas sociales”
11
. De esta manera, con los aportes de la antropología
criminal, surge la Criminología o ciencia criminal,
En ella el estudio del delincuente lo apartará cada vez más de la sociedad normal: el
hombre delincuente es para esta teoría científica y toda la corriente biológica y psiquiátrica
que le sigue, no sólo un individuo distinto al normal porque ha atacado una norma, sino que

8
Teresa Miralles, Métodos y técnicas de la criminología, INACIPE, México, 1982, p. 57.
9
Ibid, p.p. 57 a 59. También, Cfr. Durkheim, E. Las reglas del método sociológico, México, 1990, 111p.
10
Cfr. Michael Tigar E. Y Madeline Levy R., El Derecho y el ascenso del capitalismo, tr. Nicolás Grab,
México, siglo XXI, 1988, 306 p.
11
Miralles, op. cit. p. 62.
3es singular su idiosincracia y se encuentra en la inferioridad no sólo moral sino también
biológica.
12
La teoría del criminal nato es desarrollada por Lombroso (1835-1909) y la de los
sustitutos penales por Ferri (1856-1929), cuyas propuestas fueron sumamente
influyentes en el pensamiento criminológico de la época. Al aceptar la existencia de un
criminal nato, la única posibilidad que le quedaba a la reacción estatal frente al hecho
punible era la segregación o la exterminación.
Naturalmente, al principio, a la teoría del criminal nato de LOMBROSO se contraponen
los criterios sociológico-criminales de los franceses LACASSAGNE, TARDE (1882) y
DURKHEIM (1895), así como del holandés BONGER. LOMBROSO piensa que el
delincuente pertenece a una raza humana especial, residuo atávico de anteriores estudios en
la evolución o recaída en ellos. De sus series de investigación dedujo que el criminal nato,
en general, tenía orejas deformes, abundancia de pelo negro, crespo, barba rala, ojos
oblicuos, cráneo pequeño, grandes pómulos y mandíbulas y frente huidiza…13
Estos planteamientos se fueron atemperando y, por supuesto, desechando; sin
embargo, no cabe duda que estos primeros acercamientos a la explicación del hombre
criminal, contribuyeron a la discriminación y prejuicio en contra de los involucrados en
un hecho delictivo que, todavía a la fecha se sigue sufriendo, sobre todo en los ámbitos
de la práctica ministerial y judicial.
2.2 Positivismo jurídico
En este mismo contexto, los primeros estudios de derecho penal nos conducen a
autores clásicos como César de Bonessana, marques de Beccaria y Francisco Carrara
que, en la escuela italiana, realizaron grandes avances en la sistematización del Derecho
penal
14
.
Los estudiosos del derecho penal incorporan la filosofía y el método positivista a
sus análisis; resultado de ello es el inicial desarrollo de la teoría causalista en la
explicación dogmática del delito
15
.
Sin embargo, en el ámbito del pensamiento criminológico, los juristas
empezaron a realizar esfuerzos importantes por encontrar una síntesis jurídico
criminológica, entrelazando los avances de la criminología con el análisis jurídico del
delito. Encontramos así que juristas como Ferri (1896) en Italia y Von Liszt (1898) en
Alemania, intentaron reunir y ordenar los aspectos particulares desde un punto de vista
ecléctico y pluridimensional.
Von Liszt, por ejemplo, propuso la teoría de la unión, en la cual el delito se
presenta como producto de la índole del autor al momento de cometer el hecho y, al
mismo tiempo, también es resultado de las condiciones externas que, en ese momento,

12
Ibid, p. 63. Para un excelente análisis crítico de este pensamiento consultar la obra de Michel Foucault,
Vigilar y castigar (nacimiento de la prisión), tr. A. Garzón, 19 ed, siglo XXI, México, 1991, 314 p.
13
Kaiser, op. cit. p. 43.
14
Cfr. Cesare Beccaria, De los delitos y de las penas, (Livorno, 1764), CNDH, 2ª. ed, México, 110 p.
Además, Francesco Carrara, Programa de Derecho Criminal, 10 Tomos, 3ª. ed, Tr. Ortega y Guerrero,
Temis, Bogotá, 1988.
15
Cfr. Francisco Pavón Vasconcelos, La causalidad en el delito, 3ª. ed, Porrúa, México, 1989, 181 p.
4le rodean. Este concepto fue aceptado por la Unión internacional de Derecho penal
fundada por el belga Prins, el holandés Van Hamel y, el propio Von Liszt, en 1889.
16
Se fue abriendo el camino para las propuestas más actuales de incorporar el
análisis dogmático junto al criminológico en las propuestas y acciones de la política
criminal contemporánea
17
.
3. Tendencias posteriores
Es importante considerar que al pensamiento criminológico tradicional le
interesa fundamentalmente la persona del delincuente; sin embargo, en el nuevo modelo
de ciencia criminológica el énfasis se pone en la víctima y el análisis del control social
del comportamiento desviado. Ello constituye un nuevo paradigma: el paradigma del
control
18
. Desde esta perspectiva fueron diversos los caminos que siguieron las
tendencias posteriores del pensamiento criminológico, algunas de las cuales
señalaremos a continuación.
3.1 Funcionalismo
Un precursor importante fue Durkheim (1858-1917) que utiliza el concepto de
anomia como un estado de falta de normas (El suicidio, 1897), que aparece porque la
división del trabajo no permite contactos eficaces entre los miembros de la sociedad, ni
regulaciones adecuadas de las relaciones sociales.
Posteriormente Merton (1938) desarrolla este concepto de anomia en una teoría
estructural funcionalista del delito. (“Estructura social y anomia”) Señala que la anomia
aparece cuando existe discrepancia entre las normas y metas culturales con las
capacidades sociales estructuradas por los miembros de la sociedad y en esa tensión
encontramos ese estado de falta de normas, que impide alcanzar las metas de la
sociedad. Su planteamiento se elabora respecto de los problemas de las grandes
ciudades industrializadas
19
.
Cloward (1959) en “medios ilegítimos, anomia y conducta desviada”, articula el
concepto de anomia con el de transmisión cultural y asociación diferencial de
Sutherland, con lo que presupone que existen oportunidades diferenciales para acceder a
los medios legítimos, por ello, es importante la posibilidad de aprendizaje para adquirir
valores y habilidades. Cohen (precursor del interaccionismo), por su parte critica la
teoría de la anomia porque es individualista y olvida los procesos de interacción
social
20
.
En 1964, Merton retoma la crítica y distingue en la anomia un concepto
sociológico, referido al sistema social y un concepto psicológico, propio del individuo.
La conducta desviada es una disfunción, ya que lo funcional, para este autor, es aquello
que contribuye al mantenimiento del orden social para conservar la estabilidad y
continuidad de la sociedad
21
.

16
Kaiser, op. cit. p.p. 43-44
17
Cfr. Claus Roxin, Política criminal y sistema del Derecho penal, tr. F. Muñoz Conde, Bosch,
Barcelona, 1972, 81 p.
18
Cfr. Antonio García- Pablos de Molina,. Manual de Criminología, Espasa Calpe, Madrid, 1988, 738 p.
19
Miralles, op. cit. p. 67.
20
Ibid p.p. 68, 69.
21
Cfr. Juan Bustos Ramírez, Manual de derecho penal español, Ariel, Barcelona, 1984, p.
5En el funcionalismo se reemplaza el concepto positivista de causalidad por el de
función, que se encuentra conectado al criterio de utilidad del sistema, que no sólo es
económico, sino también social. En esta primera visión del funcionalismo, la teoría
tiene un carácter ahistórico y fragmentado que da por sentado similitudes, poco
probables, en diferentes momentos. Se plantea, además, una neutralidad en la relación
del sujeto y objeto, que está determinada por la habilidad técnica del sujeto
cognoscente, que pone en entredicho la actitud reflexiva respecto al objeto.
3.2 Interaccionismo simbólico
El interaccionismo simbólico como, en su momento puso de manifiesto Cohen,
toma en cuenta la relación de influencia recíproca que existe entre el individuo y su
ambiente. En este contexto la comunicación es fundamental, ya que la interacción se
realiza a través del lenguaje en un intercambio permanente de significados y símbolos.
Para Mead (1972) el individuo está concientemente capacitado para adaptarse al
proceso de interacción y transformar el resultado
22
.
El interaccionismo ha proporcionado tres direcciones en el enfoque de la
Criminología para la explicación de las conductas desviadas:
• La teoría del etiquetamiento en donde juega un papel fundamental la
reacción social o la manera de reaccionar, por parte del grupo social,
frente a un comportamiento que no necesariamente es delictivo.
• El estudio del estereotipo del delincuente, en el cual la interrelación se da
de la sociedad hacia el individuo, aunque éste se presenta como incapaz
de reaccionar frente a esa toma de posición de la propia sociedad. Las
variables fundamentales se refieren a los procesos que permiten designar
al procesado y a los efectos de la futura condena. Aquí aparece la
llamada estigmatización.
• Otro enfoque es el de la etnometodología que trata de explicar la
construcción social de la realidad desde la perspectiva individual de la
vida cotidiana del sujeto, frente a sus múltiples interacciones; aquí es un
instrumento fundamental la observación participante.
3.3 El pensamiento marxista y la criminología crítica
El pensamiento marxista, con una visión crítica y global, incorpora nuevas
explicaciones de los fenómenos sociales. El método dialéctico es el que permite esa
explicación sociológica que conlleva una actitud empírica y deductiva que se asume
frente a una realidad en movimiento.
En la década de los setenta aparece la teoría radical de la Criminología, que
entiende que el potencial humano en una sociedad tiene una naturaleza ilimitada
23
. El
criminólogo crítico es, ahora, un activista que realiza una práctica política en favor de
los marginados y en contra del orden establecido.
Los ámbitos de investigación y teorías críticas son
24
:

22
Miralles, op.cit. P. 71 y ss.
23
Cfr. Taylor, Walton y Young, Criminología Crítica, Tr. Nicolás Grab, siglo XXI, México, 1985, 300 p.
24
Miralles, op. cit. p.p. 85 a 87.
61. Se plantea el estudio de la actividad delictiva de los que crean las leyes.
2. La posibilidad de una crítica material de la distribución de riqueza.
3. Aparece el estudio de las estadísticas delictivas que permiten analizar la
naturaleza clasista del delito.
4. Como un aspecto importante se insiste en el estudio de la ideología del
control social, en donde son variables básicas el estudio de los medios de
comunicación y la reacción de la sociedad ante la delincuencia simbólica
y la legitimación de un control represor
25
.
5. Análisis de la norma legal que crea el delito, cuestionando su aceptación,
elaboración y función.
La virtud de la Criminología crítica es su perspectiva histórica y dialéctica, ya
que examina la posición del hombre en la sociedad proponiendo un análisis específico
para cada momento histórico.
Conclusión
1. Existe una vinculación importante entre el Derecho penal, la
Criminología y la Política criminal que debe ser fortalecida a partir de
una visión conjunta del fenómeno criminal.
2. Es indispensable que en los planes y programas universitarios se
incorpore el estudio de la Criminología y la Política criminal como
materias obligatorias que sean ofrecidas con un enfoque teórico
práctico de solución de conflictos y planteamiento de estrategias que
permitan enfrentar la criminalidad.
3. En la evolución del pensamiento criminológico han existido diversas
posturas teóricas, e ideológicas, que han contribuido al desarrollo
científico del mismo y que, en su momento, fueron factor fundamental
para la explicación de la conducta desviada.

25
Cfr. Alessandro Baratta, “Criminología y dogmática penal. Pasado y futuro del modelo integral de la
ciencia penal “, Derecho penal y Criminología, Revista del Instituto de Ciencias Penales y
Criminológicas de la Universidad Externado de Colombia, Vol. VII, No. 24, 1984, p.p. 67-95.
7Fuentes:
BARATTA, Alessandro. “Criminología y dogmática penal. Pasado y futuro del modelo
integral de la ciencia penal “, Derecho penal y Criminología, Revista del
Instituto de Ciencias Penales y Criminológicas de la Universidad Externado de
Colombia, Vol. VII, No. 24, 1984, p.p. 67-95.
BECCARIA, Cesare. De los delitos y de las penas, (Livorno, 1764), CNDH, 2ª. ed,
México, 110 p.
BERDUGO GÓMEZ, Ignacio. Et al. Lecciones de Derecho penal, (parte general),
Praxis, Barcelona, 1996, 370 p.
BUSTOS RAMÍREZ, Juan. Manual de derecho penal español, Ariel, Barcelona,
1984.
CARRARA, Francesco, Programa de Derecho Criminal, 10 Tomos, 3ª. ed, Tr. Ortega
y Guerrero, Temis, Bogotá, 1988.
FOUCAULT, Michel. Vigilar y castigar (nacimiento de la prisión), tr. A. Garzón, 19
ed, siglo XXI, México, 1991, 314 p.
GARCÍA- PABLOS de Molina, Antonio. Manual de Criminología, Espasa Calpe,
Madrid, 1988, 738 p.
KAISER, Günther. Introducción a la criminología, tr. J.A. Rodríguez Nuñez, 7ª. ed,
Dykinson, Madrid, 1988,
MIRALLES, Teresa. Métodos y técnicas de la criminología, INACIPE, México, 1982.
DURKHEIM, Emile. Las reglas del método sociológico, México, 1990, 111p.
MORENO HERNÁNDEZ, Moises. Política criminal y reforma penal, CEPOLCRIM,
ius poenale, México, 1999, 489 p.
PAVÓN VASCONCELOS, Francisco. La causalidad en el delito, 3ª. ed, Porrúa,
México, 1989, 181 p.
ROXIN, Claus. Política criminal y sistema del Derecho penal, tr. F. Muñoz Conde,
Bosch, Barcelona, 1972, 81 p.
TAYLOR, WALTON y YOUNG, Criminología Crítica, Tr. Nicolás Grab, siglo XXI,
México, 1985, 300 p.
TIGAR E. Michael y LEVY R. Madeline, El Derecho y el ascenso del capitalismo, tr.
Nicolás Grab, México, siglo XXI, 1988, 306 p.
8

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